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ABC. JUEVES 23 DE ENERO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 3 de Velasco se produce en la sala un movimiento de protesta ruidosa. Restablecida la calma, pide el orador y hasta exige de los capitanes el triunfo de las derechas en Madrid. A propósito de la candidatura madrileña, explica García Sanchiz cómo él ha venido a ser incluido en este honorable conjunto. Fue iniciativa espontánea del Sr. Gil Robles, quien desconocía la propuesta ya hecha en el mismo sentido por el marqués de Luca de Tena, coincidente con el deseo de otros directores de la alianza electoral. No queriendo Gil Robles que se achacase su idea a proselitismo, indicó la conveniencia de que el Sr. García Sanchiz se alistase con los monárquicos, oponiéndose con gentil espiritualidad Calvo Sotelo, quien dijo que no había que someter al creador y mantenedor de las charlas a ninguna disciplina política, sino dejarle en su pasión española. Voy, pues- -agrega el candidato artista- -como independiente, pero entiéndase bien que no usaría de tal libertad para eludir responsabilidades, sino para poder recabarlas todas, aunque claro está que dentro de mi modsstia. nidad, han brotado desde el celebre 14 de abril. Esto robustece y gaiantiza los ideales, tanto más cuanto que acompaña a las individualidades notorias la más bella y vibrante juventud que haya existido nunca. Y ya en el campo de las efusiones, Federico García Sanchiz cabalga Rocinante y lanza en ristre defiende a un olvidado. A un paradójico olvidado, puesto que nadie desconoce a Manuel Delgado Barreto, aunque se le abandona en su ininterrumpida y heroica refriega. Ante la sorpresa del auditorio, refiere el enterado cronista oral rasgos ejemplares del gran guerrillero de la pluma, brindándole un soberano desagravio. rrió, alrededor, inmediatamente alrededor del Trono, en las ultimas horas de la Monarquía. Pues eso va a divulgarse a los cuatro vientos. Sensacionalísmo inevitable. Hágase, sin embargo, la justicia de reconocer al orador, a su arte, a su patriotismo, a su moral, que lo que pudo quedar en murmuración sabrosa, pero indiscreta, s elevó a confidencia de la pequeña historia, útilísima para la que se escribe con mayúscula. Todo un documento, comparable a los mejores de un archivo procer. Y dicho esto, hemos de limitarnos a deducir las consecuencias del relato, so pena de ocupar hojas y más hojas del periódico, apart la dificultad de recoger el verbo de Garcír. Sanchiz, coloreado y subrayado, para colmo, con el ademán y la voz. Liquidada la Dictadura, y no pudiendo acudir con sus recursos el Sr. Cambó, amenazado de un cáncer en la garganta, el Gabinete Berenguer inició el declive de la abstención y la conformidad ante los contratiempos gubernamehtales. Y en tal escenario y pista de lo que el orador denomina las inercias corteses, debatíanse el conde de Romanones y D. Juan de la Cierva, engrandecido en la resistencia. Alfonso XIII se marchó pa -a evitar que huléese- -palabras textuales suyas- -sangre y lágrimas. Y tras de su marcha, ha habido, además de sangre y lágrimas: ¡Fango! Candidato El segundo país soviético El triunfo de un fracaso Esto no son consejos, sino cautelas. Torna García Sanchiz a recordar las palabras clásicas, quevedescas, descubriéndonos la verdadera causa de esta edición extraordinaria de El Clamor. No era otra que precipitar la unión de derechas, evitar su secuestro. En las pasadas elecciones, de regreso de Roiria, trajo el hablista el av so de una sentencia de Mussolini, que repercutió en los comicios. Pensaba ahora dirigirse a los caudillos, moviéndoles a resolver su diálogo en un acuerdo rápido y fue ordenase los rangos de combatientes in. numerables y anónimos, en representación de los cuales hablaba este infatigable visitador de las ciudades y las aldeas de España. -Con gracejo rebosante de cordialidad apu 2 a al A B C, celoso, sin duda, de la tirela de El Clamor, de haberle hecho fracasar en lus propósitos, ya que se le adelantó en la estratagema y con tanta fortuna. Pero ña lamenta la derrota. Por el contrario, se f i ita de ello, y no vacilando por una vez en montarse a la trasera de las carrozas triunfales, rinde homenaje al vencedor, sólo que 4 e abogado de sufridos y temerosos se convierte en emisario d los gozosos y esperanzados. Y aquí, en un magnífico aliento de hermandad hispánica, Federico García Sanchiz compone una gran sinfonía del júbilo nacional. Pero no nos durmamos en los laureles. Nuestros mayores pasaban en oración la víspera de la batalla y el Cid jamás se vanaglorió de la victoria, cuando la preparaba con tanta valentía como cautela. Meditemos. Sucede al espejismo del triunfo el del desastre. En aguafuertes escalofriantes, revive el viajero narrador algunas de sus impresiones de Riga, de Moscú y de Kief; impresiones que ponen espanto en el ánimo. fusilamientos, despojos, barbarie, rumas, crueldad, satanismo. Escuchamos, Paisaje con figurasmejor dicho vivimos- escenas desoladora Después de manifestar su gratitud por el Las mismas que se prometen con fruición ios honor que recibe, no obstante que ello acaso revolucionarios. ¡Y lo de menos sería el perecer nos le produzca quebranto en su profesión literaria, tiende la vista alrededor y hace obser- otros... var a todos la calidad y cantidad de los nue ¡Por El! a! vos prestigios intelectuales y de acción que, sin el imperativo de la herencia personal y Una sonrisa de auténtico aticismo en las heráldica, por entrañable impulso de hispa- tinieblas, la del ínclito Sueno, que, como si concretase en una ingeniosidad las anteriores consideraciones, improvisa para El Clamor una caricatura en acción, no dibujada, sino consistente en que el propio humorista MAÑANA, VIERNES, EN KL eleva sus manos, abierta la diestra, la otra cerrada, el puño de los mítines, y exclama, en recuerdo evangélico: -Que tu mano derecha no ignore lo que 1 tendrá logar el sensacional estreno de hace tu mano izquierda. Recoge García Sanchiz la agudeza de su momentáneo colaborador, y, gradualmente, lánzase a la orquestación final, profundo y enardecido credo de santiaguismo, de hispanidad. Como aquellos guerreros de la Reconquista, a que anteriormente ha aludido, hace preceder la lucha de una mística caballeresca, necesaria en la misión de este instante. Y en apoyo de su actitud, aclarándola, indica un nuevo cambio posible en el lema contrarrevolucionario. Relegado el vamos por él, acaso no suficientemente libre de reflejos duros el vamos por Ella, engrandezcamos el mote al reducirlo a este afán de, los caballeros andantes: ¡Por Ella! CALLAO Madrid, castillo famoso... El conde de Rodezno, Goicoechea, Gil Robles y Calvo Sotelo son retratados por el pinior y el psicólogo que coexisten con el charlista, presentándosenos cada uno de ellos en su ambienté peculiar. España entera 1 los seguía como figuras indispensables, y de ahí que fuesen los elegidos para 1 a galería de semblanzas, sin que otros personajes ilustres y eficaces deban sentirse menoscabados en la omisión. Sobre todo insiste el orador en perfilar a Calvo Sotelo y Gil Robles. El primero es la carretera, la gasolina y el autovil. El jefe de la C. E. D. A. es la via rea, el carbón y el tren. Se diferencian, np estos dos medios de locomoción, pero tambos arrancan del mismo lugar y ha; -d e encontrarse en la estación de tér- No es un film histórico... Es la pelíoola más alegre y divertida realizada basta la fecha, cuyos protagonistas son los soldados de nwestroa inolvidables NOTA: Se. despachan localidades en taJ tp ffla TERCIOS DE t MflOt ¿Al evqcar García- Sanchiz otras figuras del campó de las derechas y pronunciar el nombre áet Sr. Cid QS escuchado con respeta silencio; p rp aj dtajr al Sr. Martígez CUELLO el meioi y mas económico BICARBONATO TOARES MUÑOZ Hasta aquí la charla. No hay que decir que con tales atractivos de tipo anecdótico y político la sala de la Comedia ofrecía un aspecto imponente. Centenares de espectadores rezagados a quienes la taquilla había replicado desde unos días antes con el cartel de No hay billetes tuvieron que acomodarse en los pasillos y puertas de acceso e invadir el escenario, donde se improvisó otro patio de butacas. El público, aunque subyugado por el interés creciente de la charla y el tono sincero y elocuente de la magna y vibrante oración política, subrayó con delirantes ovaciones o calladas y expresivas muestras admirativas los pasajes más bellos del discurso, hasta el punto de que algo cohibido el orador por la hora avanzada a que, llegó su charla y queriendo apresurar su fin, fue excitado García Sanchiz a proseguirla entre los más amables y entusiastas requerimientos. Discurso magnífico, más que charla- -aunque en sus JabiQS no perdiera su carácter intimo y poético, con el cual Federico García Sanchiz inicia el ciclo de los actos de propaganda de las derechas en Madrid.