Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LA FIGURA DEL FÉNIX die lo negará) Lope se esfuerza en mantener el espíritu de aquella España grande que por momentos se hunde. -Cuando se le ti ansparéiita su ruina, vuelve el rostro y no quiere mirarla, ávido, aún de hallar pájaros en los nidos de antaño. Su. arte está hecho a, medida de grandezas, en la dilatada extensión de su teatro, que encierra la vida nacional desde nuestras luchas con el imperio de Roma hasta las últimas relaciones que llegan de Italia, de las Indias o de Flandes. El español encontrará siempre remedio a lo español. No se dio Lope cuenta de su genio, ¡aunque, naturalmente, tuviese conciencia de su valor. Percibía su poder, creador de un teatro, no los medios que emnleaba. Y he aquí un lindo mentís a la teoría de Buffon, de que el genio es la paciencia. El genio ve; nosotros (cuando más) razonamos. Lope es la impaciencia. Y yo la creo una virtud patrimonio de todos los genios. ¿Una virtud la impaciencia? Una virtud. Lejos Lope de escribir atormentado por la posteridad, como Goethe. Y es la diferencia entre el genio y el gran escritor. Claro que todos los genios son grandes escritores; pero más claro aún que no todos los grandes escritores son genios. Lope, como Shakespeare (su par y sin par) 5 és la modestia. Uno y otro cifran su mérito en la poesía; no dan mayor alcance futuro a su teatro. Sus contemporáneos mismos, con pocas excepciones, es st la poesía a la que. otorgan su preferencia. Por ello Lope se duele de que lo trazado sin otra intención que agradar momentáneamente ai vulgo de los corrales pasara, con severidad a la censura de los aposentos. Shakespeare habría suscrito las propias palabras del Fénix: Necesidad y yo partiendo a medias el estado de versos! mercantiles, Wr RETRATO DE LlJl E DE VEGA, PINTADO I O. R LUIS TB 1 STAN, IMSCI l Ui. o l t El, GRECO (FOTO V. MURO) OPE es otro milagro español, otro caso de individualismo genial que vive y crece, se forma y completa a. espaldas del Estadn y aun a. pesar del Estado mismo. Así Cervantes, así muchoasí casi todos los españoles por los cuales vive España y sin los cuai ¿s no fuera otra cosa que la simple expresión de un vocablo Lope murió sin deberle nada ai Estado oficial, sin que ni aun honras fúnebres Je hiciera el Estado oficial (que prohibió expresamente le fueran concedidas) sin que ni un solo maravedí del Tesoro público pasara a su faldriquera. Jamás una sencilla condecoración lució su pecho, ni ningún hábito de las cuatro grande órdenes militares consiguió. Al solicitar el puesto de cronistt como a Cervantes aquel destino en Ultramar, le fue negado. La única recompensa y merced la debió a la piedad y talento del Papa Urbana VIH, que le nombró doctor en Teología en el Collc gium Sapkntiae, con la cruz do la orden de San Juan. De aquí, el honorífico frey que antepusiera a su nombre. De suerte que, como Cervantes también, a nadie de su país fue. oficialmente, deudor de nada, y pudo ir a la tumba, envuelto en su hábito de San Juan, con la cara descubierta. Pero así es el genio, y, especialmente, el genio español; y así es España, inmortal -indestructible, a pesar suyo. Y por eso este hombre, que nada debe al Estado español, habrá, de exclamar con aquel orgullo de nuestros antepasados: ¡Y soy tan de veras español. Lope amó tan locamente a España, que hasta sus defectos vio con ojos de amor. Nacido en la época gloriosa de Felipe II, que fue un gran rey y un gran español (y esto último, por lo menos, na- L ALEGORÍA DE. I. A ENVIDIA (KKI IOI) L CII) A EN LOS NUEVOS SKLLOS OK COHIÍEOS DE J 5 CÉNTIMOS) OOÉ APAHKCK EN ALGUNAS D. B LAS PRIMERAS EDICIONES LUPIAS- AS. (FOTO DUQUE)