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Á B C. D O M I N GO 2 DE J U N I O DE 1935. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG, i Celebraban su santefc- emtal 1 día- -él dueño ¿ée, la casa, sú rhya doña, -Cárfótav señora vde ¿Cendra, -y su CBijo político, el Sr. Hurtado; de Amézagá, hermano, del marqués de Ris- í cal. Primera, fiesta obligada. Las preguntas: ¿Quévtal- osjhaíido? f Las sorpresas: T e encuentro, mucho más delgada... Inaugurábanse, al poco, los domingos encasa de la duquesa viuda de Bailen. Grandes comidas. Dieciocho, veinte cubiertos, políticos señoriales: D. Eduardo Dato. Militares mundanos: el general Echa g. üe, conde; Sel. Serrallo. La residencia. de la, duquesa. viuda: de. Bailen era 1 a meta ante la que suspiraban muchos ambiciosos. impacientes. O. cüpkr en su me. sa un- puesto, de comensal, sa ¿ialrnent e, representaba tanto como. pudiera representar para los escritores Un si; UÓn de la Academia. La verdadera animación llegaba a su apogeo el día de la Purísima. Los, elegantes- de entonces, enleviíados, enguantados, corrían Madrid de punta a punta, -a caza de Conchas y Conchitas que felicitar. Aquel día 8- -el 8 tiene talle- v caderas, como- las mujeres de 1905- el hombre de mundo coleccionaba salones madrileños. Una. de las Conchas más festejadas era la marquesa de La Laguna. La casa se le llenaba de flores y de regalos. Kasabal el cronista de la época, llevaba siempre a La Laguna un abanico. Un abanico en cuyo pintado país se veían los acontecimientos más salientes del año... Miércoles, en la residencia de laí marquesa de Squilache. Grandes comidas, seguidas de fiesta; El todo Madrid se pavoneaba en aquello s salones. También los domingos reunía la Squilache a sus amistades más íntimas, en comidas pequeñas, mesas de juego, casi todas de tresillo. El bridge alboreaba. Nochebuena. Entrada de año. Noche de Reyes. Fechas- en q ue las casas hospitalarias 1 de: Madrid abrían sus puertas. Tertulias, reuniones. La condesa de Casa Valencia tenía un. salón. Recibía a la marquesa viuda de Hoyos. La condesa de Pardo Bazán reunía, al mundo literario. Los duques de Valencia abrían sus salones. Se celebraban encogidos conciertos en casa de la marquesa de Bolaños. Ese hermético palacio de Linares se entregaba a los visitantes dos veces al mundo y dejaba ver lo artístico de sus interiores: el día de San José y el de Santa Raimunda. Noches del. Real. Sala resplandeciente. Diademas que. relumbraban en los palcos. Fogonazos, al magnesio, de los escotes y, de las pecheras con almidón. En el entreacto, los fracs tomaban por asalto el pasillo central. A la salida, conversaciones de últimahora en, el foyer. Los golfos de la puerta corrían para avisar los coches, familiarizados con los nombres de casa grande: Alba! ¡Medinaceli... Lunes del Español. Se empezaba a aceptar a Benavente. Aristocracia, en la escena y en la sala del teatro municipal. María, Fernando... E n el fondo de un palco, Gloria Laguno, esbelta y con ojos brillantes, hablaba, por señas, con. Antonio de Hoyos, adolescente. vyiolín romántico, de los, -Boldi; suena inceísánte. Valses de, las; -orillas: rdel Danubio. tíasta el salan íde. los, hoteles, antes- que el criollo tanto argentino, se cuela un baile. Chulón de: ia- calle: -el chotis, castizo y madrileño. La aristocracia española, reacia en un principio, comienza a frecuentar el hotel. Si no vive aburrida, de la espera es que está muerta de curiosidad. Va los viernes, por la tarde, al Palace, y los jueves al Ritz. Las. noches del lunes, sobre todo, llegan: en este último hotel a hacerse famosas; Las Embajadas mandan al Ritz a su personal. E s el tiempo del espionaje y se juegan las yidas, detrás de un abanico de plumas y delante de una copa de champagne. ¿urge en España un tipo desconocido hasta entonces, el nuevo rico. No tiene maneras, pero el dinero fluye de sus manos como el agua del manantial. Lo más caro, para é! es lo. mejor. Triunfa momentáneamente y se le ve en todas parte acompaña, do de su séquito. Muñoz Seca. lo caricatu riza en sus comedias. El tipo del nuevo rico desvaloriza el dinero. Cien pesetas valen ahora lo que valían antes cinco. Europa arde por los cuatro costados, y España representa su paraíso terrenal. Cabarets y más cabarets. El señorito madrileño comienza a civilizar. su, diversión. Son las alegres pajaritas venidas del extranjero quienes le- enseñan. Entre los galanes, d. e mesa a mesa, ya no se cambian miradas hostiles. Se juega en los Círculos. Se. juega en Rosales. Se juega en Parisiana. Canta la bolita de marfil al chocar. con los dientes metálicos, de la ruleta. San Sebastián, en verano, es la sede de las elegancias. Caballos extranjeros galopan blandamente sobre las praderas cuidada de su hipódromo. La vida es fácil. El señorito español, ultracivilizado, bebe champag rie, está pálido de madrugada y absorbe sus primeras tomas de cocaína. luego otra. El. hotel está herido de muerte- y, ya- no volverá a vivir nunca sus pasados esplendores. Algunas grandes casas de Madrid dan señales de vida; pero ya no con días fijos como en otros tiempos sino de 1 tarde en tarde o en ocasiones señaladas. Sé celebra una! gran fiesta anual en el palacio de Liria. La condesa de Casa Valencia abre de vez en vez sus salones. El palacio de la duquesa de Parcent da motivo con sus fiestas espaciadas, a que pueda admirarse su famosa galería de los primitivos Hay fiestas en Embajadas y Legaciones. Llega la: época del Directorio militar. El general Primo de Rivera- quiere exaltar todo lo castizamente español. Se pasea con capa por la calle de Alcalá y pone de moda las comidas en el mesón del Segoviano. Con diversos motivos se celebran verbenas en los jardines del ministerio de la Guerra; La condesa de Santa María de Sisla abre su bonito hotel de la calle de Zurbaiio, a la comida y a las fiestas. En La Huerta de la marquesa de. Arguelles y en su finca de Torrelodones, se celebran continuamente comidas y bailes lucidos y tiradas de pichón. En ocasión de la presentación en sociedad de las dos hijas de los reyes de España, en años consecutivos, se exaltaron las fiestas. Hubo bailes en el palacio de Fernán- Núñez y en el de Medinaceli y en la finca dé Chamartín de los marqueses de Vaídéigíesias... Tercera década: El principio del fin 1925. El hotel, que derrotó al salón, comienza a decaer. Lo de siempre en todo proceso en que interviene ese núcleo de gente al que se llama la. sociedad La segunda capa social acude atraída, hasta el lugar donde sabe se, divierte la primera capa. Desventaja de los lugares públicos. En un principio, se resigna con verla de cerca; se mezcla, después, a ella y acaba por hacerla huir. A esta segunda capa sucede una tercera, y Época turbia más tarde; cielqs españoles negros y con presagios de tormentas. La pasión política lo absorbe- todo. Se conspU ra. Cada mañana, una noticia nueva, en secreto, corre. de oído a oído. ¿Qué va a pasar? No hace falta que el comentarista dé una respuesta a sus lectores. El pasado está todavía reciente. Advenimiento de la República española. Júbilo callejero, al que el palacio y la casa oponen, naturalmente, su cerrada puerta. ¿Actualmente? Nada. La sociedad ha muerto y los cronistas llamados, de sociedad, de no ser por la benevolencia de algunos periódicos, no tendríamos razón de ser. Vivimos como aquellos salones de merendero en la vieja estampa madrileña: para bodas y para bautizos Tal cual fiesta diplomática nos acoje, se nos suele ver. en algunas de esas recepciones oficiales que nunca faltan. Pero nuestras noches, tan ocupadas anteriormente, están ahora vacías y nuevo y colgado en su percha aquel frac, que, según el mal pensar de algunos, tiene los bolsillos del faldón forrados de hule. G I L D E ESCALANTE Economía. R E N A U L T Velocidad. TREINTA AÑOS DE ECONOMÍA Y HACIENDA Un estudio completo de todos los valores que representan el progreso de un país, exigiría, desarrollarlo en las páginas de un libro. Habría que: considerar la posición demográfica, 1. confrontada desde el punto de partida aí de término que se debiera examinar los medios de cultura y sus manifestaciones, la producción agrícola, forestal y ganadera y la situación de su crédito; las industrias minero- metalúrgicas, la de la pesca e industrias varias, como la azucarera, sericícola, algodonera, eléctrica alcoholera, cauchífera, resinera y otras; el comercio exterior, los transportes y comunicaciones, comprendiendo ferrocarriles, tranvías, transportes por carretera tráfico marítimo de pasajeros y mercancías, navegación aérea, comunicaciones postales y telegráficas; la Banca privada t el ahorro popu- LA VILLA DE PARÍS ATOCHA, 57. -ABRIGOS, VESTIDOS AUTOS EíGIiESES f Segunda década; El hotel r figiis, -Gran Guerra. La opinión se divide fen dos bandos: germanófilos, francófilos... íjQuéocurrirá en España? La gente vive una época de temor. Comienzan a cerrarse los salones. La Squilache muere. Un año. ¡más tarde desaparece del mundo la que íué duquesa viuda de Bailen. El salón se bate en retirada. Le ha salido al paso un gran enemigo: el hotel. Corre un caudal de oro por España. Las gentes de los grandes y turbios negocios afluyen a Madrid, íQuiénes son? ¡Ah, nadie, lo sabe! Pero llenan los Falaces y los grandes ho j Único por sus líneas, 12, 16, 20 HP. C. DE SALAMANCA, S. A. -Pareo de Recoletos, 14. Más del 70 por 100 de. los automóviles que se construyen en América van equipados con la bujía A. C. lia bujía A. C de fabricación americana, se halla ahora de veDta en toaos los estableviniientos déj ramo. M