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MADRID DÍA 15 P E- OCTUBRE DS. Í 934 id CENTS, DI ARIO- -ILUSTRADO A ÑO TR 1 GE- S I JVí O N: lí M E SUSCRIPCIÓN: UN- MES, 3 PTAS. PROVINCIAS: TR ¿S MESES, 9. AMERICA V PORTUGAL; TRES. MESES, 10 PESETAS, EXTRANJERO: TgES MESES, 28 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61, MADRiD. APARTABO: -0 43 D EL AREVOLUCIÓN SEPARATISTA Y SOVIÉTICA- -v EL I EFE DEL EESPOMSABíL IDAQES MUY SERIAS D E ORDEN PERB 0 ÑAL -v- LOS; SUCESOS TRÁGICOS DE AST URJAS A través Ck Ja cuenca minera. Ror las calles de Oviedo desfilan entre delirantes ovicíones las fuerzas de Regulares y del Tercio. -Los ministros de Obras públicas, Guerra y Justicia ante las ruinas: de lá capital de Asturias; La riqueza artística enterrada en los escombros es inealcu afale. Nuevos detajjes de asesinatos y saqueos perpetrados por los socialistas La actuación del GoBierno -El Sr. Lerroux dice que en Asturias se vari dibujando responsabilidades muy serias de otden personal; El p. res i. dente. del Consejo, pasó: la mañarta- de. ayer en su despacho oficial, -donde recibió numerosas, visitas. Á la salida habló con los- informadores, cüciéndoles que r o tenía noticias de interés que comunicarles. Había recibido al subsecretario de Guerra y al jefe del Estado Mayor, general. -Masquelet, quienes le dieron cuenta de diversos asuntos, sin gran importancia. i É l Sr. Lerroux añadió: V, Continúan, o s celebrándose en Asturias r juicios sum 4 y van. dibujándose res- ponsabiii. dades muy serias de orden. personal. Agrc ó el presidente que los ministrok. habían calido para Asturias, y que por la noche estarían ya en Oviedo. Un periodista le preguntó si, como se aseguraba, en público, el Gobierno en. pleno se trasladaría también a la- región devastada por lar revolución. -Ño; eso no; será posible- -contestó el: señor Lerroux- Yo tengo el propósito de marchar, allí cuando pasen algunos días, presidiendo wn a comisión, y, luego, i n otros ministros sucésivaméi 1 te ¡con el fin de gue se encuentre allí siempre- una representación del Gobierno. í l á y que dar la sensación á los asturianos de que el Gobierno no los desatiende, y- e? tá dispuesto a remediar en todo, lo posAle i a situación creada. El Gobierno recibe una nuev- sentenc; de pena capita? proc! t gente de Gijón- V: El jefe del Gobierno volvió a la Presidencia a Jas seis de la tarde. Estuvo poco tiempo en su despacho oficial y se trasladó al ministerio de la Guerra, donde permaneció hasta las ocho y media de la noche; periodistas; A esa hora conversó brevemente con los Una: noticia desagradable hemos reci- sé- preparó en casa de- Matilde de. la Torre. Este; verano- había 1 reuniones llegaban los automóviles de noche, coii los faros apagados. Las epístolas y los fusiles, que íes; han; cogido eran magníficos, verdaderas joyas de armería. ¡Ah s í! claró! 1. gobernador. Pero si hasta los mozos dé la estación. estaban enterados de todo. Na- díé intenta dormir- Todos se disparan frases cruzadas en la iVehemencia. de hacer, -resaltar, su ira, más que por los, hechos, por I impunidad: de- los, ípreparativos. j- os señores ministros no vienen eñ el tren... Parece que salieron por- carretera, y reposan en Valladolid. Media una mañana andaluza, tibia y soleada, cuando llegamos Llegan los ministros. El desfile de al hospital móvil de la Cruz Roja en León. instalada en. Beneficencia, Regulares y del Tercio. ¡Justicia, Está ele ancianos, la Casa de un jardín de asilo rodead. ade justicia! dalias. Ciento cincuenta camas, un servicio admirable de orden, ciencia y limoieza. MéOviedo 24, 7 tarde. (Crónica telefónica dicos, los doctores Esteban García; Carlos de nuestro enviado especial. Llegamos a Millán, Albaladejo, Carrión, Bustamanté, León a las- seis de la mañana, con gallos varias enfermeras aristocráticas, Susana y de amanecer y frío adusto. El tren era me- Carmen Maura, Celia Munita, Ampara Tadio militar, medio, ciyil. Los soldados, con bóada, Nila Zapatero... U n a instalación 4 asamontañas y gorrito cuartelero, suben que, por fortuna, se nos aparece con cierto en algunas estaciones, cantando, a relevar humor, porque todo el aparato cobija. tan heridos, según decían. En Valladolid, una sólo dos heridos. -Pero nuestros informes, compañía. En cada, parada, soldados color acerca de las bajas, son dentónos graves. Asde. tierra, yendo algareros entre la neblina turias guarda en sus entresijos muertos y de los faroles, o solitarios, el fusil- cargado heridos en cantidad. Previsores, el hospital con aire cansino de cazador qué anda bus- de. León no. le levantan- los jefes. Aguardan cando vel perro. La noche era. de precaucio- un: envío. Esos mineros agresores, que annes, y el tren, lento. dan por las ásperas montañas con nieve y Los fuegos. de la locomotora denunciaban, niéblaj que de seguro, enfermarán. Y. la de vez v en cuando Una, figura recortada; en Cruz Roja- les espera para curarles. Es el negro, junto a un, árbol, rígida, en posición 1 contraste, la. mitad blanca de la negra bar de firme: Guardia- civil en vigilancia, cen- batie marxis ta. tinela eterno de. la ruta española. En un vaLos señores, ministros, llegan a mediodía. gón, Fuentes Pila y Serrano Jover, Comisión informativa de. Renovación Española, El. genéral Franco, con ellos. Usted es el de que va a. Ásturiás a sondar la, profundidad África ms dice Franco al estrecharme la mano. Sí, aquella otra guerra con Reg- ulade la herida y el origen del mal, dialogan con- nervio, y. un toque, de indignación. pri- res y Terció tenía un aire romántico y dé liante en los ojos. Todos los pasajeros yan reconquista. Esta también es. una, guerra de frontera, como a quéllá: las fronteras del coen busca de familiares, quiza matados, quizá escondidos. Sé oyen cabos sueítos dé con- munismo, el. socialismo y demás formas del versación: No, mi prima, la Amonja, pudo asalto y destrucción áé una civilización para escapar, -y después se oyó la explosión y substituirla con la esclavitud Los señores volaba- él- convento. Muchas bajas, -mu- ministros Hidalgo, Cid y Aizpún estárr ro: chos hospitales de sangre. Lo que ocurre deados de militaras. Salimos en auto y recorremos la cuenca es que c o m o l o de Oviedo ha sido tan gordo, no se han fijado en lo de la cuenca minera. Todo está intacto, salvo algunas esminera de León, -por. yillablino, y, por, ahí. quinas de edificio con la boca dé un desga Pues iy. en Pajencia? T El cuartel gene- rrón abierto y el. punteado de millares dé ral, de los socialistas era Santander, équi- picaduras de fusil. La carretera. está feri? ré cómpqsición en varios sitios, los puente: fante de- Asturias; y V i M h bido- -dijo- Se (rala de una nueva sentencia de pena capital, dictada por un Tribunal militar de Gijón. Habrá que agregarla, pues, a las que hay de Asturias, que, como ustedes saben, son doce, sin contar las dós de León. La sentencia no la hemos recibido aún- -agregó- Solo tenemos la noticia. A través de Ja cuenca neta