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pero también en ocasiones, retrasando la lógica evolución de una planta. Que los esLos denominados narcisos, de la familia párragos estarán a punto, naturalmente, duAmarilidáceas, son plantas rústicas de una rante mayo? ¡Pues a obtenerlos en abril 6 altura media de treinta centímetros, de bul- mejor en marzo! ¿Que la época habitual de bo tunicado color parduzco, hojas enteras, abrirse las lilas es abril? Pues consigamos Antecedentes mitológicos envainadoras, planas o acanaladas, flores su floración en diciembre o enero. ¿Que en Narciso, el personaje mitológico nacido solitarias y terminales o, más frecuente, tal o cual mes ya no se cosechan tomates? en la griega ciudad de Tespias- -una de las agrupadas en umbela, siempre protegidas Pues hagamos diabluras, manejando a nuesmás antiguas de la Beocia- del fecundan- por una espata en capucha y sostenidas por tro antojo calor, frío, humedad, abonos, ette río Censo y de la ninfa Liriopea, es el un largo tallo- -escapo- generalmente cétera, para que maduren más tarde: a conbello mancebo que acaso admirasteis hecho hueco. tra pelo. Lo extemporáneo, lo que escasea, realidad por el Arte, en las esculturas de Sépalos y pétalos- -tres y tres- -se colo- es lo que se aprecia y se paga más. Calderari y de Greber: Museos del Louvre rean según especies y variedades en blanco Volviendo al caso de los narcisos, el afiy Luxemburgo. París; en aquella otra, tan o amarillo. Ambos verticilos poseen apén- cionado adelanta su floración, cultivando seductora, del Vaticano, o en la del Palacio dices ligulares que, al soldarse entre sj, ori- en macetas. Los bulbos de flor, en general, de Barberini modelada por Corn. ginan la llamada corona característica de pueden prestarse a este forzado poniéndose estas flores y que no pocas veces es reducida ya uno por maceta- -jacintos y tulipanes- -en Si vuestro espíritu viajero no pudo todavía tender elvuelo, ved la joya de nuestro Mu- y ofrece la forma de una tacita y otras al- tiestos de ocho a diez centímetros, o varios canza gran desarrollo y emerge en tubo ci- bulbos reunidos, en tiestos de tamaño coseo del Prado y parad la mirada ante aquel lienzo de Cossier que evoca a Narciso. Nar- lindrico o cónico: trompeta, constituyendo rriente o en terrinas para un contingente cisos a los que el pincel o el cincel, repre- la parte más visible y más vistosa de la flor. mayor Narcissus, Crocita. Dichos recipienPuede ocurrir que dicha corona tenga color tes se llenan de una tierra ligera y fértil, sentan ensimismados: absortos en su propia distinto al de los sépalos y pétalos, pero sin mezcla de mantillo de hojas, mantillo de escontemplación... salirse nunca de los propios del Narciso, que, tiércol y arena, colocando el bulbo de suerte Narcisos son también esas bellas flores: según el metafórico Azz- Edin oro y plata, elegantes, esbeltas, que se incli- al referirse a las vestiduras el Mocadessi, que su extremo llegue al borde del tiesto, de esta flor, acabando después de llenarle y oprimiendo nan para mirarse, como el joven de la le- varían del blanco plata al amarillo sol... ligeramiente. Luego se riega con regadera yenda, en el cristal de los regatos o en el esLas anteras de sus estambres, seis casi de alcachofa y se pohen los tiestos unos junpejo de las fuentes. siempre, surgen en el centro de esa taza de to a otros, cubriéndoles de una capa de tieY no cabe separar unos de otros. Para de centímetros de ales la corona, ocuparse de las flores, de los narcisos- flo- fuente que en algunas flores El pistilo, de rra oque ceniza, de diez bulbp se salga más tura, impide que el cual gordinflones pececillos. res, es imprescindible hablar de él. tres carpelos multiovulados, origina una ca- tarde, empujado por las raíces, fuera del Narciso, según cuentan las crónicas, era ja o cápsula que encierra numerosas se- tiesto. lo que se dice un sol. Pero, ¡qué serio con- millas. También se emplean para la crianza de tratiempo! insensible al amor. Cuenta el narciso con muchas especies o estas plantas irascos o botellas cebolleras, Cuando cumple diecisiete años, que, en el variedades, -entre las que la hibridación logra las más prácticas de dos cuerpos, uno encamozo son, naturalmente, primaveras, todas cada día razas nuevas. Son las más exten- jado en otro, en las que el agua- -a la que las ninfas disponibles suspiran y se desme- didas Narrisas pseudo- Narcissits, llamado se añade polvo de carbón vegetal para evijoran por sus encantos. Eco, una deidad he- vulgarmente narciso de los prados trom- tar la putrefacción- -debe renovarse con frecha de encargo, que nunca se vio en el duro pón lechuguilla tragopán frecuente cuencia y no tocar sino a la base o platillo trance de tener que dar pie padece por en España, caracterizándole entre otros ex- inferior de la cebolla. Dichos frascos se utisu amor a Narciso. Este no la hace el metremos, la flor solitaria terminal, amarilla, lizan de, un modo especial para los bulbos nor caso. olorosa, con gran desarrollo de la corona; de jacinto. Cielo, haz que él ame un día sin ser ja- Narcisus poéticus o Narciso de los poetas En el cultivo comercial de flores cortamás amado! clama una voz muy justamen- de corona muy baja, festoneada en rojo das, para el que suelen emplearse les espeescarlata; N. trilobus, de color amarillo pá- cies conocidas vulgarmente por falso narte irritada. Y, cierta tarde, cuando el lindo Narciso, lido; N. jonquilla, junquillo oloroso N. ciso narciso de los poetas junquillo hastiado, de declaraciones huye a lo in- Tasseta, narciso de manojo con cáliz y etcétera, se colocan los bulbos en cubetas corola blancos y corona de poca altura, ama- de unos diez centímetros de fondo y muy trincado de tin bosque y se inclina sobre una fuente para saciar su sed, ve su figura re- rilla; N, niveus, N. gaditanas, N. odonis, próximos entre sí, situando aquéllas como flejada, perfectamente reflejada, en las aguas N. triandrus, N. bulbocodüim, N: incompa- en el caso de los tiestos bajo una capa rabilis... De muchas de ellas se han conse- de ceniza o de tierra, al aire libre o en tranquilas. ¡Qué maravilla! dice y, pugna camas frías, de donde pasan a las estufas en por besar aquel rostro que le sonríe desde guido variedades de flores dobles. el momento de comenzar el forzado. cerca... Cuando, más tarde, advierte que su pasión es imposible, quiere morir. Y muere, No deben forzarse los bulbos sino cuando Cultivo pero en apariencias solamente. están bien enraizados, lo que se favorece El narciso, que apetece, para vivir a gus- manteniéndolos en la oscuridad. Se llevan Porque en los bordes de la fuente, allí to, tierras ligeras, algo húmedas y mejor donde gemía Narciso, inclinadas sobre las si son substanciosas, se reproduce muy rara luego a invernaderos que bastan para los aguas, como buscándole, surgen las flores vez por semilla; sólo en vista de conseguir forzados tardíos; para los tempranos, se de su nombre. Las que todas las primaveras variedades nuevas. Lo corriente es multipli- trasladan días más tarde a estufas templadas o calientes. con sus toaietas amarillas y blancas, con su carle por los bulbillos nacidos alrededor Los narcisos- -que aparte su empleo como sutil aroma y sus formas leves y graciosas, del bulbo o cebolla principal, separados de flores, tienen, por éstas y por sus bulbos son gala- y ornato de la campiña. éste en las épocas de reposo vegetativo: fin diferentes usos farmacéuticos- se utilizan de verano o antes de hacer la plantación, en gran escala en la decoración de jardines: que unas veces se realiza en octubre y otras bordes, platabandas, canastillos... Viven bien A quien madruga... a fines de noviembre. bajo la sombra de los árboles y a la orilla Entre las plantas monocotiledoneas, cuya Preparado adecuadamente el terreno con fórmula floreal es no pocas veces: tres sé- labores algo profundas, y la superfiiee, alo- del agua. Alguien lia dicho que los narcisos son palos, tres pétalos, seis estambres y tres mada si el clima es húmedo, y plana si ocucarpelos, se cuentan varias familias botáni- rre lo contrario, se colocan los bulbos a pro- clarines, áureos clarines de la primavera. En muchos lugares del extranjero, Suiza entre cas, Liliáceas, Amarilidáceas, e Iridáceas, fundidades de doce a quince centímetros, entre otras, con una característica común; asentándolos sobre una capa de arena de dos ellos, se celebran con gran alegría y esplenque el cáliz es petaloidéo o corolino; que los o tres centímetros para evitar el contacto dor las llamadas fiestas de los narcisos sépalos son de formas y 1 de tonalidades aná- directo de la cebolla con la materia orgá- cuando los campos, al aproximarse el buen tiempo, se cuajan de sus bellas flores. logas, si no idénticas, a las de los pétalos. Y nica del terreno. Si son de temer grandes así, unos y otros contribuyen a la belleza de fríos, es conveniente proteger la plantación ¡Guerra al narcisismo! la flor. con una capa de hojas secas que puede reem Amemos a los narcisos- flores, tan decoraEsas plantas a que aludimos, provistas plazarse por paja, cuando, más adelante, la casi siempre de bulbo o cebolla y en algu- acción del sol amenace desecar la superficie. tivos, tan lindos; pero condenemos el narcinos casos de rizoma, no son perezosas para Los cuidados culturales se reducen a man- sismo. Y, en lugar de enamorarnos de nosdar flor. tener el suelo en el debido estado de airea- otros, de nuestra figura, de nuestro talento, de nuestros éxitos, miremos mejor nuestros Flores madrugadoras que vienen a nos- ción, limpieza y humedad. 1 otros, brillantes sus sedeñas corolas perfuLos Narcisos suelen ser objeto de cultivo defectos y los fracasos y tropiezos del prójimo, para procurar corregir los unos y remadas, antes o en los primeros días de la forzado. Tanto por los aficionados, impaprimavera oficial que, sabido es, rio suele cientes por adornar con sus flores las serves mediar los otros. hallarse de acuerdo con los termómetros. o los interiores de sus hogares, como por Dice Musset: Et chercher le douleitr pour s en faire un Hace aún frío, pero en los mercados de flo- los floristas que quieren expender flor cormiroir res se muestran olorosos narcisos e inflados tada. Consejo edificante, propio de un Viernes tulipanes; puede decirse que todavía es inEl forzado, como es sabido, es el arte de vierno, pero tras las lunas de los comercios contrariar a la naturaleza, de salirse el hom- de Cuaresma. se empinan los pomposos jacintos. bre con la suya; casi siempre adelantando, ANTONIO GARCÍA ROMERO FLORES DE PRIMAV E R A NARC 1 SOS Breve incursión botánica