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DIARIO ILUSTRADO. AÑO TRIGEoIMOSEGUNDO. 15 CTS, NUMERO FUNDADO EL i. DE JUNIO DE 1905 POR D. TORCUATO LUCA DE TENA ABC LA TIERRA GIRA, COMPAÑERO DIARIO ILUSTRADO. AÑO TRIGES 1 MOSEGUNDQ. 15 CTS. NUMERO TEMA DEL DÍA Ustedes estarán esperando ese artículo que se escribe todos los años acerca del Carnaval. Sí, será preciso dibujar a punta de pluma los conocidos rasgos de ese artículo eterno. Ahora, cuando el comentarista se sitúa ante el papel para comunicar con sus lectores y llama a las ideas, acuden tantas, que pocas veces fueron más. Muchos temas desfilan, muchos temas tienden sus brazos como demandando socorro. Y el periodista resbala su mirar sobre ellos, como si no le interesasen. Pero no es esta la verdad. La verdad es que llegan todos con semblante cargado de preocupaciones, y que, al ser pinchados por la estilográfica reventarían como odres para verter sobre las cuartillas un contenido demasiado amargo. A veces el escritor contempla orgullosamente el poder de su pluma. A veces se da cuenta de que es un arma inútil, y el desaliento la inmoviliza. Hay que escribir. ¿Para qué? El hecho es que hay que escribir. Entonces se descubre en el montón de temas un rostro familiar, rugoso de vejez. Es el único que no tiene el ceño fruncido, ni expresión cavilosa. Hasta sonríe con la cuajada sonrisa de la idiotez y de la inconsciencia. Es uno de esos temas cíclicos que pasan y vuelven y se ofrecen al escritor que OQ. tiene nada que decir. Ahora habría demasiado que decir, paro por eso se elige a! tema alquilón, vacío, exprimido ya, sin interés, sin músculos debajo de su remendada capa actualista. Es un refugio o, mejor, un efugio. ¿Cómo te llamas tú? ¿Eres el tema del Catnaval? i. Qué traes? Los tópicos de siempre, que aun tienen ahora más ahilada su voz. ¡Triste Carnaval! En las frentes arrugadas, las meditaciones cavan surcos dolorosos. No es la locura de los disfraces y de los fútiles gritos en falsete la que interesa a la gente, sino otra clase de posibles locuras a las que puede ir unido el destino de España. ¿Qué se puede decir de ti, Carnaval de este año? Nunca se hizo tan incongruente y molesta tu frivolidad. Tú mismo parece qua pides perdón por aparecer en tiempo inoportuno. Te has encogido bajo el cielo nuboso, con tus cuatro carrozas de mal gusto, armadas como al desdén, con tus veinte chiquillos disfrazados, con tus doscientos espectadores aburridos. Sólo hablaremos de ti los que rehuímos vivamente tratar de otros asuntos. Porque esta es una época inmovilizada en la expectación, que siente esa angustia del que aguarda, hecha de esperanzas y de temores. Y tú eres tan poquita cosa, tan trivial, tan sin substancia, tan desconectado del ambiente, que se puede decir que no existes, que no es ni tu cadáver, sino tu fantasma el que ha recorrido, mustio y avergonzado, los lugares en que antes triunfó. SABER PERDER ¡Triste espectáculo el que a la hora presente están dando ciertos sectores sociales de derechas! En vísperas de las elecciones todo era jactancia, aplomo, seguridad en el triunfo arrollador y desdén hacia los que manifestaban el menor escepticismo respecto a la definitiva victoria de la táctica. Hoy los mismos que se negaban a atender cualquier advertencia leal son los que en el estupor de la derrota se revuelven airados itra los demás, en lugar de confesar su error. ¡Ellos no tienen la culpa del fracaso de la coalición deerchista! La tienen- ¡claro! -en primer lugar los monárquicos, por atreverse a confirmar aspiraciones de representación parlamentaria. Y después de éstos, la C. N. T. y el mal tiempo que desanimó mucho a la gente a cumplir con su deber y hasta el gato de Ossorio, el cuál, según parece, va a encumbrarse mucho, como su amo, con el triunfo izquierdista. Pero lo inadmisible es que un jefe que no se equivoca nunca se haya podido equivocar. No se me diga ahora que hago leña del árbol caído, ni suponga nadie que voy a ufanarme de haber acertado otra vez en mis vaticinios. Eso sería criminal, tratándose en estos momentos de la existencia misma de España. Al contrario, mi deseo fervoroso en bien de nuestra patria es que quienes ss creyeron infalibles e invencibles en vísperas de la lucha electoral no den ahora el triste espectáculo de su abatimiento, de su desesperación y de su pánico. Porque en la vida, como en el deporte y en el juego, hay que saber perder. Y nada desmoraliza tanto a las huestes afines como recoger y propagar ridiculamente cuantos bulos, rumores alarmantes y noticias catastróficas hacen circular los agitadores revolucionarios para desconcertarnos. Harán bien, pues, los derrotistas y los noticieros fúnebres en ponerle un freno a sus apocalípticos augurios, que sólo contribuyen al desconcierto general y al triunfo progresivo del adversario. Ya los hechos y los acontecimientos tienen b astante trascendencia, en sí, para que no ennegrezcamos más el horizonte con el anuncio de próximos desastres. La situación de España es indiscutiblemente grave, pero no es aún desesperada. La revolución ha dado un gran avance, pero tampoco ha arrollado a lasderechas, ni lo conseguirá si éstas saben mantenerse firmes en sus posiciones. En el futuro Parlamento las mismas derechas tendrán una nutrida representación que no existía cuando las Cortes Constituyentes. El jefe del Gobierno ha confirmado por la radio que respetará dentro de la ley a todos los ciudadanos, sin desencadenar de nuevo persecuciones. Justo es reconocer también que. su invocación a la concordia nacional ha causado excelente efecto en el país. No se pierda, pues, anticipadamente, la serenidad porque, además, ningún ejército se ha reorganizado nunca con la desbandada, ni tampoco se salva un buqus en la tormenta si empieza por arrojarse al agua la tripulación, ALVARO ALCALÁ GALIANQ La Tierra gira, compañero. El hombre algunas veces parece ignorarlo, pero la Tierra gira, compañero. Todas las persecuciones y angustias de Galileo, por no adjurar de las opiniones de Copérnico, toda su teoría del movimiento de la Tierra, Ja olvida con frecuencia el hombre. La Tierra gira y lo que está un día a la derecha del Sol, otra día está a la izquierda. Y el hombre que no lo tiene en cuenta se desorienta. Hay hombres que no debieran olvidar esto nunca, como el capitán de un barco no se olvida ds hacer las correcciones y la situación, porque el pasaje va confiado a él. La Tierra gira, comp añero, aunque tu indiferencia por los problemas astronómicos te haga dudarlo o aceptarlo sin convicción. Para convencerte, tendremos que recurrir a ejemplos vulgares que no se le hubieran ocurrido a Galileo. Si te recuerdo que lo que estaba a la derecha el año 1933, está a la izquierda el año 1936, te habré demostrado que la Tierra gira, compañero. Por lo menos que gira, cada tres años. Esta experiencia no la pudo seguir Galileo; nos estaba reservada a nosotros. A nosotros, que tenemos de las dimensiones astronómicas un concepto chiquito, pero muy alborotador. A nosotros que creemos que un sistema planetario es una reunión de hombres en un teatro o en dos teatros o en cinco teatros, sin advertir que entre todos no reunimos una estrella. Cada vez que nos reunimos en un teatro, debiéramos sacar una experiencia; pero como vamos con la preocupación de abrir las manos o apretar los puños, salimos como entramos, sin ver nada. Ni siquiera pensamos que el escenario es lugar de ficción y de mentira, que allí otros- -hombres o muñecos- -representaron también. Decimos hombres o muñecos, porque damos mucha importancia al guiñol. El guiñol tiene el misterio de los hilos que mueven los muñecos, y según se manejan los hilos, el muñeco se mueve hacia la derecha o se mueve hacia la izquierda, y este misterio siempre es curioso para un alma infantil como la nuestra, compañero. No te preocupa dónde van a parar los muñecos que se rompen? Yo de pequeño creía que iban al cajón de la basura, pero luego, de mayorcito, vi que se componían y se aprovechaban y se les volvía a aplaudir como si fueran nuevos, y es que todo cae dentro de la teoría de Galileo Siempre ha r algo roto para el- cajón de la basura, y siempre hay algo que nos parece nuevo y ha salido del cajón de la basura. La Tierra gira, compañero. Ayer multiplicábamos por toneladas de papel el ruido de unas propagandas, y hoy no sabemos a qué tanto habrá que contratar la línea de silencio. ¿Es culpa nuestra, compañero, que la sangre se caliente y se enfríe por una mentira? En el fondo, ni tú ni yo estamos orgullosos de nuestra mentira; ¿pero es que tenemos una verdad mejor? La única verdad de que disponemos es que la Tierra gira, y esto lo olvidamos con tanta frecuencia, que casi no parece verdad. Seria menester hacerlo saludo obligatorio. Y Y ahora es cuando te recordamos con nos- en vez de decír buenos días que no es detalgia los que tanto pedimos qué desapare- cir nada, acostumbrémonos a decir: La Tierra crira, compañero cieses. W. FERNANDEZ FLOREZ G. CORROCHANO