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A B C VIERNES 24 DE ENERO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 19. capricho en ley fundamental de la política. (Gran ovación y gritos de A por él No hemos llegado al momento presente porque lo hayan querido las fuerzas de derechas. No lo querían las fuerzas de derechas y tal vez hubieran tenido más títulos que ninguna para desear el momento actual. Nosotros sabernos muy bien cuáles eran las posiciones dificilísimas que teníamos en las Cortes pasadas. Habíamos llegado a las esferas del Gobierno en una coalición necesaria con fuerzas políticas que tenían idearips distintos que el nuestro; habíamos obtenido en las urnas como partido una victoria extraordinaria en los anales de la Historia, pero insuficiente en número para imponer por nosotros mismos nuestro programa y nuestra táctica. Fracasó para no llevar a España por derroteros de perdición. Habíamos tenido que hacer estas alianzas circunstanciales con partidos que nos obligaban a dejar una parte de nuestro programa y de nuestro ideal, para ir procurando realizar lentamente la parte de ideal que era posible en cada momento político. Estábamos en e a situación angustiosa y perpleja. Veíamos que nuestra voluntad era muy grande, pero los obstáculos eran casi insuperables, que los problemas políticos de la nación se agudizaban de día en día; que era preciso una acción enérgica de Gobierno y que nos encontrábamos con las manos atadas; que era preciso dar un impulso vigoroso a la opinión pública y había poderes ocultos que iban atando nuestras actividades e iban reduciéndolas poco a poco a la esterilidad. Pero el proyecto se encaminaba a deshacer nuestro partido. Como éramos los más numerosos, se quería arrojar sobre nosotros la totalidad de la responsabilidad, como no éramos bastantes, se pretendía restarnos la autoridad que necesitábamos para poder asumir ante la opinión pública por completo... (Gran ovación impide oír el fin de este pá rrafp. Y por eso cuando queríamos gobernar había algo que se ponía en nuestro camino con una fuerza al parecer irresistible; que había en un momento que liquidar la responsabilidades de- un movimiento criminal, qug no se conoce otro peor en los males de la historia de España, porque no ha sido sólo contra el régimen político, sino cpntra la esencia misma de la Patria; era preciso liquidar esas responsabilidades y se dejaban las manos libres para que los Tribunales aplicaran las sentencias a los pobres hombres equivocados que eran agentes materiales de una revolución y caían en los preceptos demasiado rígidos del Código de Justicia militar. Pero cuando las sanciones adecuadas llegaban a donde debían llegar, es decir, a las cabezas, a los directores, a los altos... (Gran Ovación impide oír el párrafo. Entonces, cuando habían las sanciones a los elementos directivos y a las cabezas, se interponía un Poder que la. Constitución quiere! que sea. moderador, pero que no quiere- qUe sea cómplice. (Muy bien; ovación. qne las circunstancias nacionales exigían un Gobierno fuerte, con una mano fuerte que condujera la mayoría en el Parlamento y la gobernación del país que las circunstancias demandaban lo que era preciso en los órdenes de la vida, una unidad, espiritual y una raspo enérgica que condujese a resultados prácticos esa unión espiritual del país, en aquellos momentos para que las sanciones políticas fueran imposibles, se buscaban, no IZ voluntad de la nación, sino la voluntad de- la camarilla; en las filas de los hombres políticos se iba buscando- a- los más débiles de criterio o a los más flexibles de. espinazo, (Gran ovación. De esa manera el prestigio ckl Poder público quedaba por los suelos, Ja autoridad de los partidos amenguada y disminuida y se trocaba en impopularidad ante la masa de lo- observadores, que preguntaban por qué no se salía de una situación como esta; lo- resortes del Poder púJÜCO, cada día más dañados y cada día más EL P Á R R A F O M A S C L A M O R O S A M E N T E OVAC I O N A D O D E L DISCURSO DE AYER DEL SR. GIL ROBLES Por lo mismo que en estas últimas veinticuatro horas los buIos y los infundios esparcidos por aquellos a quienes interesa sembrar el desconcierto en nuestras filas han querido decir que se hah roto los vínculos de los partidos contrarrevolucionarios, yo quiero hacer una manifestación concreta y tajante: lejos de haberse debilitado, se ha robustecido esa unión. ¿Quiénes entran en el frente contrarrevolucionario? Yo podría definirlo con una frase muy gráfica, que ya ha llegado a la opinión pública: para mí comienzan las alianzas contrarrevolucionarias en el límite mismo en que acaban los contubernios revolucionarios; donde ellos coiítluyen comenzamos nosotros, para oponer una barrera infranqueable a la revolución. Ahí entran partidos de derecha, partidos beneméritos que podrán haber tenido con nosotros diferencias y discrepancias en la lucha de cada día, que podrán haber llegado en algunos momentos a extremos que yo tengo olvidados por completo. Yo olvido iodo lo que se haya podido hacer o decir en contra nuestra. Son hombres que creen lo que yo creo, que aman lo que yo quiero y que están luchando por España y por Dios, y para mí no hay dificultad ninguna en estrecharlos en un abrazo de hermanos. (Clamorosa ovación. (Muchas veces hemos tenido que combatir, y siempre con los respetos que su personalidad merece, al Sr. Gil Robles. Muchas mas le hemos elogiado. Pero nunca hemos reproducido- unas palabras suyas con mayor emoción y fervor de los que ponemos al transcribir las presentes en este recuadro. debilitados, y sobre tcdo ess panorama una presidentes de Gobierno, de evacuar consulvoluntad que yo acataría si fuera patriótica ta ante el presidente de la República, yo, y si fuera recta y si fuera enérgica, pero que consciente de los momentos difíciles, les detiene todos los vaivenes de los movimientos cía: Prolongaremos esta situación; darehistéricos que no obedecen más que a un mos la salida que sea necesaria, facilitaredictado de los nervios, porque no hay uní mos la formación de- Gobierno, porque hay cabeza que rija... (Gran ovación que imp de una serie de problemas que están todavía ojr el final del párrafo. I por resolver, a pesar ¿nuestro, contra nuesY a pesar de ello, nosotros estábamos dis- tra voluntad, como un imperativo trágico de puestos a prolongar esa situación angus- la política española; que está nuestra moneda tiosa durante el tiempo que fuera fifrejíbo, por el suelo, que están nuestros productos porque entendimos que había en España: del campo por vender, que están nuestros gravísimos problemas; unos que tienen su cirédit s agotados, que- están nuestros obreentronque en las grandes crisis mundiales, ros sin encontrar trabajo; que esos planes otros específicos del momento en que rivi- necesitan meses para desenvolverse, unos mos, otros que son una herencia triste de meses más, yo los pedí como limosna, no para actos pasados, que era pfecísQ acometer con gozar nosotros del Poder, sino agotando un sentido de continuidad; y como sabía- nuestra popularidad y nuestro prestigio para mos que esa continuidad podía romperse en que comieran los humildes, para que se reel momento en que nosotros abandofcárSirnos valorizara nuestra agricultura, para que se la dirección de la política, como j eítamos dignificara nuestra posición internacional, que, aun a costa de nuestra popularidad y para que tuviéramos la dignidad de una nanuestro prestigio, se pudieran resolver esos ción grande. Unos meses más pedimos de problemas nacionales, qué por dnciiná de los limosna, aunque tengamos que dejar a los intereses de partido poníamos 4o s gfendes pies del intereses de la nación, estábamos dispues- prestigio presidente de la República nuestro y nuestra misma dignidad de ciutos a continuar en este calvario, tjae sigEspaña, que coma Esnificaba para nosotros una responsabilidad dadanos; que vhrasea grande, aunque nuespaña, que que todos arrojaban sobre nuestros hom- tro partidoEspaña se hunda (Clame rosísima ovabros y una falta de autoridad para pdder resolver los problemas a medrda de. nuestro ción. deseo. Pero nada de esto importa. Era inútil que dijéramos: Ahí están los votos de nuestros Cómo se echó a la C. E. D. A del diputados para en unas pocas semanas aprobar estos proyectos Esto no interesaba. Lo Por eso cuantas veces yo tuve ocasión de que interesaba no era más que una osa- hablar con jefes de partido, de tratar con cumplir la consigna de los elementos revo-