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A B C. VIERNES 23 DE AGOSTO DE 1935. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 27, LIQUIDACIÓN DE LAS RESPONSABILIDADES POR LOS SUCESOS REVOLUCIONARIOS DE OCTUBRE En Gijón comenzó ayer el Consejo de guerra contra el ex vicepresidente de la Diputación provincial Valentín Alvarez Muñiz y cuatro procesados más. El fiscal pide para el primero treinta años de reclusión y un millón de pesetas en concepto de responsabilidad civil, y para los otros penas qué oscilan de doce a seis años. Otros Consejos en Gijón y Pamplona nado. A dicha hora y. en el mismo barrio circulaban por la carretera numerosos individuos en actitud sospechosa y algunos armados, que se fueron reuniendo en gran número y repartiéndose armas y municioGijón 22, 5 tarde, A las cuatro de la nes, acordando demorar el asalto a Gijón tarde y en el antiguo local del Instituto- para la noche siguiente, pues aquélla ya no de Jovellanos, ha dado comienzo. el Conse- podía ser. jo de guerra para ver y fallar la causa insAbandonado el coche, Miguel y José retruida por el teniente juez instructor don a Gijón, que diesen Emilio Briso de Montiano, del Juzgado nú- gresaron autoridad sin la actividad cuenta a de sediciomero 3 de esta plaza, contra el ex vice- ninguna ellos presenciada, en Tremañes, cosa presidente de la Diputación provincial, Va- mo por lentin Alvarez Mtiñiz, Luis González He- que tampoco lo había hecho Valentín de lo había visto observado via, Nicanor y Ángel Trabaneo García y En la mañana dely día siguiente, en- Lugones. enterado el Jesús González Díaz Diosa, a los que procesado que su coche estaba abandonado se acusa del supuesto delito de rebelión mi- en Tremañes, mandó a recogerlo, saliendo litar. con él para Oviedo acompañado de su herPreside el Tribunal el teniente coronel mano Manuel, de Marino Alvarez y de Andel Batallón ciclista, D. Luis Ruedas, Le- selmo Valdés no pudiendo llegar más que desma; de vocal ponente, el asesor jurídico hasta el Manicomio a la entrada de la camilitar D. Félix. Fernández Tejedor, y de pital por el mismo intenso tiroteo que se fiscal, el teniente auditor de segunda, don advertía; permanecieron en aquel estableJosé Burgos Bravo. cimiento algunos minutos enterándose de la Los dos primeros procesados son defen- marcha del servicio, -y. al regreso fue detedidos por el abogado D. Julián Ayesta nido en el cuartel de la Benemérita de LuManchóla; los hermanos Trabanco por el gones, manifestando que no había podido teniente del batallón de Zapadores minado- llegar a Oviedo, continuando luego el viares número 8, D. Manuel García Rendué- je a Gijón. El mismo viaje, en iguales cirles, y el último de los encartados, por el cunstancias, lo repitieron en la mañana del letrado D. Manuel Alvarez Blanco. día 7, con Luis González Hevia en lugar Existe gran expectación y la Sala está de Anselmo, y en. la mañana del día 8 inatestada ds público. tentó hacer lo mismo, esta vez para llevar a Anselmo al Manicomio, en donde: estaba El apuntamiento empleado, pero debido a la gran cantidad El desarrollo de los hechos, según el de tiros, dio la vuelta en Lugones, contiapuntamiento que lee el instructor es el si- nuando Anselmo a pie. guiente El día 5 de octubre salió el procesado Declaraciones de testigos Valentín Alvarez Muñiz de su domicilio en En estos viajes no encontraron grupos sela parroquia de Cenero de este Concejo diciosos ni obstáculo alguno en el camino con el propósito de- dirigirse a Oviedo, ni en el Manicomio, según declaran los acompañado de Miguel González Hevia y procesados y sus acompañantes. Sin embarocupando los dos el auto del primero. Se los enfermeros enteraron en Lugones de los sucesos acae- go, Fermín Gonzálezdel Hospital Psiquiátrico Paredes, Manuel Escocidos aquella misma mañana en dicho pun- tet, Segundo Laca, José Alonso, Celestino to, donde partidas armadas habían asalta- López y César Méndez afirman que Valendo el cuartel de la Guardia civil, asesinan- tín estuvo hablando reser- adaménte coníel do a dos números, circunstancia que, unida administrador Luciano Chnadevilla y el conaí intenso tiroteo que en aquel paraje se serje Domingo González, que se halla huido, sentía, aconsejó a los viajeros el regjeso y acompañado de ellos se trasladó a la vaa Gijón, llegando a las diez de la mañana quería que los sediciosos habían convertiy desde cuya Central telefónica interesó, el do en posición, defendida por ametralladoprocesado del secretario de la Diputación ras y grupos armados, afirmando estos tesque la firma urgente se la remitiese al día tigos que su impresión personal esque el ex siguiente al Manicomio provincial. vicepresidente de la Diputación ejercía manPermanecieron en Gijón hasta las cinco do, sobre todos los grupos sediciosos sitúay media de la tarde, hora en que salieron dos en el Manicomio, y alrededores. en el coche para Cenero, Valentín Alvarez, Luciano Cimadevilla afirma que sólo vio Saturnino González, Marino Alvarez, Mi- a Valentín el día 6, y, por su parte, Jesús guel González Hevia y José Arias García, Fernández, empleado del Manicomio, maniquedándose en Cenero los tres primeros y fiesta que vio llegar al mismo procesado, regresando a Gijón con el coche los otros dos días que no recuerda, pero qtíecree fuedos; al pasar éstos por el barrio de Llore- ron el 8 y el io, lo que confirma en parte da (Tremañes) fueron detenidos por un Celestino López. El enfermero Escotét declagrupo armado, tratando al principio de ra que el día 8 yió a Valentín dar órdenes en quemar el coche y contentándose con intro- la cocina de que a los sediciosos se les sirducirlo en un prado, donde g. uedó r. barfdo- yiese lo que deseaban, pues habían ocupado. Consejo de guerra contra el ex vicepresidente de la Diputación de Oviedo y otros procesados el Manicomio el día anterior, extremo éste que contradice sus primeras declaraciones; otro enfermero, Celestino López, manifiesta que oyó decir que Valentín había dado esas órdenes en la cocina, y Enrique González dice que vio al procesado por las cocinas dos días antes de la entrada de las tropas; éste niega haber dado las órdenes de referencia, como igualmente lo niega el jefe de cocina, manifestando su ayudante que las órdenes existían, pero fueron dadas por Domingo González al jefe de la cocina. El practicante Maximino Manuel González declara que el día 7, al llegar al Mani- comió el procesado, éste le comisionó para que preguntara al Comité revolucionario de Oviedo dónde estaba el depósito. de armas de Lugones, añadiendo, a preguntas de. Maximino, que en Gijón estaba la gente muy bien dispuesta, pero que no tenía armas. Agrega Maximino que ese día no estaba ocupado el Manicomio por los rebeldes, pero sí. los alrededores, tiroteándose los revolucionarios con los cuarteles de Rubín y Peijtyo, aquél inmeditato al Hospital. En careo del procesado y Maximino, aquél. niega haber dado la citada orden, y Maximino rectifica sus declaraciones anteriores, manifestando que si declaró en la forma que lo hizo, fue porque le aconsejaron lo hiciese así, por estar detenido Valentín y suponer tenía muchos cargos. Celso Meana Peña, capataz de la vaquería inmediata- al Manicomio, declara, que el lunes y martes, el conserje Domingo González le ordenó que tomase nota de ios vaqueros, que faltasen al trabajo, pues ya no dependían de la Diputación, sino del Comité revolucionario, y que por haber delegado el procesado en Luciano y en él, le daba esas órdenes, añadiendo el testigo que, aunque le extraña, por la posición económica y. social del procesado, cree que éste tomó parte en el movimiento revolucionario, confirmándoselo el hecho de haberlo visto descuidadamente vestido y cubierto con boina, en contra de lo ordinario, que siempre vistió correctamente, detalle este último que confirman otros dos testigos. Hay otros que declaran que el día 7, entre nueve y diez de la mañana, vieron pasar a Valentín en dirección a Gijón, viaje que silenció el procesado, quien afirma en otro folio que a las diez salió de su casa para el Manicomio, y de regreso, pasando por Porceyo, dejó el co- i che en Roces, y bordeando el barrio del Llano, ocupado, por los sediciosos, llegó a Gijón. En la mañana del y, hallándose huido en Picún, con- propósito de ir a refugiarse a casa del procesado D. Alejandro Rodríguez Bustelo y D. José Galán Mencía, vio éste pasar un automóvil, y extrañado, preguntódé quién era, diciéndole la dueña y contertulios de la taberna donde estaban que era de Valentín, que circulaba libremente varias veces al día llevando recados, municiones y armas entre Oviedo y Gijón, confirmándoselo después el dueño de la casa donde estaba refugiado, quien luego, así como la dueña, ratificaron estas declaraciones. Jaime Suárez Conzákz manifiesta que en Veranes el día 8 vio pasar el coche de Valentín ante un grupo de vecinos y que interrogando uno de estos a Valentín por lá situación, repitió el procesado vamos bien, esta noche tomaremos Oviedo La misma afirmación hace Manuel Fernández Coata, que acompañaba en tal momento a Jaime Suárez. El mismo día 8 a las dos de la tarde, sediciosos armados penetraron en el domici- lio de D. José María Sierra, en Porceyo 1 en busca de armas, y como no las encontrasen, se llevaron el automóvil del citado señor, obligando a su chofer, Manuel Bugallo, a conducirlo, y el cual, al salir a lá carretera, vio que esperaban a lps sediclo-