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DIARIO ILUSTRADO. AÑO TRIGEoiMOSEGUNDO. 15 CTS NUMERO DIARIO ILUSTRADO. AÑO TR 1 GESIMOSEGUNDO. 15 CTS. NUMERO FUNDADO EL i. DE JUNIO DE 1905 POR D. TORCUATO LUCA DE TENA dos, poner cinco discos con cinco artículos como sandii ichs de dos originales. El moro me miraba sin entender exactamente el parecido del símil. La gramola triunfaba en aquel momento sobre el descanso del cantante. Al final, el público aplauCuarto viaje a Marruecos dió rendidamente. Crujamos un momento Casablanca, aunque no lo parezca en el la mirada. Sin que me hablase, le respondí: mapa del pequeño turista del Marruecos más- -Qucrigo amigo... Toda ventaja tiene fácil, ruta obligada y ro- a de los vientos. desventaja. Apenas tiene nada que ver con estas tierras su El berebere No hay burlas con el amor... me miró que en la numismática colonial francesa se prendíamos los dos que la largamente. Comllamrn pomposamente L Riuptre Cherifien. dad, la simulación, tienenpereza, la comodiun interés a la Babélica y parisina, guarda entre el cemento de sus íabcaciclos, enfre la sanare de sus larga usurario... La noche era clara, maravillosa; mágicaanuncio- luminosos, entre los guardias de la circulación y la circulación sin guardia del mente bordada de estrellas sobre el intacto whisky de las barras elegantes, dos corazo- cielo marroquí. Y el beréber y yo suspiramos al costado nes íntimos que no ceden a la invasión de la cultura vertical desde sus proposiciones de la gramola. -La gramola- -le dije- -es también el enesenciales de la civilización horizontal, de la cultura de la colchoneta. Estos dos co- gaño suicida de los escritores. No me comprendía, y apuró su vaso de razones son el barrio moro un tanto desnaturalizado en su ambiente, y el barrio pri- té mirando a un punto vago y lejano... vado, el Ditsbir- -pozo de los besos- -como CÉSAR GONZALEZ- RUANO en la poética lengua indígena se llama al Casablanca, enero 1936. barrio de las muchachas de ojos largos y húmedos que tienen un misterioso sentido de la inmoralidad. La convencional civilización va entrando poco a poco como una lanza tozuda y per 1 NSENSATEZ sistente. Poco a poco, con la lentitud que requiere la indómita, la brava pereza indíLos españoles, después de presenciar desgena, verdadera voluntad de no tener volun- de nuestro balcón del Pirineo el horrible estad para nada. pectáculo de la gueira europea, debiéramos Casablanca, más blanda que Mekues, que habernos sentido más reflexivos, más filósoFez, que Marrakech, que Rabat y que Te- fos, mejor equilibrados; de la misma matuán misma, hermana, en fin, de Tánger, nera que quien se saha de una gran cala otra ciudad desnivelada del Islam, se ha tástrofe, mira luego la vida de otro modo, dejado conquistar por la gramola y por la con más amor, con más recelo, con mayor radio allá en lo íntimo de sus dos corazones seriedad. Los españole- sin embargo, cuanmarruecos. do terminó la tragedia, nos dejamos caer en El ritmo perezoso de la alcazaba, y el una zona de banalidad y de frivolo aturdiritmo grave- -nada hay más serio que diver- miento, que, por no ser la que correspondía tirse- -del barrio amurallado y peligroso, se a tal instante, acentuó el desequilibrio promece en Casablanca al compás de lo que dic- pio de una postguerra y no nos permitió tan las radios de Rabat, de Toulouse, Sevi- aprovechar la situación privilegiada de la actitud neutral en que Dios nos mantuvo. lla y Milán. Al compás, también, de los discos más Con todo, no quisimos rectificar ni volver dispares. al camino luminoso; sino que, echando por La verdadera conquista de Marruecos se atajos y barrancales, fuimos a dar de bruestá haciendo ahora. Es Una conquista me- ces en una peligrosa insensibilidad de caráclódica, rítmica... y con antena o aguja. Pero ter psiquiátrico. Y ahora es la insensatez lo este fenómeno, absolutamente natural desde que priva en España. Insensatez por todas luego, no tendría ningún interés si no fue- partes: arriba, abajó, en medio. ra precisamente por haber observado aquí Porque insensatos son esos alucinados inen Casablanca, y antes en Rabat, y antes en felices que van alegremente, con los puños Fez y en Mekues, algo más curioso: el apro- en alto, hacia una tiranía, suponiendo que vechamiento de la conquista musical en algo ha de proporcionarles una vida más cómoda típico en el país: a niaras iilosa pereza. y de mayor provecho. ¿Que ya saben que Han sido, en efecto, los cantantes v las no? ¿Que en modo alguno aspiran a la ricantantes del Imperio feliz los que e lian queza general, sino 1 a que todos eamos miaprovechado más inmediatamente de la fa- serables? Pues toda ia Ci más suoina la incilidad descubierta. No han declinado desde sensatez de aspirar a esto. Qué me puede luego, su industria de cantar para los tu- importar que Rockefeller implore un? limosristas y para los últimos naturales del país na, i he de pedirla yo también? Al conque van a los cafetines cantantes, pero sí trario: cuantos más pedigüeños haya, a me e han combinado con la voz y la música nos tocará. ¿Que nadie tendrá que pedir en conserva para descansar... un poco más. nada, porque todos habrán de gozar de un viEntre cada canción directa, tenemos que ir decoroso? ¿Y tú lo crees? ¡Cuando digo oír ahora a los aficionados al cante marrueco, que eres un insensato... También son insensatos las personas que que tanta relación tiene con el cante iondo, tres o cuatro canciones que surgen de las tienen algo o mucho que perder y hablan del comunismo como de un sarampión que gramolas. Un cantante- -o cavtaov- -de Casablanca todos los países han de pasar forzosamente ¡uería convencerme de las ventajas que te- v no tratan de combatirlo, sino que bajan nía la adopción de estas voces en conserva la cabeza v levantan los hombros, como diciendo: ¡r u e ñ o! ¡Qué le vamos a hacer! que sirve la civilización europea. Qué me vas a decir! -le conteste, con Por mí, que venga. Insensatez niavúseula es, en la hora que el corazón en la mano- Es como si a mí se me permitiera, cobrando, naturalmente to- corre, api lar cada quisque su bolsillo y pre- LAS GRAMOLAS DEL IMPERIO FELIZ tender salvarlo íntegramente, a costa del sacrificio ajeno. ¿No sería insensato el aeronauta que ve ca: r su globo hacia el océano o hacia un pueblo salvaje y, llevando por todo lastre unos lingotes de oro, se negase a arrojarlos por no perder, tanta riqueza? Desprenderse de uno o de varios lingotes es ascender de nuevo y evitarse una muertesegura. Prefiere, sin embargo, continuar descendiendo con su tesoro incólume. De qué le servirá cuando haya caído? ¿Es o 110 es insensato? Y el caciquear a estas alturas y entregarse al politiqueo y jugarse muchas cosas muy serias en un tejemaneje electoral, como si no ocurriese apenas nada, no es asimismo una estupenda insensatez? Pues tampoco olvidemos a esos torpes burgueses que, con una tranquilidad paiadisíaca, nos anuncian la abstención de su voto. -Quiá lo que es yo, no pienso molestarme esta vez- -dicen como una gracia- Ya me molesté en ir cuando las elecciones últimas y, al fin y al cabo, ¿para quá? Pues si todas las fuerzas: derechistas pensáramos así, ¡qué bien! Hoy. más que nunca, la emisión del sufragio es, mejor que un derecho, un sagrado deber inexcusable. El voto de ahora no pertenece al elector, sino a la colectividad. No utilizar el voló vale tanto como ayudar al enemigo, y c í o en buen castellano, significa traición. Abstenerse de emitir el sufragio, en las actuales circunstancias, es desertar en plena guerra, y este delito se castiga con la degradación y con la muerte. Es preciso votar, señorea míos, y votar la candidatura más acorde con nuestros ideales, aunque alguno de los candidatos o todos no disfruten de nuestra simpatía. No hay que votar al hombre, sino al denominador común. Y dejémonos de insensateces, porque ya va siendo hora de sentar la cabeza. Pero sobre los hombros; no en el tajo. RAMÓN LOPEZ- MONTENEGRO MEDITACIONES POLÍTICAS La letra y el espíritu No existe en el mundo- -según se dice por allí- -República más democrática que la de Checoolovaquia. Los gobernantes de otros pueblos regidos por los principios revolucionarios se pasman de admiiación ante ella; los tratadistas de la escuela la señalan como la más pura y perfecta de sus realizaciones... Y, sin embargo, hay algo que no puede ser negado y que ha emergido a la superficie con ocasión de las leyes últimamente votadas por el Parlamento francés, autorizando la disolución de las Ligas para militaies por vía meramente gubernativa. Si, según la democracia, la opinión es la rectora de los pueblos, ni cabe el delito de esc nombre, ni la ilegalidad de partido político alguno, ni la extirpación de la libertad de Prensa. Precisamente el régimen democrático busca en sus fuentes el juicio público acerca de las cosas y problemas pol licos; por lo que, más bien que concreción de una doctrina, es el método de descifrar en cada caso el contenido de la opinión, que no tiene otros caminos para manifestarse que la libertad de pensamiento, la orga-