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A B C DOMINGO 12 DE ENERO DE 1936. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 62 TEATROS. CINEMATÓGRAFOS Y CONCIERTOS EN ESPAÑA Y EN EL EXTRANJERO Informaciones teatrales. Benavente: La guerrilla Informaciones musicales. Guía de! espectador. Cartelera madrileña Informaciones y noticias teatrales En Madrid Benavente: La guerrilla Episodio de guerra y de amor, de tal modo compenetrados y confundidos, que es la guerra la que engendra el amor y es el amor el que da emoción al episodio guerrero. Época de la Independencia, con hombres bravos llevados por ideal ambicioso y con hombres recios capaces de todo sacrificio por salvar a su país de una invasión injusta. JLa comedia- -que aparece como drama en su última cristalización aunque fuera comedia antes del estreno- la comedia o el drama de Azorín, huye de las antiguas modalidades de teatro cultivadas por el autor hasta aquí, para encajar perfectamente en las formas tradicionales de nuestro teatro: diálogo y acción lo más cercanos a la realidad de la vida, sin refinamientos metafísicos ni abusos de símbolo; teatro de interés y de anécdota, no teatro de ideas ni lucubraciones; teatro de pasión y de drama; en algunos casos, demasiado teatro. La anécdota es sencilla. Un oficial francés, enamorado de una joven española. La guerra obliga al uno y a la otra a proce- der como en la guerra pero el amor, más fuerte que todos los demás sentimientos, les lleva a quebrar este aforismo con rasgos de piedad. Vencedores por turno, cada uno en su victoria sabe supeditar todo otro imperativo al imperativo del amor. Dicen que el primitivo epílogo de la obra mostraba al amor en goce tranquilo de posesión y paz. El epílogo que anoche vimos deja a la obra en interrogante, y al público, sin el descanso de un desenlace feliz ni funesto, aunque los indicios inclinen a la tragedia... Quizá, habilidad de constructor, o miedo a la solución burguesa. Ello es que el telón se echa sobre una agresión que puede ser trágica, en la que es víctima el elemento extranjero de este episodio nacional: el oficial francés recibe un tiro en el momento en que deja a su amada española, después de concertar una vida apacible lejos de los lugares de la guerra. La nueva obra de Asorín es teatro, y, como decimos, demasiado teatro en ocasiones. Después de un primer acto sobrio de exposición y artístico de arquitectura, viene un segundo en que se acentúa lo artificioso de la composición y un tercero en que se toca la nota sentimental pin los antecedentes necesarios para estar justificada. Señalemos lo artificioso: es el recurso de la sentencia de un general que permite escoger uno, entre dos hombres que deben ser fusilados, cuando uno de ellos es el padre legal y el otro el padre efectivo de la mujer que ama, quien ha de ejecutar la sentencia. Y señalemos lo sentimental inmotivado: es el momento en que el guerrillero que ama a la protagonista desde niño, aparece por primera vez en el acto tercero para declararle su amor y justificar con él la libertad del francés prisionero. Pero tales defectos de severa lógica dramática parecen empleados con el propósito de buscar la emoción del público. Y decimos parece porque a nadie le es dado entrar en las intenciones de nadie. Mas aceptando la hipótesis, ella viene a demostrar que Azorin ha llegado en su nueva obra a forzar la manera tradicional de hacer teatro y se ha excedido en los viejos resortes del oficio; ha sido artificioso buscando el efecto y ha tocado en el sentimentalismo por igual móvil. Ambas cosas se notan también en la rapidez fulminante de la declaración de amor entre los protagonistas de la obra; inesperado el relámpago, pero efectista. Emocional y por consiguiente teatro. En la comedia hay dos componentes de muy disümto valor. Son los caracteres de los personajes y su modo de actuar. Los caracteres, los tipos dramáticos, son maravillosos. Cogidos de la realidad, tallados con mano maestra, sorprenden por la fidelidad a sus originales. Son seres vivos que no podrían ser de otro modo; la tía Matacandiles, Eulalis, el tio Libricos, el propio guerrillero que tiene esencias de Mina, de Lacy, de Julián Sánchez. Forman una seductora galería de la España de 1809. Cuando esos caracteres tan perfectamente dibujados empiezan a actuar, el encanto se atenúa. Sus acciones no responden ya a la fidelidad y exactitud con que fueron concebidos. Aquí se nota palpable la diferencia del literato, ducho en erudición, maestro en lo descriptivo con el autor que no sólo ha de crear al hombre, sino hacerlo vivir; la diferencia entre el que puede novelar y el que ha de escribir una comedia. La guerrilla tiene más de lo primero que de lo segundo. ESCíi ELAKCKj CA 3 MEX JIMÉNEZ. MILAGROS LEAL T SALVADOR SOLER MARI, PRI KCIPALES INTERPRETES DE LA GUEBBUJ V. OT AZOglíj j ESTRENADA ANOCHE E N E 1 TEATBO S BENAYENTB