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ESPUERTA Un escritor cuya firma debiera figurar gaño adulador. El pueblo tiene que ser gocon más frecuencia en los diarios y revis- bernádo, y lo es. El pueblo no ha gobernatas de gran circulacióp, en los que se acre- do nunca. De cualquier manera que se orditó con muy bellos trabajos, Teodoro Mu- ganice un Estado- -decía Gumplowick- ñoz Crego, tiene la atención de dedicarme siempre gobernarán los inteligentes y los riun artículo en La Vos, de Córdoba. El ar- cos. Para que dejen de gobernar los ricos tículo es tan halagüeño pata mí como puede se ha inventado un medio que puede dar un serlo un retrato en el que sale uno muy fa- excelente resultado ¡hacerlos desaparecer y vorecido. ¡Dios le pague al amable fotógra- que no haya nadie que tenga más de tres fo la intención que ha guiado su difumino pesetas! El que los inteligentes nos gobieren los retoques! Engarzada en el artículo nen no debe considerarse grave mal, si a va una pregunta: Qué entiende usted más de ser inteligentes son buenos. Pero si- -dice Muñoz Crego- -por parlamentario y no pueden ser buenos, conviene que sean inpor constitucional? teligentes. Peligroso resulta un inteligente Creí haberlo explicado, pero lo explica- malo, ¡pero lo más dañino que puede conoré otra vez con mucho gusto para compla- cerse es un tonto con intención torcida! El pueblo, ¡infeliz engañado! cuando mecer al excelente amigo. Parlamentario es el régimen en que el Parlamento somete a su nos gobierna es cuando cree gobernar, y lo imperio a los otros órganos del Poder. Cons- hacen en su nombre los que le explotan. Hay titucional el sistema en que el equilibrio de que gobernar por el pueblo y para el puelos poderes o funciones del Estado se man- blo. Éso es la demofilia. Un régimen en el tiene sin que haya ninguno superior a los que los gobernantes saben que el Poder es demás, porque el llamado moderador, encar- carga y no provecho y que los gobernados gado de resolver conflictos, no manda sino tienen un derecho supremo: el de ser bien que, como su nombre indica, modera, con- regidos, y para defender este derecho un cilia y regula, y no con libre arbitrio y suel- abogado excelso que exigirá rigurosamente ta voluntad, sino con arreglo a normas cons- su respeto: Dios, que pedirá cuenta a los gobernantes del uso que hicieron del mando titucionales que está obligado a obedecer. Se dice que el constitucionalismo ha fra- que ejercían. Este régimen tiene para mí casado, y lo que se debía decir es que ha un nombre: se llama Monarquía cristiana. fracasado el parlamentarismo, que en mal FEDERICO SANTANDER hora se inyectó en aquél, envenenándolo. Instaurar un régimen en el que los derechos individuales tengan las necesarias garantías para que la ciudadanía pueda ejercerse sin p temor a las arbitrariedades del Poder, pero C i- sin que la vida dependa de la gárrula palabrería del Parlamento y de los parlamenDiego de Almagro tarios, puede ser la aspiración de los que se güimos creyendo ¡todavía! que la fórmula Los historiadores y del más acertada para gobernar es la que haga adelantado D. Diego de los biógrafos sido Almagro han compatible la libertaá con la autoridad y la benévolos con él. Separada y conjuntameneficacia. Cierto es que en apariencia somos te, con rara unanimidad, le han conservado pocos. En apariencia, digo, porque si se es don que Hercudriñase en lo hondo do la mayor parte de el jerárquico a Franciscohan negado aa Crisnán Pizarro, muchos pobrccillos fascinados, que por no tóbal Cortés, a Sebastián de Benalcázar, a tomarse el trabajo de pensar y de sentir por Vasco Colón, de Balboa. Pero seguidamente Núñez su cuenta toman el pensamiento y el senti- al rendido homenaje han ultrajado su promiento hechos y se dejan arrastrar por la sapia, atribuyéndole orígenes lamentables. rutina y por la moda, mostrándose apasioHistoriadores ha habido que inventaron nados partidarios hoy de un político y mañana de otro, como podrían serlo del equipo la fábula de que se le halló en Almagro, en auge o del torero de moda, se descubri- abandonado en el claustro de una iglesia. Otros, sacando punta a semejante invención, ría que lo que casi todos quieren es precisamente eso: un régimen de paz en el que se han disparado con el cuento de que tal todos convivan, demonio (es decir, amante vez era hijo de un clérigo... ¡Hijo de un del pueblo) fuerte en los resortes del po- clérigo... Y yo interrumpo: ¡Qué clérigo der y con garantías que impidan que la li- ni qué berenjenas! Los clérigos nada tiebertad y la dignidad de los ciudadanos es- nen que ver con Almagro, que tuvo su patén a merced del capricho de un botarate o dre y tuvo su madre, y fue hijo legítimo de de un malvado y la vida del país dependa humildes almagreses, honrados manchegos de las discusiones bizantinas con que entre- de las provincianas tierras ciudarrealenses. Es un desencanto emboscarse en la bitienen sus ocios, o sirven su pasión o su interés, unos cuantos señores privilegiados, so- bliografía acumulada en cuatro siglos, para cios de un casinillo en el que no se paga llegar a la conclusión de que las aserciocuota, sino que se cobra por hacer tertulia nes de los diversos historiadores carecen, y discutir. (Rectifico prontamente esto úl- generalmente, de asideros comprobados. De timo muchos diputados, i pobrecillos! sue- ahí que, al cabo de agotar la lectura de len pagar cuota de entrada y bien alta; la que representan los gastos de elección. Como Muñoz Crego está enterado- -creo recordar que tuve el gusto de firmarle, en justicia, algún sobresaliente cuando cursaba Derecho- no considero necesarias mayores explicaciones. Constitucional no es sinónimo de parlamentario. El parlamentarismo es una clase de constitucionalismo que se caracteriza por la ruptura del equilibrio entre los poderes en favor de uno solo, que resulta único imperante, siempre que por un escamoteo (falseamiento de las elecciones) no sea el mismo una ficción, creada para cosí este sri producto. asegurar el mando del Poder ejecutivo. Demofilia no es equivalente a democracia. unimui viene que haya una Constitución que garantice los derechos: es funesto cuc ha 3 a un Parlan nto que disponga a su antojo de la CONSTO TE StFS COMPRAS R E MAQUI vida de los Gobiernos. Quien diga al pue- NARIA S MATERIAL ELÉCTRICO, CON: blo que es soberano y que gobierna sostiene un absurdo y seduce al pueblo con un en- obras copiosas, se saque en limpio que loaautores han repetido lo que otros han escrito anteriormente, sin someterles a un es- purgo minucioso y serio. El adelantado D. Diego de Almagro ha sido una de las numerosas víctimas de la novela narrativa de sucesos trascendentales. Cualquier hombre estudioso puede, por ejemplo, ir en busca de una orientación enciclopédica, para abreviar sus inquisisiones. Guiado por esa estrella, busca luego los libros que le van a satisfacer la curiosidad de saber. Y cuando estima, ligeramente, que está al cabo de la calle, se da de bruces con el guardacantón de las más gordas inexactitudes, desencantado y furioso. Felizmente los lectores sesudos y reposados de obras históricas ya están curados de espanto, no sorprendiéndoles las contradicciones de los autores. Y cuando se encaran con A, que dice lo contrario de B, solucionan el conflicto opinando por su cuenta de acuerdo con sus opiniones personales, y sujetando esas opiniones a una lógica racional. En el caso de Almagro, para bien suyo y resplandor de la verdad histórica, ha querido el hado que coincidan en apreciaciones fundamentales los dos más veraces escritores de su época: Pedro Cieza de León y Fernández Oviedo, que nos cuentan: el primero, con un ligero error, que el adelantado era natural de Aldea del Rey, nacido de tan bajos padres, que se puede decir de él principiar y acabar en él su linaje y el segundo: era hijo de un labrador Nació D. Diego de Almagro, que fue hombre de elevadas ideas, subdito fiel de su Soberano y español de puros sentimientos, en la honrada ciudad de Almagro. La fecha de su nacimiento tuvo lugar en 1457, y murió ajusticiado en el Cuzco, desdichadamente, por orden de Hernando Pizarro, en 1538, dos años después de la expedición a Chile, famosa entre las gestas de su carácter. Fueron sus padres, legítimos, Juan Montenegro y Elvira Gutiérrez, naturales y vecinos de Almagro. Juan Montenegro, padre del inmortal adelantado, era copero del maestre D. Rodrigo Jirón. Viuda Elvira Gutiérrez, casó con un tal Cellinos, y en este segundo matrimonio nació Leonor de Cellinos, que en compañía de Diego de Sevilla, primo carnal de Diego de Almagro, por ser hijo legítimo de Leonor Gutiérrez, hermana de Elvira, madre del adelantado, presentó en 15 de mayo de 1540, ante la Justicia, en Madrid, la querella criminal correspondiente, pidiendo el castigo de Pizarro, al que ambos acusaban de asesinato del insigne soldado. En el Archivo de Indias, legajo rotulado 52- 2- 33, existe original la querella entablada por Leonor de Cellinos (o Zellinos) y Diego de Sevilla. Y en ese mismo valioso documento consta que el dicho D. Diego de Almagro, mochacho pequeño, se crió en el Aldea del Rey, y en la dicha villa de Almagro, y Bolaños, el cual se crió primeramente con Catalina Peral, en la dicha villa del Aldea del Rey; y que por ser dicho Adelantado Don Diego de Almagro, natural oreginario de la dicha villa de Almagro, tomó denominación de la dicha villa: e continuamente se dijo que era desta dicha villa de Almagro, hermano y pariente de los susodichos (Leonor Zellinos y Diego de Sevilla) Como lo que se deja escrito es de sencilla y fácil comprobación, ¿por qué no añadir a las fuentes de información enciclopédica una aclaración que salve los errores textuales? ¿Por qué mantener a las generaciones actuales y venideras en la equivocada y arbitraria biografía corriente, que falsea la verdad y rodea a las grandes figuras de nuestra patria historia de inexactos antecedentes? EL BACHILLER ALCAÑICES Valparaíso, r