Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. VIERNES 7 DE FEBRERO DE 1936. EDICIÓN DE LA TARDE. PAG. 46 TEATROS. CINEMATÓGRAFOS Y CONCIERTOS EN ESPAÑA Y EN EL EXTRANJERO Informaciones teatrales. Victoria: Nuestra Natacha Informaciones musicales. Guía del espectador. Cartelera madrileña Informaciones y noticias teatrales En Madrid Victoria: Nuestra Natacha Esta obra exige a la vez el examen del critico y el del sociólogo; la labor literaria viene íntimamente unida con la del reformador social; el ideario y la técnica dramáticos aparecen estrechamente ligados con ideologías y aspiraciones de orden puramente societario. El sociólogo tendría que desempolvar argumentos ya gastados para criticar la tesis que Alejandro Casona plantea y resuelve a todo placer y ventura en la obra. Nada menos que el trabajo comunal y la coeducación de los sexos se abordan y se culminan triunfalmente en Nuestra Katacha. Ideas rtisonianas y utopías de filósofos comunistas quedan realizadas con toda felicidad en el curso de los tres actos de la comedia. Avisadamente, el autor hace notar en el tercero que el ensayo victorioso no tiene carácter universalista, sino que se contrae modestamente a un éxito parcial de colaboración de esfuerzos. El Sr. Casona acepta que otros intentos anteriores de iguales teorías fueron seguidos del fracaso. El sociólogo no tendría más que inspeccionar el caso particular y sacar su consecuencia... el optimismo que ha inspirado al Sr. Casona en su lucubración socialista. Pero a nosotros nos toca solamente exa- minar la obra como labor dramática. Aquí el crítico ha de rendir los máximos honores al autor y, sobre todo, al poeta. Autor nuevo, moderno, sabe incorporar a las formas clásicas resortes y procedimientos originales y arbitrarios que tienen, sjn embargo, la substancia dramática para triunfar en la escena y captar la voluntad de un público de teatro. El autor se califica aún más altamente al dotar a esos recursos nuevos de golpes efectistas antiguos, de situaciones melodramáticas que bien manejadas, como en este caso, han llegado siempre al corazón de las multitudes. Tales, los finales de los cuadros segundo y tercero del acto segundo. Construida la obra literiamente con toda dignidad y realidad, no desdeña el autor recurrir en esos momentos a golpes teatrales en que sobre el literato descuella el comediógrafo hábil de carpintería escénica. Pero esa habilidad viene siempre decorosamente vestida, bellamente envuelta en ropaje de emoción y de poesía. Aquí entra la labor admirable de poeta, que se continúa luego con cuadros de gran valor espiritual y que determinan en et total de la obra una superioridad del poeta sobre el dramaturgo. En un ambiente estudiantil, estos personajes de Casona se sienten movidos de la noble aspiración de hacer obra útil social. Una doctora, entre ellos, es designada para la dirección de un reformatorio, y sus ideales sociológicos, que allí fracasan por la incomprensión o los prejuicios de elementos protectores de la fundación, encuentran luego el más rotundo éxito aplicados a una granja cedida por otro estudiante. El primer acto ofrece una deliciosa visión de una residencia estudiantil moderna. Esat juventud escolar, siempre simpática en la escena como en la vida, tiene en la obra de Casona, a más de la alegría y travesura de? los años felices, el más alto empaque de hombres y mujeres que se asignan trascendentales misiones ifle cultura. No quedan en estudiantes bulliciosos y alegres, sino que aspiran a deducir de sus estudios un beneficio co lectivo para la sociedad de que forman parta, Sin embargo, en todo el primer acto impera la tradicional alegría y desenfado de laj estudiantina de todos los tiempos. La realidad del material humano se impone a los deseos filosóficos del autor. En el segundo acto el bullicio de la estudiantina se mezcla en partes casi iguales con el afán ideológico que mueve al comediógrafo, pues los estudiantes del cuento realizan su obra cultural por antiguas artes de farsa y juglería. Y sólo la doctora protagonista mantiene en toda su pureza el sentido profundo que quiere dar el autor a la obra. Este sentido viene a mostrarse con toda fuerza en el acto tercero, en que los ideales societarios triunfan. Aquí es donde se manifiesta sin reservas ni mezcolanzas poéticas ni dramáticas el carácter de la obra total, que es política, tendenciosa y con todo el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza. Lástima que esta tendencia, innecesaria y perjudicial en el teatro, desluzca una comedia magnífica que revela a la vez un comediógrafo y un poeta. El diálogo tiene siempre que oír. Entre esta producción y el acervo común, frecuente en nuestro teatro, hay la diferencia del espíritu culto que sabe de muchas cosas y puede hablar de todas ellas y el que sólo puede exprimir vulgaridades o tópicos. El éxito fue grande, aun descontando aquellos momentos en que el ideario habla para la galería. El autor salió muchas veces al final de todos los actos, en los tres cuadros de que se compone el segundo y en algún momento de bengala izquierdista. La representación fue una cosa perfecta. Josefina Díaz de Artigas tiene un papel de LUIS MAJJRIQUE, JOSEFINA DÍAZ, PASTOJJA P E S ¿I ADE 1 A CARBONE, INTERPRETES DE NUESTRA NATACHA PE- ALEJANDBO CASONA, ESTRENABA AKOCHS EH- xm TEATRO VICTORIA-