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Informaciones Y reportajes caudal científico de l a Biblioteca Unijde Oviedo, destruidlo por los revolucionarios. y manuscritos de indiscutible mérito del caudal científico, contemao allí, y que ha sido destruido para siempre? Recordamos el nombre de I) Elias Lucio Suerpérez. El estuvo de bibliotecario durante cuarenta y cuatro años entre aquellas paredes y estanterías reducidas hoy a escombros. De seguro que nohübo rincón ni manuscrito que no conociese, pensamos. Y, con deseos de interrogar, le visitamos en su casa. Las s de la Biblioteca flirt de las salas de la Kibliotcca universitaria. (Poto Mena. El Instituto. La Universidad La oleada márxista asoló la ciudad. Se desplomó con estrépito, a h irrupción barbará, todo cuanto significaba religión y cultura: sacerdote! asesinados, iglesias destruidas, centros docentes quemados. A su paso, las hordas revolucionarias no hicieron otra cosa que sembrar por doquier el terror y la muerte. ¡Oviedo juedó en ruinas! Ruinas en sus edificios, en sus I escuelas; en el Instituto, en la Univer sidád. Nuestra TjJniversjdad- -cerebro de Asturiás- 7- de gloHosci historial, es hoy un. montón- de eáconibrós. Con su déstrjicción, pierde además tn g- híficas ¡obras artísticas, y, sobre todp, uiik; valiosísima Biblioteca, labor: constante déá ¡gids. ¡Caiga, implacable, el peso de 1 a ley sobre los causantes de tanta. barbarie y desolación! Encontramos al Sr. Lucio profundamente impresionado por el trágico recuerdo. Alma insensible había de ser la mía- -nos riiee- -si no vertieran, mis ojos lágrimas por lo. acontecido. Üna. vez ya serenado, el Sr. Lucio Suerpérez comienza a de. cirnos: Eran tres las salas H- incipales de la BiMioteca general universitaria, con ün loL. it; contiguo a éstas p a r a despacho del ¡e rsoiial facultativo la misma, pero tn eí cual, por in íificiericia ya de las citadas- salas, se cust odiában muchas iras y también la trina que guardaba í s de reconocido vaInf. En la sala primera, i más capaz, en la cual estaban las me- -as- pára los licores, La Bifeiot a Univetsítaria. La áfiu Hcia dé lectores x Era extraordinaria la afluencia de lectores que diariamente acudían a la Biblioteca universitaria, principalmente en la época de los Cursillos del Magisterio, fechas en qiie i4 Jia verdadera nube de maestras y maestro? invadían a todas horas las amplias dependencias de la Universidad, para pasarse la mayor parte del día cop los codos sujetos s los pupitres de la Bi ¿blioteca. Y ño sólo eran los estudiantes Ids que, a diario llegaban a la Biblioteca para consultar textos y autores notables. No. Había itámbíérj muchos obreros, que, en el afán nobilísimo de perfeccionar el espíritu, leían revistas científicas y obras de literatura, gustando de aquel ambiente acogedor y de estudio, que los hacía más dignos y más húmanos. Cuarenta y cuatro años de bibliotecario ¿Quién podrá facilitarnos una buena información sobre lo que. fue Biblioteca Uni ¡versjtaria. -j. Qüé persona habrá Conocedora Lo c, ¡c era h Universidad.