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UNAS CARTAS DE ANTAÑO N la preciosa epístola ccn que Lope dedicó a su hijo Lope Félix, El ve, dadero amante, después de recordar k muchedumbre de clomedias y obras líricas y épicas que tenía escritas, añadió: Y tantos papeles de varios stiijetos que no llegará jamás lo impreso a k que está por imprimir. ¿Aludiría el Fénix en estas palabras a su labor epistolar? Porque él, mostruoso en todo, escribe también innúmeras cartas, ora a sus amigos y admiradores que de todos los confines de España y aun de Italia se dirigen a él. Cartas, por desdicha, perdidas en su inmensa mayoría; ora para su señor y mecenas el Duque de Sessa. Las primeras debían de ser deliciosas y donosísimas, a juzgar por los raros ejemplos que nos restan. Yo no conozco ningún otra contemporáneo suyo- -afirmólo sin pasión de topista- que maneje la péñola epistolar con tanta gracia, ligereza y chiste como Lope. Si las cartas están destinadas a volar, Lope hará, las suyas ingrávidas y voladoras, fijando; en ellas las alas del ingenio, del humorismo, de la sátira picante y maliciosa: hijo al fin de las Musas, amigas, como féminas, de su poquito da murmuración... Las cartas de Lope al Duque de Sessa son más íntimas aun; escritas en un tono de confianza y de secreto, su valor es capitalísimo para la biografía moral de Lope. En ellas calla el literato y habla el hombre. Un hombre a quien las desgracias y sinsabores familiares arrancan lastimeros E acentos; inquieto, obsesionado por los ataques de sus émulos v enemigos que 3 envi. diosamente, no le perdonan ni su genio ni su magisterio poético. Con. razón su gran amigo y humaiusta Tamayo de Vargas, llamai- á a la envidia, que acecha a Lope sin cesar. los eslabones de una cadena que tuviese que arrastrar toda la suya. Hasta nosotros han llegado cerca del millar; pero cuántas y cuántas más tienen que haberse destruido. Con todo eso, las que nos quedan bastan por sí solas para conocer a Lope en este aspecto de intimidad, cotilo a ningún otro Hidra crinada de cul bras vivas. ingenio de su tiempo; ellas nos guian ágila través de su liteUn hombre, al cabo, a- quien su cargo de mente; ellas, peligrosas vida familiar ycomo e secretario fuérzale diabólicamente a una ta- raria papel escrito. Lope imprudentes lo dirá repetidas rea ingrata, excusable antaño, inadmisible todo en veces hoy, a saber: la dirección amorosa de su la traición sus comedias, como presintiendo que siglos más tarde cometerían erótico y mujeriego señor, que se vale de su los suyos con él, habrán de mostrarnos sus pluma excelsa para rendir y avasallar bel- virtudes, lealtad, largueza. abnegación, padades cortesanas. Los plieguecillos van y ciencia y gratitud; así como sus flaqueza vienen del palacio señorial a la casilla de caídas y defectos; vanidoso casi, siempre, la calle de Francos. Traen preguntas neen demasía, a ratos servil: su cias, billetes de las amantes ducales que Lo- pedigüeñouna tierra feracísima donde, broalma es pe debe responder, y pon ellos cartas tam- tan a la vez frutos opulentos y viciosas mabién de Sessa, donde éste desahoga sus du- lezas. Las cartas de Lope, por fin, nos desdas y melancolías, triste caudal anímico de cubren sus amores y... sus amadas. Cómicas aquel torpe amador. Cuando vuelven a mauna Loca chismosa nos del Duque, -llevarán consigo párrafos livianas, Amarilis pasan a lo y vengativa, la dulce de su intrincados y conceptuosos, hijos de la plu- epistolario, alzando triunfadoras largo un día, ora ma del Fénix acatando el gusto epistolar de ora varios meses, ora- años enteros, el cosu tiempo; jr en su entraña consejos, teo- razón de Lope: un coraz- ón rías y advertimientos, toda la profunda doc- de enigmas y contradicciones, oscuro, lleno pero caldea; trina filográfica de un maestro en amores amor. al- -Lepe- -K ue hubiera envidiado León He- do siempre por el que deYestosabrirnos sus puertas, dinamos amores se breo y que Marsillo Vicinio no columbró escapan haces de luz, llamas rojizas que ilujamás. La vida, tiene sus burlas y gusta de minan las cartas de Lope, haciéndolas eterhacerlas más irónicas y crueles aun con los nas, inmarcesibles a través de los siglos. grandes genios. Y la vida obliga a Lope a escribir día tras día. a todo su pesar, Cartas y cartas, como si él mismo se forjase AGUSTÍN G. DE AMiÉZUA CARTA DE A SU MECENAS, El OIÍQÜÍS t SESSA, FECHADA EL DE OCTUBRE BE I Ó 2 8 MINUTA DE UNA CARTA DEL DUQUE HE SESSA AL DUQUE DE. OSUNA, REDACTADA POR LOPE, COMO SECRETARIO SUYO. (EL ORIGINAL SE ENCVENTRA EN EL MUSEO BRITÁNICO DE LONDRES) (FOTOS J