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EL GOLPE DE ÍSO. ATO D UN TESTI 0O (CONTINUACIÓN. Por ANTONIO CUARDIOLA la guerra a Cataluña, constituyen hoy el soporte de las actuales instituciones. Los hechos que se han producido dan a todos los ciudadanos la clara sensación de que la República, en sus fundamentales postulados democráticos, se encuentra én gravísimo peligro. Todas las fuerzas auténticamente republicanas de España y los sectores sociales avanzados, sin distinción ni excepción, se han levantado en armas contra la audaz tentativa fascista. La Cataluña liberal, democráíica y republicana, no puede estar ausente de la protesta, que triunfa por todo el país, ni puede silenciar su voz de solidaridad con los hermanos que en las tierras hispanas luchan hasta morir por la libertad- y por el derecho. Cataluña enarbola su bandera y- llama a tcdos al cumplimiento del deber y a la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalidad, que desde este momento rompa toda relación con las instituciones falseadas. En esta hora solemne, en nombre del pueblo y del Parlamento, el Gobierno que presido asume todas las facultades del Poder en Cataluña, proclama el Estado- Catalán de 1 a República federal española, y- al establecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta general contra- el fascismo, les invita a establecer en Cataluña el Gobierno provisional de la República, que hallará en nuestro pueblo catalán el más generoso impulso de fraternidad en el común anhelo de edificar una República federal, libre y magnífica. El Gobierno de Cataluña estará en todo momento en contacto con el pueblo. Aspiramos a establecer en Cataluña el reducto indestructible de las esencias de la República. Invito a todos los catalanes a la obediencia al Gobierno, y a que nadie desacate sus órdenes. Con el entusiasmo y la disciplina del puebjo, nos sentimos fuertes e invencibles. Mantendremos a raya a quien sea, pero es preciso que cada uno se contenga, sujetándose a la disciplina y a la consigna de los dirigentes. El Gobierno desde este momento obrará con energía inexorable, para que nadie trate de perturbar ni pueda comprometer los patrióticos objetivos de su actitud. ¡Catalanes! La hora es grave y gloriosa. El espíritu del presidente Maciá, restaurador de la Generalidad, nos acompaña. f Cada uno en su lugar y Cataluña y la Repúbl ca en el corazón de todos. ¡Viva la República y viva la libertad. La ovación claiaorosa que se produjo al terminar de hablar Companys, no me impidió a mí oír la voz de mi conciencia, que me decía: N ¡Gran- Dios! ¿Qué va a pasar aquí ahora... Porque en Barcelona hay un capitán generaPy una guarnid 5 n militar que obedece al Gobierno de Madrid; además, el Gobierno de Madrid no puede dejar desamparados al medio millón de cas. tellanos indefensos que vivimos en LBarcelona, ni -el resto de España estará conforme con el discurso que acaba de pronunciar este hombre, ni con estas gentes, que le aplaudan. ¡Y si son tan bravos, como armas excelentes tienen v entusiasmo demuestran, aquí se va a armar otra batalla del Marne... Mientras yo pensaba así, se hizo nuevamente el ilencio, y habló Ventura Gassol. Este dijo, en extracto, lo siguiente: Catalanes! Ya habéis oído al honorable presidente de la Generalidad, Luis Companys. Sus palabras tienen el eco histórico que nos recuerda que él es digno sucesor del inmortal Francisco Maciá y fiel, continuador de su historia, de gestas gloriosas y de sacrificios ejemplares al servicio de Cataluña, de la República y de la Libertad. Yo ahora, en nombre del Gobierno, os pido que marchéis por todo Barcelona y por toda Cataluña a llevar la n eva histórica de la proclamación del Estado Catalán. Cuando terminó el discurso Ventura Gassol, fue izada la bandera catalana en el balcón, en medio de una gran ovación. En aquel momento se produjo un incidente, porque parte del público se empeñaba en que se izara en el balcón de la Generalidad una bandera enorme con la estrella solitaria, que llevaba un grupo, de jóvenes de Estat Cátala. Al fin, éstos fueron convencidos para que obedecieran las órdenes que acababa de pronunciar el presidente. (Continuará. Fuera como fuera, Dencás echó a la calle los Somatenes, recién armados con magníficas carabinas Winchester, nuevísimas. Badía recorre las calles de Barcelona en un auto, acompañado de varios de sus incondicionales, dando órdenes al Somatén, a- los del Estat Cátala y a los de Alianza Obrera. La ciudad vive en una inquietud creciente, y yo logro averiguar, por medio de dos compañeros providenciales que vienen de la Generalidad, que al caer la tarde Companys va a hacer una declaración sensacional. Las noticias que nos da la radio siguen siendo graves, al, referirse a lo que pasa en el resto de España. Me voy a la Generalidad, pero no se nos permite el paso a los periodistas, como de ordinario, y tenemos que contentarnos con las escasas noticias que recogemos de labios de los personajes que entran y salen en el Palacio o que circulan en. tre las gentes, a nuestro alrededor. Ya horas antes nos había chocado a varios periodistas observar que el coche del presidente Companys no ostentaba la bandera de la República, sino solamente la catalanal Intentamos abordar a Companys, pero nos lo impidieron los Mozos de Escuadra y agentes de Estai Cátala, armados, que ya ocupaban la plaza de la República y el edificio de la Generalidad. Hicimos información como pudimos en la Galería Gótica, y teníamos que relevarnos en la misión de llevar noticias a las Redacciones, porque el teléfono en todo Barcelona funcionaba mal. Trabajo perdido, por- lo demás, ya que ni aquella noche podrían salir periódicos ni a la mañana siguiente tampoco, y no sabíamos si el lunes por la noche, tal como se estaban poniendo las cosas, A las seis de la tarde, los Mozos de Escuadra nos invitaron a los periodistas, como a la mayoría de los que no encontrábamos eh el Palacio de la Generalidad, a abandonar el Palacio. Nadie, hasta más tarde, supo lo que acababa de acordarse en la reunión que había celebrado el Consejo momentos, antes en aquella reunión se había acordado proclamar el Estat Cátala, rompiendo toda relación con el Gobierno central. En una palabra: declarar la guerra al Estado español. La plaza de la República fue llenándose de gentes y en particular de jóvenes afiliados al Estat Cátala, somatenistas y partidarios dé la Esquerra. Todos iban armados y algunos llevaban, además de una magnífica carabina Winchester, una soberbia pistola automática, a veces ametralladora, y, en general, material modernísimo y excelente. -Serían- ya- cerca de las siete y cuarto, cuando el consejero de Gobernación, Sr. Dencás, regresó a la Generalidad, viniendo de su departamento. Con él llegaban Badía y otros jefes de Estat Catalán Subieron al despacho del presidente, y, rodeando a Companys, comenzaron a vitorearlo y aplaudir frenéticamente, dando vivas a Cataluña libre y otros, que eran contestados a Gore por los entusiastas. Companys estaba ya de acuerdo con los otros miembros del Gobierno de la Generalidad sobre lo que iba hacer, porque inmediatamente y seguido de Dencás, Ventura Gassol, Badía y oíros correligionarios o miembros del Gobierno de Cataluña, se dirigió al balcón principal del Palacio, recayente sobre la plaza de la República. Esta estaba casi totalmente ocupada por jóvenes o adictos de Estat Cátala. Alianza Obrera o simpatizantes de la Esquerra, y se oían gritos pidiendo la proclamación del Estado catalán. Al aparecer en el balcón Companys, le recibió la multitud con una ovación clamorosa. La mayoría de los eme ocupaban la olaza levantaba las armas en altó, gritando frenéticamente. El público estaba tan excitadísimo que yo pensé que si Comoanys daba un grito de guerra, vendrían días terribles para Barcelona, ya que aquellas gentes estaban dispuestas, por lo visto, a los mayores sacrificios. Hecho el silencio al fin, luego que Companys hizo repetidamente ademán de que iba a liablar, el presidente pronunció este discurso, que a mí me parecía que leía, desde el rincón de la plaza adonde me había arrojado la marea de la multitud. ¡Catalanes! Las fuerzas monarquizantes y fascistas, que de un tiempo a esta, parte vpretenden traicionar a la República, han logrado su objetivo y han asaltado el- Poder Los partidos y los hombres que han hecho públicas manifestaciones contra las menguadas libertades de nuestra tierra, los núcleos políticos que predican constantemente el odio y 10