Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. VIERNES 27 DE MARZO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 21, hómicas y financieras. Este no era nuestrtj criterio. (Aplausos. El orador demuestra a continuación cómo desde un principio el esfuerzo inglés se refirió a la parte constructiva, y dice: El nudo del problema fue siempre descubrir cómo podría hacerse triunfar la ley internacional Pasa a tratar de las proposiciones de los locarnianos y afirma, como anteriormente, que han sido proposiciones, y jamás un ultimátum. Hace resaltar el hecho de que los pactos de asistencia mutuos serán accesibles a. todos los firmantes del Tratado de Locarno, incluyendo Alemania. Insiste en que el párrafo 3 del Libro Blanco se refiere al período de interinidad y tiene por objeto compensar en corto plazo la seguridad perdida por Francia y Bélgica por la acción del Reich. El compromiso está estrictamente limitado y definido. Las conversaciones de los Estados Mayores se hallan encuadradas sn las obligaciones del Tratado de Locarno f no pueden aumentar en nada nuestras obligaciones políticas, no implicando ningún ompromiso político ni obligación para la arganización de la defensa entre dos parces. Tenemos que establecer una distinción neta entre las conversaciones de Estados Mayores con fines estrictamente especificados y limitados, y las conversaciones de la misma índole, habidas en los años precedentes a. 1914. El interés esencial de nuestro país 2 s que la integridad de Francia y Bélgica sea protegida y que ninguna fuerza hostil oase sus fronteras. Alemania no renuncia a fortificar la zona renan Hace constar que estas conversaciones sólo se llevarán a efecto en caso de una agresión no provocada, y agrega: Espero que tal situación no se produzca, pero estoy convencido de que se producirá todavía mucho menos si damos a conocer claramente nuestra actitud. Si los vecinos de Inglaterra fuesen arrastrados a una. querella que no fuese nuestra las obligaciones de Inglaterra no entrarían en juego. Nuestras obligaciones son mundiales, y somos resueltamente fieles a bllas, pero no queremos agregar otras que no sean las del Pacto de Locarno. Nuestra política la dicta el Pacto y nuestra calidad de miembros de la Sociedad de Naciones. Si el Gobierno alemán consintiese en comprometerse a no fortificar la zona, nos daría materia para proseguir nuestros esfuerzos, pero se me ha informado de- que el Gobierno alemán no quiere adquirir este compromiso. Dice que es justo que en los acuerdos se prevea la eventualidad de fracasos, y que en ese caso no se dejase sin protección a los países interesados. Manifiesta que los pactos de ayuda mutua no agregan nada al Pacto de Locarno, excepto la estipulación de reciprocidad, que es una ventaja para Inglaterra. Deseo de negociar con el Reich Afirma que no lamenta ninguna proposición del Libro Blanco y expone la forma en qué se prepararon estas proposiciones, que se hicieron en circunstancias más graves de las que desde fin de la guerra se ha encontrado un Gobierno. La justificación es que estas proposiciones, en estos momentos de crisis, atenuaban las posibilidades inmediatas que hubiesen podido llegar a la guerra. De todas las proposiciones, a la que concedemos más importancia es a la que insiste en favor de nuevas negociaciones. El Sr. Edén insista en que estas negociaciones no pueden emprenderse sin una contribución del Gobierno alemán, que hasta ahora, y a pesar de. todos nuestros esfuerzOSj no ha llegado Espera, que el Gobierno alemán dé, por lo- menos, la seguridad de no fortificar la zona, y expone los objetivos del. ¡Gobierno, que son: evitar el peligro de una guerra, crear una situación en la; que puedan efectuarse negociaciones y que estas negociaciones triunfen. Los liberales desaprueban Jas conversaciones militares El diputado liberal M. Archibald Sinclair, sucede en el uso de la palabra al laborista M. Dalton, y dice que Alemania sacude el yugo de que nosotros debíamos haberla librado ya hace tiempo pero reconoce que las proposiciones de Hitler no pueden ser aceptadas en la forma que las expone. También el Gobierno tiene razón en contestar con contraproposiciones. Sinclair manifiesta, no obstante, ciertas inquietudes con respecto a las conversaciones de los Estados Mayores, que puedan derivar en una alianza militar entre Francia e Inglaterra. Sinclair se manifiesta, por otra parte, contra el hecho de que Italia, por efecto de lá condenación de la Sociedad de Naciones, está llamada a desempeñar el papel de jurado con respecto a Alemania, y esto es lamentable que ocurra cuando Italia también está sujeta a otra acusación. Lloyd George rechaza el proyecto Harold Nicolson nacional- laborista, solicita que el Gobierno adopte una actitud clara. Debíamos aceptar inmediatamente un acuerdo definido y concreto con Francia, hasta la completa solución de las dificultades actuales. Lloyd George, hablando a continuación, comienza haciendo un elogio del Sr. Edén, que dijo pronunció: La mejor defensa que se puede hacer a proposiciones que yo considero como bastante peligrosas El orador se refiere acto seguido a la tesis de la igualdad de derechos que debe manifestarse en la discusión de toda contraproposición alemana. Manifestándose contra la convención militar, Lloyd George pregunta si las medidas de asistencia previstas entre los Estados Mayores son aplicables en los casos de agresión no provocada, o en caso de fracaso de negociaciones. No hay que ser ambiguos, en una cuestión de la que depende la vida de millones de hombres. Lloyd George termina poniendo en guardia a la Cámara sobre la combinación militar. Que precipitó la guerra en el año 14 y hoy tendrá el mismo efecto si se acepta El papel de arbitro El orador insiste en el hecho de que el éxito de un eventual acuerdo depende, en mucho, de la naturaleza de las proposiciones que el canciller alemán hará el día 31 de marzo. Estas proposiciones- -dice- -serán acogidas sin prejuicio. Estima que el éxito de los esfuerzos que se proseguirán para lograr la solución depende de dos elementos: tiempo y atmósfera y mejoría de la situación internacional. No quiero abordar el problema del porvenir inmediato con la idea de ligarme a las políticas divergentes de Francia o Alemania. (Grandes aplausos. Nuestra política es el Covenant y nuestro estatuto es el de miembro de la Sociedad de Naciones. El Sr. Edén pide el apoyo de todos para que triunfe esta política. No quiero que la opinión inglesa haya prejuicios contra tal o cual nación Desearía decir a Francia que no podríamos asegurar la paz si el Gobierno francés no esta dispuesto a abordar sin prejuicios los problemas. Desearía decir a Alemania que no podemos esperar que existan negociaciones con probabilidades de éxito más que si está dispuesta a hacer algo para tranquilizar la inquietud que ha creado. El Sr. Edén termina su discurso haciendo un llamamiento a la unión de todos y a abandonar las querellas de partido ante la existencia de problemas que exceden muy mucho de los problemas ordinarios de la política de partidos El ambiente en la Cámara era muy denso. El discurso del Sr. Edén ha tranquilizado a la Cámara y al mismo tiempo ha reducido el alcance del acuerdo de 19 de marzo, colocándole, en la medida de lo posible, en el plan general, y al mismo tiempo ha. dado a la oposición pruebas de la rigurosa imparcialidad que reclama. Sir A. Chamberlain defiende Locarno Londres 26, 12 noche. Sir Austen Chamberlain, hablando a continuación, rinde homenaje a la magnífica intervención de míster Edén Después hace una crítica del discurso de Lloyd George. Recuerda el orador Locarno, que fue libremente aceptado por Alemania. Su violación no constituye una sencilla disputa francoalemana, pues Bélgica, Italia e Inglaterra están afectadas por el problema. Baldwin había declarado que nuestra frontera se hallaba en el Rhin, y esta frase resume cinco siglos de nuestra Historia Afirma que la seguridad de la; Gran Bretaña, más que nunca está unida a las de Francia y Bélgica. Se trata hoy de saber cuál es la verdadera base de la paz, No podéis fundamentar la civilización europea sobre un sistema en el cual los Tratados sólo comprometen a ¡os firmantes por el tiempo que les acomode. Ataques a Alemania Ahora bien- -añade Chamberlain- Hitler pronuncia con frecuencia palabras de seguridad, pero lo que faltan son acciones de seguridad. Habla acerca de los veinticinco años de seguridad de paz ofrecidos por Alemania, en tanto el Pacto Kellogg: prohibe a Alemania a título de perpetuidad que recurra a la guerra como instrumento de política nacional Para obtener este dudoso beneficio, la Gran Bretaña tendría que hacer nuevas concesiones y el problema colonial se P ntiajía inmediatamente. r Los laboristas contra los proyectos Seguidamente interviene el líder laborista Sr. Hugh Dalton, subsecretario de Negocios Extranjeros, que hace uso de la palabra en nombre de la oposición. Subrayó la hostilidad de su partido hacia diversos asuntos del Libro Blanco y rechazó la idea de una fuerza internacional en la zona neutra y el proyecto de consultas militares entre los Estados Mayores francés, belgas italiano y británico. El orador estima que este proyecto ha producido en todas partes la impresión de que el Gobierno británico maniobre lejos de Ginebra en pro de una alianza francoinglesa El Sr. Dalton insiste en esta apreciación a pesar de las protestas de los miembros del Gobierno. El diputado afirma que su partido no apoyará una alianza francobritániea, sino, por el contrario, la organización de la seguridad colectiva por la Sociedad de Naciones, y añade: Si Alemania se negase a asociarse al sistema e seguridad, colectiva, los demás países tendrían que organizar esta seguridad prescindiendo de ella La Gran Bretaña debería afirmar que Alemania no tendrá nunca las manos libres para atacar a Polonia, Checoslovaquia, Austria o la U. R. S. S. Si Inglaterra pronuncia claras declaraciones, en Europa no podrá haberguerra.