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LAS PARADOJAS DEL NOVEL El nombre y la cosa La cc a no hace el nombre, peí o el nombre sí hace a la cosa. Así, la comedia, de un novel, puede no ser nueva, pero un nove siempie se considera algo nuevo. No por cajos ele sanidad, sino por mandato imperativo de naturaleza. No, exactamente, por? er nuevo, sino, fatalmente, por no ser viejo. Recordamos a ebte prepósito la conferencia con que Pirnndello inauguró el nue o Fa acio de La Stampa, en Turín. Su exordio fue un viejo chascarrillo de familiaridad goldonhna. Se trata del paleto que, habitndo oído decir al párroco que no podía lee! una caita per haberse dejado en casa las g ía supuso que el saber leer derend a de las gafas únicamente. Y, en cuanto llegó a la ciudad, se fue a una tienda de óptica y pidió unas gafas. Como con ningunas de las que se probó, pudo leer, el óptico, cargado ya, le dijo: -Pcio. bueno, ¿usted sabe leer? ¡Ay, qué gracia! -dijo el paleto- Fues si yo supiera leer ¿hubiera venido aquí? Pirmdello aplica el chascarrillo a los que, no sabiendo escribir comedias propias, creen fiue basta con entrar a saco en las ajenas. Los cuales cuando se les preguntare si tienen algo suyo que decir, debieran replicar francamente, como el paleto del chascarrillo: -Pues si yo tuviera algo propio que decir ¿utilizaría lo que dicen los demás? Me han interesado siempre de manera particular- -y con alguna reiteración he llevado el tema a mis artículos de indóle teatral- -las grandes interpretaciones escénicas CRISIOBAL DE CASTRO de personajes infantiles; ya fueren realizadas por actrices mayores ya por auténticos niños o niñas. En ambos casos- -si a su AUT OCRI TICA calidad artística excepcional nos atenemos- muy raras, por infrecuentes y difíciles. Y no sé en cuál de los dos más difíciles ni K i- ki K más infrecuentes. Opereta en dos actos, dividiLa actriz ya ducha, maestra en el arte indos en catorce cuadros, original y en prosa; libro do Ángel terpretativo, ha de redoblar el empleo de Custodio y Javier de Burgos, sus medios y recursos escénicos en la ficmúsica de los maestros Guiller- ción de lo natural, para lograr la artística mo Cases y Enrique Estela, que sinceridad aparente de lo infantil. Es decir, be estrena mañana en el Co- dos creaciones en una: la del personaje de li eum. ficción, ajeno a su propia personalidad, y la que consiste en infantilicar su espíritu, s s Ki- Li, en lugar de Ki- kí debería titularse medios expresivos de ficción. Celia Gcimez, porque Celia lo es todo en Lo nuevo en Arte El niño o la niña, en trance de interpretar la que canta, El tópico de que toda obra de Teatro esta obra: que interesa, la que baila, la que personajes de su propia edad, lucharán con alegra, la la que emociona... debe, ser n í a obra de Arte hace sonreír ¡Todo! la dificultad- -doble en ellos por su natural a Pirandello. Muy bien- -exclama- Peconocimientos, por su Nosotros. los autores, no queremos dedi- deficiencia de experiencia en el empleofáltro eso de prohibir la entrada a quienes car a Celia con motivo del estreno de esta ele práctica y de no sean del gremio, es cerrar el camino a opereta arrevistada, y completamente blanca los resortes profesionales- -de convertir en tantas hermo- as comedias como pueden sur- apta para señoras, que vamos a estrenar artificio, en naturalidad artística, la verdad real de su auténtica infancia. gir de gentes extrañas al gremio en el Coliseum, ni un solo adjetivo, ni una Arduos los dos empeños, de opuestas traEn la Inglaterra de Shaskepeare, en la sola palabra laudatoria. España de Lope, en la Francia de Moliere, Para ello sería necesario inventar apelati- yectorias. Los geniales pílleles de Loreto; la Mael teatro era un oficio monopolizado por vos nuevos, y nosotros no disponemos de ¡a los especialistas por los practicones de autoridad académica para tamaño atrevi- 1 ancla de la Xirgu; las chicas- -y aquella Princesa que se chupaba el dedo- -de Catala escena. La mi ma obra se rehacía cin- miento. lina Barcena; la graciosa nena, bebé gocuenta veces, con el mismo argumento, con Decirle bella, admirable, graciosa, eleganel mi mo espíritu común a toda una gene- te, insigne, genial, maravillosa, nos parece loso y picaro, de la Isaura en ¡Dame bombones! cumbre de infantilismo aitístico; el ració ji; y la patenrdad de las ideas no una vulgaridad y una majadería. Matito de ¡No quiero! ¡No quiero! de id afectaba a la dig- nidad de los escritores. EnCelia en e- -ta obra nos atreveríamos a detonces no existía seriedad artística, ni sen- cir que se supera a i misma, si ella de por Carbonell; el Mili de la gran MilagntJs Leal en Mi ibuclita, la pobre, y cuatro o tido de la crítica literaria, ni cultura en la sí no fuera insuperable. cinco más, son todas las grandes creaciones grey escénica. Con todo, en un ambiente Y claro, lo que pasa, su arte, su maes- verdadeias que recuerdo, entre las interpreasí, se esciibia La vida es sueño. tría, su entusiasmo por esta obnta nuestra taciones infantiles de estos últimos lustros, ¿Por qué? Porque lo Nuevo, en Arte, (que nunca le agradecemos bastante, por lo por actrices no niñas. no es más qu; uno de tantos valores nece- grandes y lo inmerecidos) el empeño que Y entre las de niños, una realmente prisario en tocia obra creada Las mentes lú- ha puesto en llevar a puerto de salvación cidas hallan lo Nuevo sin buscarlo- -he aquí nuestra modesta nave, ha contagiado a to- morosa y llena de dificultades, de Conrarevelación de el punto esencial estético- y lo afrontan, dos y Manolo Titos, como empresario y d to Tomé, cu a prometedora muchacha que actor se quedó en pero sin conocerlo en sus términos abstrac- como director; y Castrito, como supremo todo lo licué, con eso, en La Heredia; la Irene López tos y lo resuelven, pero sin estudiarlo pro- caricato; y Casara illa con su habitual ele- incomparable Susina de El pobrecdo carpinfundamente. Porque los problemas de no- gancia, como actor j como baütono; y to- tero, por Conchita Fernández, con doña M edad en el Arte no son problemas de Tiem- dos, en fin, los que componen el reparto, sin ria Guerrero; la Maricuela el 3 Pilarín Mupo, ni pueden buscarlos en el Tiempo las olvidar al bello y escultural plantel de en- ro? en Cancionera, y poquísimas más... mentes lúcidas. cantadoras vicetiplcs, hacen de Ki- kí, que intrínsecamente no vale nada o casi nada, un Hace tres años, al formar compañía Peespectáculo, a nuestro modesto entender, pita Díaz de Artigas y Collado. ciamos en El Tiempo y el Espíritu amable y atrayente. los ensavos. en las leetmas, en los cameriLos problemas de novedad en Arte m Y si unimos a esto (suerte que tiene uno. nos del Teatro de la Avenida, una chicuela son problemas de Tiempo, sino de Espí- dos, mejor dicho) la música, alegre, modc- alegre, avispada, con cara de picaro, juganritu. ¿Qué suponen los siglos ante Segis- na, ligera, graciosa j picaresca, con que han do siempre al j o- o Era el furor de mundo o ante Hamlet? Menos que horas. servido el libro los jóvenes maestros Enri- aquel juguete que durante unos meses inque minutos, que segundos. El Tiempo ac- que Estela y Guillcrmito Cases, y las prodi- íantilizó al mundo. La niña del yo- o la túa sobie la Actualidad y el Espíritu sobio giosas decoraciones que el pincel de Fon- decíamos. la Eternidad. Tenia la risa pronta, los ojos penetrantes, lanals nos ha proporcionado, no es Tventu, Qué novel podrá dar a su Tiempo e 1 íado predecir que esperamos un éxito, por- agudos, el gesto inteligente, un desparpajo valor y sentido- -no particular, como ex- que, según dice el vulgar adagio castellano, gracioso y loretesco... y doce años. presión fugaz del momento, sino unherial, Un garbanzo no discompone una olla Se entrenó Cuentan de itna mujer co como expresión perenne- lc modo que su por malo y poi duro que sea el pobre gal- media inglesa con un personaje iríantil importantísimo, casi protagonista. Y lo encarvoz pn: da resonar como propia en el pecho hancillo de nuestra producción, tantos y Lan de quien la escucha? abrosos han sido los ricos condimentos con nó la niña del yo- yo ¡Y cómo lo encarnó! PiranJelIo -ponde a esta prcunf. a coi que pos lo han aderciclo, que, o el púbKco Fue la revelación de un gran temperamento lazones útiles, MDidaderos principios de no tiene paladar o por íueiva ha de saberle ele actriz, un prodigio de crismo v de ína gloría el plato que mañana i 11 noche se fantilidad. Notables transiciones, de lo riArte dramático. -No será auto íuiev c- -apojuila- -el que le va a senir en el escenario del Coliseum. sueño a lo reflexivo; justeza absoluta en la prácticamente construye la vida para sí; sino el que la crea para sí y para los úeir is. Qu en afuma: Mi reino no es de e e Mundo, afirma poseer un reino Tan sólo los espíritus puros se revelan eiiteran ente, se dan por conmisto. Ellos son los poetas, los factores, lo creadoies. Ellos podrán asignar al Tiempo un sentido v un J 1 CI unnersa es. porque con su absoluto desinterés logran que todo sus sentidos al iertos a la vida (sus ojos nuevos) forman un organismo autónomo, que realiza su ida y las de los demás. De manera que estos v Espíritus, son, en cierto modo, siervos del Espírtu: creadores, esclavos de su Creación Cuál e en suma, el Teatro Nuevo? Y cuál es el Teatro Viejo? Desechando el tópico ae que la Actualidad es Novedad y el de que la Antigüedad es Vejez, es vieja la comedia que e estrenó anoche nuevo el Prometeo, c, n; se estrenó hace veintitantos siglos, porque los problemas de Arte no sai problemas de Tiempo, sino de Alma. ¡Salve, Celia magnífica; Celia r: ica; Cali a. inenarrable! (perdón po 1 ¿nos tres a ¿jethos que, sin querer, se nos han escapado; salve a ti, una y mil veces, y conste, ¡oh bella amiga nuestra! que cuando alguien nos llame y nos pregunte (porque hay muchos curiosos) qué nombre tienen en la escena española, el buen gusto, el acierto, la belleza, la eleganc a, la ternura, la exquisitez, el donaire y la gracia, todo maacomarado, econtestaremos sin dudar un momento: ¿Q u cómo se llama todo eso? Pues es muy sencillo. S; llama Celia Gámez. -Ángel Custodio. Javier de Burgos. CONSU EL 1 TO MORALES Aquella niña actriz...