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A, B C. MARTES 14 DE ENERO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 25 des ideales, y con las grandes doctrinas que tes derechas unidas defenderemos en las próximas elecciones. La labor de las minorías monárquicas ha sido brillantísima. Es imposible seguirla paso a paso, pero voy a hacer un esquema ligero de la patriótica labor por ella realizada: Amnistía, reposición de funcionarios perseguidos durante el bienio, campaña del Sr. Goicoechea sobre la cuestión de Tánger, intervención de Calvo Sotelo sobre los funcionarios de la Generalidad repuestos en sus cargos, acusación contra Casares Quiroga por los sucesos de Casa Viejas, acusación contra Azaña por el alijo de armas, proposición sobre la masonería y el Ejército. Gracias a una proposición del Sr. Calvo Sotelo no se clausuraron las Cortes sin aprobar la reforma de la Reforma agraria, lo que deben recordar los asistentes a un banquete recién celebrado con que se agasajaba a un jefe agrario. Campañas contra el separatismo; debate sobre política nacional económica iniciado por el Sr. Calvo Sotelcy en el que los señores Chapaprieta y Cambó reconocieron la importancia de la tesis por él sostenida; asuntos del straperlo, Nombela e importaciones da trigo. En resumen, que cualquiera de estas intervenciones de los monárquicos y de los tradicionalistas es más que suficiente para justificar este homenaje. Y ahora voy a aludir a un tema de palpitante actualidad, que está en la conciencia de todos: La unión de las derechas. Se ha dicho por alguien que los monárquicos no tienen fuerza stiiciente para triunfar solos en las elecciones. Nadie puede saberlo. Las elecciones constituyen una incógnita terrible. Pero es indudable que la tendríamos sobrada para impedir que otras derechas triunfasen si fuéramos en distinta candidatura. Esta desunión sería suicida. Hay que lograr la unión para terminar con el vergonzoso contubernio de los republicanos burgueses, con los sindicalistas, comunistas y socialistas. Si no se llega a esa unión, lo que suceda será catastrófico. Muchos principios nos unen: Nos une el deseo de que sea respetada la Cruz, nos une la esperanza de una España mejor, el empeño de sentir reconocidos en una Constitución nuestros derechos de hombres, el anhelo de la unidad política y religiosa de España. Todo eso nos une y mucho más. Nos separa la seguridad que tenemos nosotros de que todo eso que nos une sólo puede lograrlo, fluyendo de un corazón en la cumbre del Estado, la sangre mezclada de Isabel y de Fernando que corra por las venas de un Rey de España. (Ovación clamorosa. El público, puesto en pie, prorrumpe en numerosos vivas. Porque la Monarquía es la convivencia, porque la Monarquía es ía unidad, porque la Monarquía es la Historia de España, constituye la dichosa unión del pasado con el futuro. (Aplausos. Brinda por los diputados monárquicos levantando sus dos copas de vino español con los colores benditos, símbolo de nuestra unión, de nuestros amores, de nuestras convicciones y de nuestras esperanza (Formidable ovación. Vivas a España, a la unión de las derechas y a Luca de Tena. Un hombre, un voto Axioma democrático es éste: Un hombre, un voto Ahora hace falta más: Un voto, un hombre Es decir, detrás de cada voto, la voluntad varonil de defender a España. Porque estas elecciones son una guerra de independencia. que -nes quiere hacer tragar a la fuerza es una ensalada rusa aderezada en Moscú, y nosotros no queiemos pasar la pimienta picantísima del marxismo y comunismo mezclada con la sangre de Casas Viejas y con pepinillos en- inagre, que son la media docena de amigos del Sr. Sánchez Román. (Risas y aplausos. Se nos ofreció una Repúblic. de obispos y de millonarios. En lo segundo han acertado. En lo primero no tanto, porque no hemos tenido más que un Gobierno de ese carácter, que fue el Gabinete que presidió el obispo Azaña (Risas. Este régimen ha sido para el obrero el paro, la miseria, el hambre; para el comerciante, la quiebra, el protesto de letras; para el agricultor, la importación de trigo en 1932 para que actualmente los granos se pudran en los silos. En resumen, este régimen ha sido para España la ruina más grande que registra la historia. (Muchos aplausos. Sin embargo, algo han hecho en beneficio de España. íían creado una nueva asignatura. Esta nueva asignatura es una Geografía republicana. Las zonas o focos del republicanismo histórico en España residían hasta hace poco en el Norte, en Cantabria, en Valencia. Ahora ha aparecido un nuevo foco en Córdoba, merced a la dislocación de la geografía política. No ha triunfado el republicanismo de esos sectores; ha triunfado sobre la república histórica por que abogaba Blasco Ibáñez, esa otra república de Sierra Morena, la de Córdoba, la más reciente. (Nuevos aplausos. Habla del partido centro que se intenta crear. Se ha bautizado con el nombre de centro a las rebañaduras de todos los partidos, con el detritus de todas las organizaciones. Estos indeseables se separan de sus organizaciones, no para ir a un partido centro, sino al centro de contratación de moneda. (Risas y muchos aplausos. Los monárquicos están donde están los caballeros que mantienen un ideal: en la cárcel, en los desieitos africano en las Hurdes... En todos los sitios donde no pueden estar los que sirven la rastronería del régimen. Termina su intervención el doctor Albiñana, recordando aquella frase de López Silva en su tomo Máximas y consejos de Cicerón: si tienes unas botas y están rotas, no te apures y cómprate otras botas. O más claro: si tenéis deteriorado el ánimo, si desmayáis, comprar nuevos ánimos y pensar eme España os necesita y os llama para redimiros. (Formidable ovación. Nuevos vivas a España. El doctor Albiñana Desde el hotel Nacional habla el jefe del partido nacionalista español, doctor Albiñana. Su presencia ante el micrófono se acoge con grandes aplausos y vítores. Me levanto a hablar- -dice- -como emperador de las Kurdes para traeros un saludo de los nacionalistas españoles, de aquellos legionarios de España que en los últimos tiempos de la Monarquía se echaron a la calle para batir a los enemigos y que ahora también van en vanguardia para luchar contra toda clase de enemigos. Hemos celebrado un banquete v liemos comido bien, pero esto no quiere decir que estemos satisfechos, porque hay un plato El Sr. Sainz Rodríguez A continuación habla desde el micrófono del PaJace Hotel D. Pedro Sainz Rodríguez. He recibido el encargo, en nombre de la minoría de Renovación Española, de dar las gracias por este homenaje. Más que homenaje es un juicio de residencia en el que se ha de dar cuenta a los electores de cómo cumplimos el mandato que nos entregaron. La actuación de los monárquicos en el Parlamento ha sido sobre todo de interés nacional. Todo lo que representaba un interés nacional fue votado por las derechas y encontró en nuestras filas un eco que le prestara calor. En cambio, nuestras inicia- 1 tivas, todas encaminadas al bien de España, no prosperaban por no tener los votos reglamentarios. Recuerda a este efecto que la proposición de los monárquicos para que se declarase la incompatibilidad de la masonería con el Ejército, no pudo prosperar por falta de siete votos. Lo mismo ocurrió con ia acusación contra Azaña por los sucesos de Casas Viejas y con la presentada últimamente contra el jefe del Estado. Aun recuerda el gesto noble y caballeresco del conde de Rodezno cuando se dirigió al Parlamento y pronunció la significativa frase: Paso la bandeja para recoger los siete votos que nos faltan (Grandes aplausos. Nosotros sabemos, esperamos, tenemos la seguridad de que España se salvará, pese a los cambalaches electorales. Es necesario forjar una nueva conciencia nacional para derrocar el caduco e inservible sistema parlamentario. El sufragio universal no salvará a España; pero mientras subsista, hay que tener diputados, hay que luchar por ir al Parlamento; pero tenemos el deber de decir al país que por encima de los mecanismos parlamentarios ponemos nuestra pureza, nuestras doctrinas. Las uniones electorales se realizan bajo signos negativos: contra el marxismo, contra el sindicalismo, contra ia revolución, contra la masonería, contra el separatismo, contra el laicismo. Hay que propugnar por un programa positivo, no refugiarse en un sentido conservador. Nosotros estamos en posesión de la verdad. La Historia nos da la razón en multitud de casos. La República española, en cuatro años de existencia, es una niña enteca, encanijada y ya tiene frente a sí los mismos problemas que la vieja Francia con su República de sesenta años. El problema político español es el mismo problema político de Europa. Es el final de un sistema de régimen que se hunde y que es barrido por la revolución de izquierdas o por la contrarrevolución de derechas. La revolución orgánica se apoya en el apetito de las masas. Tiene que haber algo más que un instinto de conservación. A una doctrina tenemos que oponer otra doctrina. La revolución es ante todo económica. La revolución rusa alumbra el pensamiento revolucionario de Europa. Nosotros en esta batalla que se avecina, no sólo tenemos que salvar a la sociedad y a España única e indivisible, evitando esa intromisión extranjera, sino que debemos salvar la herencia sagrada que recibimos de nuestros padres y que iniacía hay que entregar a nuestros hijos. Durante el bienio Azaña vimos que los socialistas, que sólo tenían tres ministros, fueron los de mayor influencia, porque en estos conglomerados vencen los que tienen una doctrina clara. Por eso en la unión de las derechas triunfaremos nosotros que llevamos una idea y un ideal de los que no nos separaremos nunca. Se refiere a lo dicho por el marqués de Luca de Tena al hablar de la unión de las derechas. Me consta que jamás por culpa nuestra se abrirá una brecha en ese frente que se intenta, aunque siempre salvaremos la posición de nuestras doctrinas y la pureza de nuestros ideales. El problema electoral está en que las masas siempre se producen lo mismo. Las provincias producen siempre los mismos fenómenos. La unión electoral de las derechas está en la conciencia de esas masas. Los mismos elementos acuden a los actos en que hablan Goicoechea v Calvo Sotelo y a los en que interviene Gil Robles, y aplauden con la misma fuerza los conceptos de unos como los del otro. La unión de las derechas, pues, está en la conciencia de las mas s. Y es que tenemos muchos puntos de coincidencia y sólo no succíe lo que dijo Petnán, que somos cono las cordilleras, que están unidas por las faldas y sólo discrepan en las altas