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organizar sus núcleos y carecía de aprestos y municiones. Asistió, bues, a las primeras escaramuzas y a todas las marchas, Romancero y Místico espárlóléí de lo Biblioteca literario del Estu- contramarchas, emboscadas y sorpresas propias de la guerra de guerrillas, en la que diante y Elipando y San Beato de Üébana de Culturo Española por Zumalacárregui vencía con sus dobles dotes j López Prudencio. Zumakicárregui del inglés C. J. Henningsen, tradu- de estratégico y de táctico. Después, formados ya los batallones, con elementos artillecido por Román Oyarzun. ros y de Caballería, compuestas ya las media brigadas, al capitán de Lanceros le fue La Biblioteca Literaria del Estudiante. de sus volúmenes, dedicado a Elipando y dable asistir a más amplias y empeñadas dirigida por D. Ramón Menéndez Pidal, es San Beato de Liébana. operaciones, en las que Zumalacárregui iba una obra pedagógica digna del mayor enDe la selección y estudio se lia encarga- triunfando sucesivamente de ios generales comio. Viene a llenar, en España, un va- do D. Federico Sainz Robles, que ha he- cristinos que salían de Madrid. cío que se hacía sentir, que hemos lamen- cho un concienzudo estudio de estas dos No es posible reflejar en esta nota la tado, en nuestros años. mozos, cuantos sen interesantes figuras de nuestra Edad Metíamos anhelos por asomarnos al panora- dia, y del momento en que vivieron. El in- profusa amplitud del libro, que contiene ma real y efectivo de nuestra literatura na- quieto arzobispo de Toledo aparece, en es- en la traducción española de D. Román cional, que sólo nos era dado columbrar a tas páginas, admirablemente retratado por Oyarzún, primer secretario de Emibaijada y través de las noticias que de nuestra pro- el docto biógrafo y comentarista, que sin aigregado comercial para Austria, ¡Hungría ducción literaria nos ofrecían los textos dejar de rendir honrado homenaje a la y Checoslovaquia, los dos tomos originales. académicos, no siempre tan ¡palos como se verdad, acusando la feble contextura ética Ni siquiera estableciendo distancias de tiemha hecho rutinario clamar, justo es reco- del heresiarca, no puede evitar la simpatía po, porque no hay solución de continuidad y nocerlo, pero harto insuficientes, por bue- que le inspira la inquietud e insurgencia es- viene a ser un reflejo de cada día. El aunos que fueran, para darnos una sensación piritual del personaje. tor se propuso ser objetivo e imparcial. de la realidad efectiva. Para ello cuida de no ocultar los defectos En cambio su contricante, el docto y pia En volúmenes manejables, admirable y doso Beato, no tiene la fortuna de sedu- y errores de Zumalacárregui, sin excluir elegantemente editados, se reúnen antolo- cirle, aunque, como en el caso anterior, entre los primeros cuantos episodios puegías de autores, de géneros literarios, cul jamás permite que la verdad sufra el me- den pintarle, a veces, como implacable y minantes en nuestra producción nacional, nor eclipse por la deficiencia de simpatía. hasta cruel. Pero claro está que tampoco cuidadosamente seleccionados, doctamente Le extraña nasta que un santo, y de aquel omite, a veces con franco y efusivo elo- anotados y presididos de un sucinto pero tiem po, dedicara parte de su vida a la gio, los aciertos y los buenos actos del causustancioso estudio, del autor o del ciclo contemplación- ¿contemplación de qué? -dillo, guien lea estas páginas podrá formar literario a que pertenece la antología. pregunta. Y se responde a sí mismo. ¿Qué un juicio bastante completo respecto a ZuA la vista tenemos dos de estos bellos vo- sé yo y se pone a imaginar contempla- malacárregut visto de cerca y de sus lúmenes. Uno de ellos está consagrado al ciones posibles, en que luce su admirable empresas militares, en muchas de las cuaRomancero. De su selección, anotación y don descriptivo y evocador. Pero... ¿será les el talento y la bizarría tenían que suprólogo se han encargado G. Menéndez verdad que no se imagina el egregio escri- plir la escasez o la pobreza de medios. ¿Cómo no se ha traído esta obra antes Pidal. No vacilamos en reconocer que es tor qué sería la contemplación de San uña obra maestra, en su género. En pocas Beato? de ahora a nuestro idioma? Parece inexplipáginas liminares el Sr. Menéndez Pidal El estudio que hace de ambos persona- cable, porque siquiera a título de curiosidibuja, con mano certera, los contornos pe- jes es un verdadero alarde de erudición y de dad parecía desde luego interesante- -y no culiares del romance español, señala las hondo conocimiento de la época. Y lo hace sólo para los biógrafos- -un testimonio tan peculiaridades que distinguen a nuestra en un estilo tan bizarramente personal, es- directo y tan prolongado. La edición espaepopeya nacional popular, a nuestras gestas, pontáneo y elegante, que, venciendo la ari- ñola viene ahora, con un trabajo limpio y de este género de poesia en las demás na- dez de la materia, capta el interés desde la cuidado del traductor, que no añade nada ciones, analiza su íntima naturaleza esté- primera a la última página, sin perder una de su cosecha, como. no sea un prólogo distica y artística, su técnica y la trayectoria línea. A la biografía y el ideario de cada creto y en su punto para noticia de como se de sü vida, observando atentamente cuan- uno acompaña la nota de sus obras y la bi- compuso el texto. El libro llega con la oportos elementos la integran. Apunta certera bliografía a ellas referente, precediendo a tunidad de una conmemoración que hace el mente el carácter eminentemente tradicional las respectivas anto ogías, con arreglo al partido carlista, y se venderá mucho, porde esta poesía precisando el concepto de la plan de la Biblioteca. -J. LÓPEZ PRU- que es interesante conocer estas Memotradición y el carácter informativo y anó- DENCIO. rias, que no sólo evocan, sino que reprodunimo de su naturaleza, y la peculiar relacen con un desfile plástico, las campañas ción en que se encuentra el fondo con la ZUMAT. A- APRFCUI. -La primera guerra en Navarra y las Vascongadas del general forma en este género de composiciones. carlista enroló en la filas del Pretendiente: Zumalacárregui. La selección está tan hábilmente hecha, a numerosos extranjeros gente que no falta ejemplar de ninguno de los aventurera y temeraria, sin caeneros del romance, consignándose algunos mino ni asiento, que buscaba en esconocidos en las colecciones corrientes, el azar de la campaña y en el y acompañando a algunos de ellos la mú- éxito final una conquista y una sica con que acostumbran a cantarse por posición. Los más de esos exel pueblo en que han sido recogidos. tranjeros, indisciplinados y verH otro volumen está dtedicado a los sátiles, duraron poco en las gueMísticos Españoles. De la selección y ano- rrllas y en os batallones; tan tación se ha encargado D. Luis Santulla- sólo un número reducidísimo no. El estudio preliminar es un hermoso llegó al final. En ese número se esquema del desarrollo de la mística espa- contó un inglés, C. F. Henningñola en que se apuntan, con tino, los hitos sen, -que fue durante más de ira de su desenvolvimiento y de sus orientacio- año capitán de Lanceros junto nes doctrinales y emotivas, señalando acer tadamente las peculiaridades de la mística a ZuTnalacárregiui. De vuelta a 1836, Henningsen española, y los elementos integrantes de su país, unenlibro, que encerraba publicó su contenido ético y teológico. sus impresiones personales. PeHa hecho la Selección espigando hábil- ro no impresiones fragmentarias mente en la producción de los ocho escri- y borrosas, sino ro ijas y en detores de este género que constituyen, sin talle. Dijérase mas bien que desdisputa alguna, la cumbre de esta copiosa arrollaban Un minucioso dietario. y excelsa manifestación de la literatura es- No de otro modo se concibe- -pañola. A cada antología precede una conla cisa nota biográfica, en que el escritor ha- porque fiarlo a cita memoria es inverosímil- -la cuidadosa y ce una admirable semblanza de autores, que exacta de lugares, de distancias, son: Fr. Francisco de Osuna, Fr. Alonso de nombres, de cantidades. En de Madrid, Fr. Luis de Granada. Santa Te- dos tomos, el autor daba la reresa, Fr. Luis de León, Malón de Chaide, lación puntual de cuanto hizo en Fr, Juan de los Angeles y San Juan de ese año Zumalacárregui con sus la Cruz. fuerzas, desde los más nimios preparativos, a las grandes acOtra biblioteca, dedicada también a faci- ciones. Y todo con la visión aulitar el acceso a los grandes valores de téntica, veraz. El capitán de Lannuestra mentalidad, la titulada Cultura Es- ceros llegó junto al caudillo carpañola, dirigida por D. Francisco Vera, lista cuando éste comenzaba a ROMÁN OYARzCN. (F o T o AMER) pone estos días en circulación el número 2. CRITICA Y NOTICIAS DE LIBROS t