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I B C. MARTES 14 DE ENERO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 40, P. -Eso no lo sé. F. -Una última pregunta. ¿Por qué se recuperó el dinero (las seiscientas mil y pico de pesetas que habían ustedes robado) P. -Porque yo mismo le indiqué a la Policía dónde estaba dicha cantidad. A preguntas del Sr. Hcrrán Noeda dice que Salvadores se limitó a conducir el coche desde la plaza de la Villa al sitio donde lo abandonaron. El Sr. Sánchez Roca formula también algunas pieguntas, entre las cuales figura- -ya nos chocaba que no se hablase de esto, habiendo tanto procesado- -una relativa a la epilepsia. Cuando usted trabajaba, ¿no sufrió algún acídente epiléptico? Y Florencio, claro está, contesta afirmativamente. Ya en forma alternativa se puede alegar una eximente. El vaquero Ramón Fernández Cortina. -Ancho, gordo, desgarbadote, el vaquero Ramón no es, sin embargo, hombre como Florencio Izquierdo, cuya traza inspire recelos ni temores. Su figura, su atuendo, el galleguil acento de su charla suave evoca los pacíficos menesteres de la industria a que estuvo dedicado antes de ingresar, acaso sólo por codicia, en la banda de forajidos; pero, fuera de su fealdad, cien por cien, nada repetimos, hay en él que asuste o imponga. Y, sin embargo, recibió la orden de vigilar, pistola en mano, la calle del Rollo. Fiscal. ¿Cuántas pistolas llevaba usted? Procesado. -Una. F. ¿Cuándo empezaron a hablarle del atraco en que usted tomó paite? P. -En el mes de octubre. F. i Le dijeron a usted la fecha del robo? P. -No, señor. F. ¿Llevó usted algún saco con dinero al coche que los esperaba? P. -Sí, señor. F. ¿Tuvo usted ese dinero posteriormente en su casa? P. -Sí, señor. F. ¿Quién se lo envió? P. -Eugenio Izquierdo. F. ¿Dónde encontró la Policía las seiscientas mil y pico de pesetas procedentes del atraco? P. -En casa de una hermana mía. F. ¿Ignoraban los hermanos Prieto- -le pregunta el Sr. Díaz Ordóñez- -la procedencia del dinero que tuvieron en su casa? P. -Sí, señor. El Sr. Herrauz Noeda. -Fernando Salvadores, al aceptar el servicio que a ustedes les prestó, conduciéndoles e n el automóvil desde la plaza de la Villa, ¿les dijo que lo hacía con la condición de que el dinero robado fuese para aliviar la situación de los presos políticos? -Sí, señor. El Sr. Balbontín formula después una pregunta que hace sonreír a mucha gente. ¿Es cierto que todos ustedes lamentaron profundamente la muerte del barrendero que cayó por defender los intereses que le estaban encomendados? El vaquero contesta afirmativamente: -Sí, todos sentimos mucho lo ocurrido. Casimiro Chaves. -Este procesado es también vaquero, pero por las apariencias ha debido tener en el establo pocas vacas. Sucio, roto, destrozado, su aspecto inspiraría compasión a no saber que es hombre de cuidado, capaz de cualquier fechoría por muy poco dinero. En el atraco estuvo encargado, pistola en mano, claro es, de vigilar la calle del Cordón para que nadie pudiera pasar por allí. ¿Quién dirigió el robo? -le pregunta el fiscal -Eugenio Izquierdo. (El declarado en rebeldía. F. ¿Qué consigna recibió usted de Eugenio? P. -La de disparar al aire... F. -Usted sabe, sin embargo, que de los 1 movimientos, su aire aburrido y tristón nos disparos resultó un hombre muerto y dos hace pensar en lo extraño que resulta ver heridos... mezclado a este hombre, en un suceso de P. -Sí; pero estos no cayeron al suelo. -esta clase junto a Salas, todo insensatez y cinismo; a Florencio Izquierdo, de percomenta tranquilamente... F. -Disparó contra usted Florencio Iz- versos instintos; a Sánchez Canalejo y a los dos vaqueros... quierdo. El fiscal, firme en su propósito de aveP. -r- S señor; pero yo creo que lo hizo por equivocación... Por esto le advertí yo, riguar quién tuvo la iniciativa del atraco cuando vi que me apuntaba: ¡Que soy de pregunta al procesado: De quién partió la idea de apoderarse de los fondos municilos vuestros... F. ¿Quién- disparó desde el interior del pales? P. -De Eugenio Izquierdo. taxi? F. ¿Qué consigna les dio a ustedes? P. -No lo sé. P. -La de que se disparase al aire. Por F. -Y, en conclusión, ¿qué dinero le dieron a usted por su intervención en el esto, yo que no teñí? otra misión que la de conducir el automóvil, persuadido de que atraco? no habría sangre acepté... P. ¡Sesenta y siete pesetas! Coincide con otros procesados en que si F. ¿Resultó herido al huir hacia el el ati aco no se realizó en octubre fue por coche? causa de Sánchez Canalejo, quien por lo visP. -Sí, señor, pero levemente. F. ¿Cuántas armas le entregaron a to andaba reacio... F. ¿Quién le ordenó que estuviera con usted? P. -Tres, porque aunque aparecen ahora el coche en las inmediaciones del Ayuntacuatro, una la tenía yo en mi casa anterior- miento? P. -Eugenio Izquierdo. mente. F. ¿Quien hizo bajar al chófer del baMariano Salas. -Es la despreocupación en quet pala que usted subiera? persona. Tiene veintidós años y asegura que P. -Eugenio... posee un oficio: el de tintorero. F. ¿Dónde abandonaron el automóvil? Alegre y confiado como si asistiera a una P. -En la calle de Palos de Moguer... fiesta en la que supiera de antemano que F. ¿Qué cantidad le entregaron a usted? habrían de premiarle, contesta al fiscal con P. -1.250 pesetas una vez y 250 otra... indignante desparpajo. Peí o este dinero lo necesitaba para pagar mi Supo que se proyectaba el atraco en el hospedaje... mes de octubre, y afirma que fue Eugenio Pablo, Julio- v Félix Prieto. -Las declaIzquierdo quien le proouso sumarse a la cua- raciones de estos dos sujetos refierense a hedrilla. chos posteriores al atraco. F. ¿Era usted amigo suyo? Pablo asegura que se negó a recibir el P. -Sí, señor; era amigo de los dos her- día del suceso un paquete que contenía vamanos y también de Sánchez Canalejo. rias armas, porque carecía de licencia y no ¡Buen equipo! quería compromisos. F. -i Por qué no se realizó el atraco el Respecto al dinero- -25.000 pesetas que le 31 de octubre? entregaron para su custodia- -dice que ante P. -Lo ignoro. el temor de que procedieran del atraco se F. ¿Quién distribuyó los papeles que negaba igualmente a recibirlas; pero últicada uno de ustedes había de desempeñar? mamente hubo de conformarse por miedo a que le agredieran. P. -Eugenio... Félix se limitó a hablar de un paquete F. ¿Quién era el armero de la banda? que llevaron dos de los procesados a su casa, P. -Eugenio... y cuyo paquete no sabía lo que contuviera. F. ¿Qué sitio le asignaron a usted en el Armas no debían ser- -añade- -porque peasalto? P. -Yo estuve en la puerta de la Casa de saba relativamente poco. F. ¿Y esos dos procesados estuvieron aloCisneros... A instancias del fiscal reconoce las pisto- jados en su casa? P. -Sí, señor; pero les rogué que se marlas, singularmente una de las que llevaba Eucharan y en efecto lo hicieron. genio Izquierdo. -F. Y ésta de cachas de nácar no la Prueba testifical y pericial reconoce? P. -Sí; esa era de Florencio... Fue amplia, excesivamente amplia, si se F. ¿Llegó usted a disparar su pistola? tiene en cuenta su escasa eficacia. P. -Ño señor; yo, cuando vi que se apoDon Sebastián Gómez, funcionario munideraban del dinero salí corriendo hacia el cipal, quien al saltar de la camioneta una vez coche que nos esperaba... en la plaza de la Villa se vio rodeado por Los señores Barriobero y Herranz Noeda los forajidos, que encañonándole, le conmile dirigen algunas preguntas encaminadas a naban: ¡Manos arriba! la defensa de sus respectivos patrocinados F. ¿Llevaba usted armas? Sánchez Canalejo y Salvadores. T. -No, señor; ni tampoco las llevaban Fernando Salvadores. -También conoci- los demás servidores de la camioneta. F. ¿Dispararon sobre usted? do por Lenín, ignoramos si por sus ideas coT. -Muchas veces, y uno de los proyectiles munistas o por cierto lejano parecido con el tirano ruso. Lento, pausado, de tardos me hirió en el pie derecho. F. ¿Reconocería usted a sus agresores? T. -Sí, señor. El fiscal solicita y el presidente accede, el reconocimiento. Don Sebastián Gómez Pérez, sin titubear, j reconoce a Casimiro Chaves, a Mariano Salas y a Fernández Cortina. -De estos tres estoy seguro- -añade. Respecto a Florencio Izquierdo no tiene igual seguridad... El testigo, funcionario municipal también, D. Elias Calderón, reconoce a Ramón Fer- nández Cortina y a Fernando Salvadores, quien no se limitó, por lo visto, a esperar en el baqnet del auto a que llegase el momento de partir, sino que quiso actuar más activamente, al lado de sus compañeros. El chófer de la camioneta asaltada reco-