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A B C JUEVES 23 DE ENERO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. LA CHARLA DE ANOCHE EN LA COMEDIA Madrid desde hace unas semanas. Edificios magníficos, escaparates suntuosos, fachadas de los teatros, vehículos y gentes, las mujeres, los niños, todo, todo, adquirió un valor incalculable. La amenaza de los revolucionarios, no disimulada, pone en peligro de trágica desaparición ese tesoro de cultura, belleza y vitalidad. De ahí su exaltada elocuencia, casi patética. Compara el orador la ciudad actual con la que fue, con la que era, sacándole de sus nostalgias los disparos de los pistoleros, con que la urbe se convierte en selva o jungla con sus cacerías. En la alucinación a que antes nos referíamos, y que parece producto de un estupefaciente, y en medio del estruendo de las pistolas, sólo en alguna determinada zona encontraríamos satisfacción, desde luego, en quienes la ocupan, que acaso hasta celebran con simulacros su privilegio. ¿Nuevo festín de Baltasar? Las palabras entonces descifradas por el profeta Daniel, que el orador repite, han removido, sin duda, la conciencia del auditorio. GARCJA SAMCHIZ, EN UNA EDICIÓN EXTRAORDl NAR 1 A DE EL CLAMOR SEÑALA CON INSUPERABLE ELOCUENCIA A TODOS LOS ESPAÑOLES DE ORDEN EL DEBER IMPERIOSO DE UNIRSE EN EL ACTUAL MOMENTO edición extraordinaria, cosa, pensamos nosEl poeta y eí tribuno otros, que por El charlista poeta se ha hecho por esta la ansiedad ya estaba harto justificadasiemdel mismo público, que, si vez periodista y tribuno. Del primero usó pre agota las localidades de las charlas, en el arte, el ingenio, la sagacidad y las galas la presente ocasión materialmente las ha de la narración, sus armas cotidianas y arrebatado y con una prisa predilectas; del segundo, el tono encendido algo de fenómeno contagioso. que ha tenido y las imágenes claras, concisas, arrebatadoEvoca el periodista oral una festividad ras de la grandilocuencia. Pero Federico García Sanchiz, si bien logió enardecer a del CorpuS, cuya procesión fue presidida esa masa imponente y selecta que se apretu- por Felipe IV, rodeado de cardenales, el jaba en la sala de la Comedia, aunque de Conde- Duque, sus Consejos y demás figuras continuo sonaran los aplausos y gritos ad- representativas. Caminaba el cortejo con la mirativos, logró de ella algo mas útil y oportuna solemnidad, entre la admiración y permanente que ese entusiasmo y enaide- el fervor del pueblo. De pronto, un rústi cimiento pasajeros que se enfría o abando- co, un labriego, rompe la fila de las trona al dejar el recinto de una conferencia o pas, y arrodillándose a los pies del Monarun mitin. Logró llevar al convencimiento ca, a grandes voces, le advierte de que vtide sus oyentes el sagrado e imperioso de- rase por sns reinos, que estaban perdidos. A falta de señor a quien dirigirse, parda ber que incumbe a todos los españoles que anteponen este título a todos los demás, de Sanchiz habla a España. Y ampárase, aparjuntar sus almas y sus brazos para ofre- e e el ejemplo del labrador, en aquellas palacerse unidos en esa gran cruzada que dentro bras de Quevedo: esto no son consejos, de unos días va a emprender la España con- sino cautelas Del ambiente clásico que han creaclo entra la anti- España, negación y destrucción física y moral de todo lo que es y simboliza trambos textos salimos para sumergirnos en una atmósfera modernísima, de tal senla primera. sibilidad, que toca en la hiperestesia. Es otra No obstante el acierto de su tono decla- clase ele preocupación, pero no menos gramatorio, desusado en el insigne charlista, ve que la producida por el arrebato del vitriunfó anoche el pensador y el poeta sobre llano y la frase del autor de Los Sueños el orador y el tribuno. Triunfó qn sus altas, Federico García Sanchiz, espíritu vibrante, proféticas y patrióticas finalidades, porque eí habituado en sus universales correrías a cappúblico vibraba emocionado, más que por tar las sensaciones más inasequibles, acusa ese entusiasmo que se paga del tono, los co- la intensidad expresiva que ha alcanzado lores y el sonido vibrante de las palabras, de esa honda y callada emoción, comprensiva e inteligente, que producen las ideas y los razonamientos cuando han hecho surco en la inteligencia y encuentran ecos amigos en el corazón. El espectador, ante la elocuencia, se conmueve, pero no razona; siente, pero no discierne, v anoche, ante aqueo con tendencia a engordar lla maravillosa y cruda evocación de lo que serfa España en manos de los esclavos exdebe disolver y elitranjeros y los esbirros de Moscú, ese esminar las gratas pañol antes inflamado, pensaba, discurría, superfluat que meditaba arrobado en infinitos soliloquios sobre la realidad posible de tan tétricos homolestan y envejerizontes para la Patria, sin darle tiempo a cen y ion, además, mostrar su aprobación entusiasta entregado una grave amena aquel magnífico y aleccionador examen za para su talud de conciencia que tan ilustre confesor, al ya que aminoren enfrentarse con la de cada uno de los especlas defensas natutadores, hacía del pa; ado y porvenir de Esrales del organispaña. mo. Debe V combatir esta onármal Bellísima y valiente charla, que inicióse do el Urodonol, oxidante inoc en curioso y discreto anecdotario, siguió en eficacia, que el disolver lat. attfr reéb. en plegaria patrióticos, terminando- en tejido adiposo le devolverá su agí vibrante y conmovedora arenga. No en baltez, evitando peligrosos Coi de e dirigía a sus futuros y seguros electé f q u i la charla, de la que sólo podemos dar una síntesis, por sus grandes proporciones, en la que vamos a sacrificar quizá lo irás interesante, pero que no admite reeliminóla grata Itipertuas sumen porque disuelve I écjdo unco Inglaterra, Italia y la neutralidad Una alusión al conflicto internacional y varias consideraciones acerca de la neutralidad. Complácese el Sr. García Sanchiz en recordar dos soberbias manifestaciones que ilustraron el año 1935; que, sin proponérselo, constituveron simbólicos alardes, y a cuya índole de exponentes de Inglaterra y de Italia, en vísperas del peligro de una guerra entre estos países, -iadi ha dado la debida importancia. Trátase de la revista naval con motivo del Jubileo de plata de Jorge V v de la exhibición del u. rte italiano, de Cimabue a Tiépolo, en el Petit Palais pa isiense. Respecto de la neutralidad, defiéndela El Clamor en absoluto, y no concibe que se rompa sino por agfs on de uno de los combatientes, y en al caso, de manera automática, tendríamos- -dice el cronista verbal- que levantarnos contra el agresor. La Iglesia La concesión del capelo al doctor Goma es aprovechada para que él hablista presente la noble e insigne figura del prelado, a quien nos muestra, junto al Nuncio, alia en San Marcos de Toledo, con ocasión de la Semana Pro Seminario, y para matizar; las diversas características de la Iglesia española, según sus príncipes. Surgen los cardenales Ilundain, Segura y Vidal y- Barraquer. De este último cuenta cómo se rtegó a que se imprimiese un trabajo suyo en una publicación científica madrileña si no se dejaba el indicado estudio en catalán. 5i es usted obeso Del archivo de D. Juan de la Cierva En suma: no hay más remedio que acudir a tanto y tanto peligro, de los 4 ue la ohiralidad no exige igual número de soluciones. Bastaría con una: la de eristiáhlaaf españolizando. Esto es: santlaguismo. Equivale ello a deshacer un camino en el que tíos extraviamos, reemprendiendo la marcha desde un r lugar seguro y cotí un itinerario tío menos fije y exacto. ¿Dónde í ¿Cuándo? ¿Cómo? Por de pronto, vamos a ver en- qué forma la serie efe imponderables que de antiguo ejercían su influencia sobre el error unánime, manifestáronse, es decir, tradujéronse en acontecimientos, en anécdotas inclusive. Hemos llegado a un punto anhelado de esta edición de El Clamor, quizS el que la hace extraordinaria ante la curiosidad del público. 1 Ya nadie ignora que el ilustre ex ministro D. Juan de la Cierva, solicitado por Gare! Sanchiz, otorgó a éste el magnífico reíalo de la revelación total de cnanto ocu- URODONAL r A iftin g u H 1 o Guía de Madrid Federico García Sanchiz, propietario, director y reportero de El Clamor, periódico oral. de Madrid, justifica el hecho de esta MA QUINA R A R. CORBELLA MADItID MARQUE t CUBAS. 8