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A B C. DO. MINGO 17 DE NOVIEMBRE DE 1935. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 35. ¡Otro compañero queridísimo, entrañable, fraternal se nos ha ido para siempre! Hoy hace tres meses Juanito Spoííomo; hoy mismo hace dos semanas, Graciano Atienza, y ayer tarde, cuando inquiríamos noticias del proceso de la enfeiruedad que hasta la víspera no se había considerado grave, recibimos la noticia fatal, terrible y anonadadora de que Francisco Sánchez- Ocaña ha muerto. Parece como si la muerte, con su persecución sañuda y cruel, fuese escogiendo de estas filas de hombres que unidos estrechamente en la desgracia como en Id. fortuna trabajamos en A B C, a aquellos de nuestros compañeros más calificados, por sus méritos, por su bondad y por su inteligencia. Ocaña, como entre nosotros y entre toda la clase periodística se le llamaba a nuestro ilustre compañero, era menos conocido por el gran público de lo que correspondía a su elevada jerarquía profesional y a la calidad de su obra. Desde 1907 en que advino a la Redacción de A B C su labor ha ido quedando en estas columnas, principalmente en esa labor anónima y obscura, que predomina y constituye el periódico moderno. En el mismo año en que ingresó en A B C, en una lucida labor como enviado especial en Casablanca y Tánger, se destacó su firma y dos años después en la campaña de Mclilla se consagró con singular relieve como cronista y corresponsal de guerra. Pero Ocaña, que desde muy joven, en Valencia, después de cursar la carrera de abogado, había acreditado gallardamente sus dotes periodísticas, fundando y dirigiendo El Correo con tal acierto y brío, que se impuso con su destreza de polemista en la época en que ¡as pasiones políticas desbordaban en los periódicos locales con los ardores de la máxima violencia, fue durante el curso emocionante y trágico de las operaciones en MeliUa, en 1909, algo más que el periodista encargado de infoimar a sus lectores de upa campaña militar: fue el nexo entre el Ejército español que luchaba en los campos marroquíes y la opinión nacional, que seguía con angustiosa expectación las incidencias crueles de la lucha. Y Ocaña, entonces, siguiendo indicáciencs de nuestro inolvidable fundador, D- Torcuata Luca de Tena, organizó lo que se llamó la Estafeta de A B C y con el concuiso de nuestro corresponsal, en la plaza marroquí, Jaime Tur, y de los fotógrafos allí destacados por A B C iba por los campamentos y hospitales, llevando a los soldados noticias y encargos de sus familias, escribiendo otras veces por los que no podían o no sabían hacerlo a la madre o a la novia del que daba su sangre por España... Y mientras en un esfuerzo persistente de actividad y dinamismo realizaba esta obra humanitaria y patriótica seguía su labor informativa y nos enviaba a diario noticias y crónicas telegráficas escritas en muchas ocasiones en medio del fragor de la lucha. Fue entonces cuando el ilustre general Marina, que había apreciado mejor que nadie su actuación meritísima, lo propuso al Gobierno para que se le concedieia la cruz del Mérito Militar con distintivo rojo, que con toda justicia le fue otorgada. Pero cuando terminó el- penodo zrpAq, de. la campaña, con tan insuperable brillantez narrado, Sánchez Ooaña se reintegró a la Redacción, y desde entonce y han transcurrido veintiséis años, casi toda su labejr AYER POR LA T A R D E F A L L E C I Ó EN MADRID NUESTRO QUERIDO E ILUSTRE COMPAÑERO DE REDACCIÓN DON FRANCISCO SANCHEZ- OCAÑA ha sido el trabajo anónimo a que antes El periodista anónimo nos referíamos. Ocaña era, lo sabemos todos los que hemos trabajado con él, un escritor extraordinario, un periodista de tal fibra, un repeníicador, valga la palabra, de tan excepcionales condiciones y aptitudes, que producía, en muchas ocasiones, sorpresa y admiración el verle realizar su labor. Nuestro frateinal compañero, a quien hoy lloramos, tenía, ¿cómo no? siendo un hombre inteligentísimo y de fecunda imaginación, ideas propias, iniciativas perspicaces que desarrollaba siempre con su prosa fácil y elegante estilo. Pero tenía otra condición, poco frecuente en los periodistas de su alcurnia: la facilidad con que se asimilaba las ideas ajenas, el talento para desarrollar la inspiración ajena. Una breve y concisa nota, unas veces unas palabras dando el esquema del asunto, le bastaban a Ocaña para dar cima al trabajo que le encomendaba. Meditae ba unos momentos, trazando in mente lo que iba a escribir, y acto seguido, con su pluma ágil, lápida, veloz iba redactando cuartillas, que en brevísimo rato formaban el editorial upas veces, otras sueltos, comentarios, impresiones de los acontecimientos del día. Una de las secciones del periódico a la que contribuía con más frecuencia y en la que a veces firmaba (siempre a disgusto, lo contrario de lo que suele ocurrir a la mayoría de los periodistas) era la crítica de libros. Fresca está aún la tinta en nuestro número del pasado jueves, en que comentaba la publicación del libro Clam- Rosa, de D. José María Azcona, la última crítica bibliográfica que hizo la víspera de caer enfermo. Había sentido Ocaña, como muchos periodistas ¡qué difícil es evadirlo! la tentación de la política, y en las Cortes de 1916 tuvo la satisfacción de ser elegido diputado a Cortes por Torrente, uno de los distritos de Valencia, su tierra adoptiva, donde era estimadísimo y cuyas principales figuras, Dómine, Trenor y. el doctor Moliner, entre oíros, hicieron justicia a sus méritos y le otorgaron su amistad y su confianza. Orador de palabra viva y elegante, tan diestro en la polémica parlamentaria como en la periodística, tuvo en aquellas Cortes lucidas y eficaces intervenciones. Fue luego inspector general de Primera enseñanza y después, aunque apartado de H política activa, figuraba en el partido liberal, en el que logró la sincera estimación del conde de Romanones. Hace poco más de una semana aún estaba entre nosotros y tomaba parte en nuestras tarcas. Sintiéndose algo enfermo, pero sin dar importancia a la dolencia, se retiró a media noche. Al día siguiente, luchador incansable, volvió por la tarde, como siempre, dispuesto a trabajar. No es nada- -nos dijo- un enfriamiento; esta noche me acostaré temprano. Hasta mañana. Y aún volvió al día siguiente, también por la tarde. Y con la misma frase: Hasta mañana se despidió de nosotros. Y ahora, al evocar en unas horas de angustia y de dolor sus palabras de despedida, nos parece que en su acento había algo que entonces no advertimos: un tono de promesa, de compromiso consigo mismo, quizá para confortarse, un matiz de triste presentimiento, como el que se aleja, recelando que no va a volver, a lo que ha sido durante casi toda su vida un segundo hogar ¡Hasta mañana! ¡Hasta la eternidad! Esta pena que la muerte de Francisco Sánchez- Ocaña nos produce reaviva las heridas que en nuestro corazón abrieron las recientes pérdidas de nuestros compañeros queridos Spottorno y Atienza. Su desaparición nos apesadumbra y nos aflige como la de un ser querido de nuestra propia familia. Por eso si no fuera un deber, ¡triste deber! el escribir estas líneas lo haríamos también por un vano y fugaz consuelo, para desahogar nuestro dolor, creyendo prolongar nuestro contacto y convivencia con el amigo y compañero entrañable, en un postrer abrazo del espíritu, como nos abrazamos desesperadamente al hermano que dejó de existir. Descanse en paz el periodista ¿lustre, tan identificado con A B C y con cuantos en A B C trabajamos, y reciban el testimonio cordial de nuestro fervoroso pésame su desconsolada viuda, su hijo, D. Jesús; sus hermanos, D. José y D. Antonio, y toda su atribulada familia. El ilustrísimo señor D. Francisco Sánchez- Ocaña y Beltrán había nacido en 1876. Era comendador de la Orden de Alfonso XII. La, dolencia que tuvo ayer fatal desenlace, le hizo guardar cama el viernes de la semana pasada, pero no presentó síntomas alarmantes hasta anteayer. La agravación se acentuó ayer por la mañana, y, en vista de ella, la familia decidió avisar a los dps hermanos de nuestro compañero queridísimo el ilustre general D. José, que está al frente de la División de Barcelona, y D. Antonio, que presta sus servicios facultativos en la Junta de Obras del puerto de Valencia. Los dos llegarán hoy por la mañana a Madrid. La conducción del cadáver se efectuará esta tarde, a las cuatro, desde la casa mortuoria, avenida de, la Plaza de Toros, número 8. SOMBREROS MONTERA, 6 HOY, TE- BAILE- -ORQUESTA IBARRA REAPERTURA DEL. GRILL- ROOM- -Un cubierto a la caita: 7,50 pesetas- íntimos modelos, 5 y 7 plazas ENTREGA INMEDIATA URODONAL envejecimiento prematuro Salida del general Sánchez- Ocaña Barcelona 17, 1 madrugada. Para Madrid ha salido el general jefe de la cuarta división orgánica, Sr. Sánchez Ocaña, que marcha a Madrid con motivo del fallecimiento de su hermano, el red? ctor- jefe de A B C. -J