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A B C DOMINGO 15 DE DICIEMBRE DE 1935. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 39. dijo que se prepare aquella organización para ¡celebrar un acto en 1 n e él dirá la verdad a lps castellanos. Añadió que todas las provincias de España se hallaban unidas en un mismo sentimiento del deber para acabar con una política de vergüenza y para hacer otra limpia total y absolutamente nuestra y para ganar las elecciones cueste lo que cueste. LA UNJON DE LAS DERECHAS De puro repetido en nuestras columnas puede sonar a tópico que casi siempre estamos de acuerdo con las palabras y casi nunca con los actos del Sr. Gil Robles. Nos han dado oportunidad para reiterarlo así en múltiples ocasiones los discursos que en el Parlamento y fuera de él ha pronunciado en estos dos años últimos el ilustre jefe del partido de Acción Popular. En este momento histórico en que ha venido a desembocar el bienio de la táctica, quisiéramos nosotros ver cancelada para siempre aquella contradicción entra el verbo y los hechos del Sr. Gil Robles. Al recoger hoy las manifestaciones con que el elocuente ex ministro de 13 Guerra abre un período de activa propaganda oral, nada tendríamos que oponer a la magnitud de sus propósitos si no advirtiéramos en la actitud de arenga con que se expresan y aun en el léxico en que plasman, resonancias y ecos que nos hacen evocar aquellas magníficas jornadas de promesa del otoño t e 1933, que culminaron en la memorable y malbaratada victoria del T. Q de noviembre. Vamos a la formación del frente nacional contra la revolución con un punto mínimo de coincidencia, sin pararnos en grandes detalles programáticos, porque lo que interesa es la formación de la gran masa antirrevolucionaria. No fue otro el programa mínimo de la unión de las derechas en noviembre del 33, y el Sr Gil Robles, al repetirlo hoy, reproduce una postura que sería idéntica a la que entonces adoptó, Lejos de congratularnos de nuestro fácil éxito de previsión al vaticinar para la táctica el triste balance en que hoy se ofrece, desearíamos que la realidad nos hubiera desmentido. Pero es natural que el acierto preciso y puntual en el pronóstico nos aliente a la perseverancia, por otra parte indeclinable, en nuestro criterio. Durante ese período, por decir día a día que se estaba perdiendo un tiempo que ahora se mide por años- -los dos años perdidos- por señalar, con los obligados y gustosos respetos a la figura y a las intenciones del Sr. Gil Robles, que se estaba dilapidando el magno éxito electoral de noviembre del 33, se nos reprobo con destemplada repulsa como a enfadosos agoreros que posponían a ideales secundarios- -los accidentes consabidos, que cada vez son más medular substancia- -el interés supremo de España. Era nuestra posición la de los catastróficos que esperan granjear su victoria entre las ruinas y era, por tanto, no sólo estéril, sino hasta casi criminal nuestra conducta. Hoy las palabras que resuenan en el ámbito de Acción Popular son el eco de todas nuestras advertencias y prudentes consejos de dos años. Y el Sr. Gil Robles, que acaso perciba en torno a sí los alientos de los que, habiéndole empujado a la táctica, no quieren hoy confesar su fracaso, debe advertir en el entusiasmo de liberación que revelan las masas de Acción Popular el camino que le. toca seguir si no quiere reincidir en nuevos estragos para su política y, lo que es más grave, para España. La actitud en que ha reaccionado contra los desengaños y quiebras de sus alanés le presenta propicio a claras rectificaciones sin posible repetición de v. n equívoco que se ha vuelto contra su noble esgrimidor. Si el P Gil Robles rectifica, en efecto, con las indispensables garantías de que es alerta su rectificación, nos tendrá incondicionalmente a su lado el batallador tribuno Pero si la táctica persiste bajo falaces aunque estruendosas apariencias heroicas y ei toque de somatén que a las masas de Acción Popular da hoy el caudillo, como er los buenos tiempos del patriótico rebato, tiene tan sólo finalidades espectaculares, en ese caso estaremos resueltamente contra el Sr. Gil Robles, más convencidos hoy que nunca de la firmeza de nuestra actitud. Si los equivocados hubiéramos sido nosotros; si a estas horas fuese el Sr. Gil Robles presidente del Consejo de ministros, confesaríamos nuestro cror, congratulándonos de no haber acertado, como lo hicimos cuando hace unos meses fue nombrado ministro de la Guerra. Pero, desgraciadamente, no somos nosotros los que estábamos equivocados, y con tanto dolor como claridad os con, -ideramos en el deber de señalar el enorme fracaso de la política de adhesión, la amarga situación a que las contemporizaciones nos ha traído, cxmo se ha liquidado en estos dos años perdidos el magnífico movimiento de reacción contra el primer bienio y preparado la vuelta de las izquierdas. Más todavía: cómo no se ha alterado nada esencial de la obra de la República, re consolidando, por medio de separatistas moderados, la escisión de Cataluña, problema el primero en España, Y sólo en este estado de espíritu se puede hacer la ansiada unión electoral, que con tanío entusiasmo hemos propugnado nosotros antes de ahora. Volvemos a pedirla, y al pedirla dignamente no queremos humillaciones por parte de nadie; que cada partido vaya a la unión lealmente, consciente cada cual de su propia fuerza y de su propia dignidad. Como los errores no han sido ccnsecuencia de mala fe, sino por el contrario, obra de una política equivocada con buena intención, y la masa es sana y común a todos, y la revolución enfrente neta y terrible, estimamos preciso unirnos, unirnos en la lucha, pero con objetivos bien precisos y bien amplios, a compSj de lo que el peligro para España requiere y con direcciones sólidas y probadas. El Sr. Gi! Robles propugna la formación del u Frente nacional contra la revolución y sus cómplices Cuando ya se disponía el Sr. Gil Robles a abandonar los locales de Acción Popular hablamos unos momentos con el jefe de la C. E. D. A. para preguntarle bajo qué signo efectuaría la intensa campana de propaganda electoral que se propone. El Sr. Gil Robles nos contestó: -Es muy sencillo. Vamos a la formación del Frente nacional contra la revolución y sus cómplices Para eüo bastará con que se llegue a un punto mínimo de coincidencia, sin parar en grandes detalles programáticos, porque lo que interesa es la formación de la gran masa anturevolucionaria. En ese frente nacional cabrán los monárquicos, los republicanos que hemos gobernado y los que no han gobernado, las clases patronales, mercantiles, industriales, etc. La principal finalidad de este frente nacional ha de ser acabar con la revolución Al abandonar el Sr. Gil Robles el domicilio social de Acción Popular, fue aclamado por las Juventudes con entusiasmo. Reunión de la minoría Popular Agraria Durante un cuarto de hora estuvo reunida la minoría popular agraria bajo la presidencia del Sr. Gil Robles. A la salida el secretario manifestó que el jefe de la C. E. D. A. había explicado las incidencias de la crisis, mostrando la absoluta conformidad todos los reunidos por la actitud por él mantenida en estos días. Indicó también que en breve se iniciará una intensa propaganda por toda España para explicar la conducía política del partido y preparar la nueva contienda electoral. Los actos de propaganda comenzarán el domingo día 22. La minoría ofiecerá una comida al señor Gil Robles en la semana próxima. lina nota de Acción Obrerista Se nos ruega la publicación de eáta nota: El Comité Nación de Acción Obrerista ha examinado la situación política creada por ios últimos acontecimientos, y declara: Primero. Que las masas obreras no revolucionarias vienen siguiendo con amarga decepción todo el proceso político social desde el tristemente célebre octubre de 1934 Segundo. Que en el orden político, por lo que se icfiere a los problemas vitales de í España, Acción Obrerista se suma rotundamente al movimiento nacional que tiene por lema: Frente a la revolución y cus cómplices Tercero. Que en el campo de su actividad peculiar, Acción Obrerista se tomará en cada momento la libertad de acción necesaria pa a el cumplimiento de sus fin s: es decir, para defender sincera y enérgicamente la justicia social. -Por el Comité Nacional: El presidente, Diiw. t MaSciriaqa. -SÜ secretario, Ai. redo Gracia Barteda.