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CRITICA Y NOTICIAS dable ¡Goya pinta la España pasada por Francia! Y no hablemos de Zuloaga, y de Urrabieta Vierge... y d; la música Albéniz. Pero Francia no se detiene en el clisé, v en el siglo xx deshace la imagen de la España misteriosa, arcaica, voluptuosa, morena y refinada en la muerte. Ya han hablado dos espíritus severamente exigentes de exactitud analítica: Keyserling y Waldo Frank. Los dos cantan unos valores moraíes, históricos y geográficos que constituyen una España inédita España virgen, llama Frank a su libro) Los dos centran el ser de España y lo nacional en el siglo de oro. Un fotógrafo alemán, al que retuvo la guerra en nucitio país, publica La España incógnita y ese libro memorable, de Kurt Hicíscher, produce la impresión de descorrer un velo en Europa. Al mismo tiempo ha habido guerra en Marruecos; allí, y durante la contienda europea los franceses han recibido pruebas de hidalga y generosa amistad. Y han visto que España, además de un lienzo artístico, es un pueblo poderoso y moderno. Inteligentes, agudísimos para la novedad, los franceses dan el viraje. Luis Bertrand describe una España- -desde el ángulo histórico- -contraria a la de la leyenda negra. Maurois, Rene Swob, tantos otros, se preocupan de hincar la sonda más adentro de la piel. Hoy el francés responsable deja en el álbum de los recuerdos muertos el daguerrotipo de la España d: Carmen; (la cual es, por cierto, exactamente Manon Lescaut) Así se llega a este momento dichoso de los hispanistas y de la Casa de Velázquez; el libro que le define es En España, de Mauricio Legendre. Muchos agasajos le hemos hecho a este magnífico intelectual; todos son pocos. ¿Porque nos ha adulado? No. Legendre es pensador y artista de categoría. Le debemos gratitud porque nos quiere y porque pretende decir la verdad de cómo somos. ¡La verdad! ¡Hay tanta hambre de verdad para España en nuestra España! Ño he leído nada que supere en finura de percepción y en objetividad al prólogo de tu España. Son líneas para inscribirlas junto a las de Frank, o Keyserling, o Rodó. Legendre sustenta que España es esta serie: tierra- espíritu- destino. Se basa en Ganivet para afirmar que la tierra determina el modo de España. Pone a la superinsula (rechaza la nomenclatura de península) como continente aparte; la tierra cuaja el alma española, la moldea típica, peculiar. De ahí todo lo demás: el arranque hacia lo atlántico y lo africano; el arranque hacia el arte realista y esplendorosamente patético; el arranque, por virtud de situación, hacia un porvenir que reunirá en haz los pueblos creados por E- paña en un destino internacional definido por la ley moral a lo Vitoria: la Hispanidad, de Maisztu. Esto lo insinúa Legendre en su prólogo y luego lo confirma en imágenes. En España es un libro de fotografías. Ninguna de el as lleva comentario. Pero la tesis está preciosa, rotundamente demostrada tierra- espíi itu- destino. Habla por objetos. Inscribimos el nombre de Legendre en las piedras nobles, sacadas de la cantera entrañable, esculpidas por las ansias fervorosas que empujan al heroísmo y que cantan la canción universal del dominio futuro; que cantan, con artes mezcladas, en el ámbito de aire y sol seco de nuctro raro espíritu territorial s TOMAS BORRAS D E LIBROS EL TRABAJO Si esta obra literaria, al ser concebida por su autor D. Fernando Antón del Olmet, quedaba un tanto al margen de los anhelos e inquietudes de la época, al ser resucitada ahora no cabe duda de que armoniza con preocupaciones e ideales de nuestros días. El autor se adelantó a su tiempo y los que hoy reeditan su labor proceden con oportunidad manifiesta. Lo que fue, a mitad del siglo pasado, cantón independiente de un pensador- poeta, encaja hoy en el sentir general de la multitud. Don Fernando Antón del Olmet es hijo del siglo xix y un enamorado de su siglo, pero no en lo que tenía éste de soñador y romántico, sino en lo que ofrecía de fermento científico e inventor. Cuando la musa literaria se- anegaba en idealismos y ensueños románticos, el autor- -soñador también- -buscaba como motivos de inspiración el progreso y la ciencia. El trabajo. El trabajo manual y el de la meditación; el que hace cosas y el que crea fórmulas, el que maneja útiles y el que desarrolla principios toda la actividad humana, puesta al servicio del mejoramiento de la Naturaleza. No canta el autor matices de sentimiento, sino esfuerzos de la inteligencia. No son Hugo, ni Byron, ni Espronceda sus dioses, sino Newton, Franklin, Herschell. Censura el poema los placeres fugaces, el sibaritismo y la holganza, para alabar el trabajo, la actividad y el esfuerzo creador. Tiene esta obra dedicada al trabajo, alientos de poema épico. Escasos antecedentes tiene en nuestra literatura y los pocos que hay, en forma de composiciones sueltas. Recordemos como ejemplo la Oda a la Imprenta, de Quintana. Sólo el estro de D. Fernando Antón del Olmet osó abordar el tema en la forma heroica de la epopeya. Octavas reales, siempre dedicadas a cantar hazañas de héroes y caudillos, cantan aquí conquista- intelectuales y progresos de las ciencias. Y al socaire de estos afanes de luz y de perfección material, brillan los encomios a la vida recta y a las virtudes del hogar. En el triunfo de la Ciencia se alaba a Dios y se predica la hty moral. La obra del Sr. Antón del Olmet tiene un profundo sentido ético. El volumen en que se reproduce el poema cuenta, además, con una copiosa biografía y crítica de la obra del autor y de su tiempo, hechas por pluma inteligentísima. Los sucesores del poeta rinden con esta obra un tributo piadoso a la memoria del antecesor ilustre y alumbran una obra poética que, escrita en otro siglo, coincide con los ideales del presente. En España de Mauricio Legendre, por Tomás Borras. Arte y Estado de E. Giménez Caballero. El Trabajo de Fernando Antón del Olmet. a Vida y obra de un antiliberal español del Dr. Edmund Manual de Patología médica del Dr. Bañuelos. Otros libros. EN ESPAÑA Por Mauricio Legendre. -El problema es el mismo siempre que se describen y analizan países ¿conocimiento o impresión? Es decir, la visión de un núcleo humano, asentado sobre un trozo del planeta, ¿cómo se logra con más exactitud? ¿Al modo estadístico, acumulando experiencias, y datos, y frecuentaciones, o al modo pictórico, captando plásticamente los rasaos originales en un primer in promptit fre co y sagaz? Creo que a esos dos sistemas se puede reducir L obra, descriptiva almacerada en les a libros de viajes. El primer método tiene un peligro: habituarse a ver las cosas y por ello a no darlas importancia; la familiaridad resía alor a lo que aburre por su persistencia ante los ojos; el segundo procedimiento falla también porque sólo capta superficies y lo superficial es muchas veces una falsificación. Pues no hay manera de evadirse de ese dilema de contar cómo es el mundo y sus pueblos: o se convive, o se mira con prístinas miradas virginales; o se peca restando volumen a lo que se nos hace vulgar, de tanto considerarlo, o se toma el rábano por las hojas y los sucesos por hechos profundos. De España se ha hablado casi siempre mediante el impresionismo. De España se ha hablado casi siempre- -desde madame d Aulnoy- -al estilo periodístico, en reportaje El viajero no era más que un turista que se enamoraba de lo que le parecía pintoresco. Lo pintoresco no es más que lo que difiere en un país, de los usos del nuestro. Para un español es pintoresca la procesión de los ai ams en Tetuái: para un marroquí lo son nuestras corridas de toros: la cámara de los Lores es pintoresca para un francés; para un inglés es pintoresca la cantidad de pan que comen los franceses. Y se trata de fronterizos. Es un tópico que los franceses han creado una España: la España pintoresca. Lo que no se ha dicho es que son los franceses los que están deshaciendo la España pintoresca. En el siglo xix- -en realidad desde Carlos segundo- -los franceses aplicaron a España la consabida lente impresionista y llenaron grandes lienzos, de valor estético subidísimo, con aleaciones de exotismo, patetismo, color y carácter sacados del Romancero, la gitanería, las ciudades moriscas y el drama histórico- religioso por que ha pasado nuestra historia. Hugo. Ga mier, Merimce, Doré, tienen tal potencia de creadores que se sacan del corazón y de los ensueños una España y la superponen a la auténtica y nos definen por mucho tiempo: la mejor obra del Romanticismo francés es haber hecho la España que empezaba en los Pirineos... v tenar naba en Alsac. a: la España según el temperamento genial de Francia, la que los franceses veían, la España de los chatcaux VIDA Y OBRA DE UN ANTILIBERAL ESPAÑOL En una serie de obras, primorosamente editadas, que se dedican a varios problemas interesantísimos de la cultura hispánica, el Instituto Ibero- Americano día Hamburgo, ha publicado últimamente bajo el tílulo Vida v Obra de un antiliberal español la biografía de D. Juan Dono- o Cortés, marqués de Valdesramas (1809- 1853) El autor, doctor Edmund actualmente profesor de filología románica d, s la Universidad alemana de Greisfwald (Pomerania) fue, anteriormente hasta 1933, profesor del Colegio Alemán en Madríd- y en los primeros años después do la fundación del Centro Germano- Español, subdirector del d Es pague. Hasta tal punto era hermosa, enérgica, fecunda la España que se sacó Francia del corazón y del ensueño, que todos los pintores y escritores universales se pusieron a colaborar en esa obra de creación. Harris es un discípulo de Merimée; Sienkiewicz, Amiris, Ford, Borrow sifuen el camino de la picaresca, acentuando lo despectivo o lo lírico que los comentaristas parisinos aplican a l Espagne. En Alemania, los hermanos miran a España al través de la teoría romántica también, y se topan con Calderón v nuestro Teatro fo, o orlaren del romanticismo. Y hay algo de índole formi-