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Hay una moda vienésá que compité con Iniciáibas é antaño Iá tíérhaándad franco- rré y habilitando, sucesivamente, casa paral ¡a de París y. aue amenudo- ja eclipsa. Y sin española en las peregrinaciones de Cóm- un capellán, ¡hospedería para romeros y pop; emhargo, los dos estilos de indumentaria fe- postela, las cuales. jenfefvoriza. das sobreseí último, celdas para los religiosos, que han. menina, parecen compenetrarse por una in- at; a santa de laytumbát. apostólica, descen- vuelto a ocupar. su antigua morada. definiblé- ¿afinidad estética. ¿Dónde están las dían If órfee abajó, por- fas antiguas vías roLo más bello de la Pfeña de Francia, ex- analogías, y dónde las diferencias? Una mo- manas, en basca! denlos teros rem n ¡sos del cepción hecha del Santuario, es el panorama! dista suplirá fácilmente nuestra falta de sa- mediodía rniáa z, coíkihéo bríos ¿íyj alien, qué se contempla desde. cualquier punto en gacidad para precisarlas. Se me ha dicho por tos para el dilatado acidar, haciendo es- que el viajero se coloque. Hacia Levante, persona; infóí; mada que París aprovecha y- íasj n én los ...templos, y- én las aulas escola- r en ondulaciones suaves, las; sierras alberca prohija no pocos modelos salidos de la in- res de Salamanca. Ufao dé estos hitqs, pro- ñas, ramilletes del castañar de San Martín, ventiva- yienesa. Es posible. El. francés; cree, videncial señalamiento de, -una etapa en el la. blanca ermita de Sequeros, erguida en una y no sé equivoca, que todo estilo de elegan- peregrinaje cultural y. piadoso juntamente, cumbre: todo un cuadro encantador, que cia- femenina, que no lleve el marchamó de es el que ahora se trata de restablecer por- tiene la. melancolía de Io ¡s paisajes asturia- i París, pierde gráii parte de su influencia feliz iniciativa del meritísimo hispanista nos sobre la mujer. Pero, esa verdad no contra- Mauricio Legendre, guía y animador del Hacia. el Nefrte, a continuación: de estri- v dice la que acabamos de formular, según la- grupo de intelectuales que, a los pies de la baciones montañosas, que van decreciendo cual gran parte del agua que mueve los mo- Virgen de la Peña de Francia, y cabalmen- hasta desaparecer en la austeridad de los linos de París brota de los manantiales de te en la fecha cinco veces centenaria de la robledales, se extiende: la dehesa, la llaViena. Lo que no han aprendido los viene aparición de esta prodigiosa imagen, quie- nura amarillenta, la llanura que allá, entre ses ni los españoles, aunque los unos y los ren afirmar su voluntad de cooperación en- nubes de polvillo áureo, deja adivinar una otros estén en camino de lograrlo, es a fa- tres los dos pueblos, robusteciendo, y, si por- agrupación de cúpulas y de torre, s, un panbricar perfumes delicados y durables. Ese si- ble fuera, depurando los motivos de ca- teón de glorias, un museo de grandezas: arte es- un privilegio francés, que los alema- rácter moral que, superiores a los de inte- Elmántica, la tierra de adivinación, la ciunes y- los ingleses envidian porque produce rés material y político, deben presidir las. dad que fue durante muchas centurias el, cerebro de España, el alma mater de nues enormes rendimientos. Lo- estamos viendo, relaciones dé entrambos países. ios grandes modistos parisienses, no conVed, lector- e con cuanta brillantez y tra raza: Salamanca tentos con hacerse pagar tres o cuatro mil justeza describe el Santuario y sus orígeHacia Poniente, el llano y el monte luv francos, por las tres varas de tela que com- nes Blanco- Belmonte, en su admirable li- chan disputándose el terreno palmo a palmo; tras una colina se dilata tina planicie, ponen un vestido destinado a no ser usado bro Por la España desconocida: retorcimiento, la más que durante cuatro o cinco meses, se La primitiva efigie de la Virgen fue. pero, seguidamente, en unpara ceder luego han puesto a fabricar perfumes, algunos de descubierta en la centuria decimoquinta por colina vuelve a elevarse, ellos, obtenidos por síntesis químicas, que un vecino de París, hombre rudo, pero de y para erguirse después, hasta que, al fincuestan un sentido. Y la mujer de gran ejemplar piedad y ardiente devoción hacia ge levanta vencedora y se enlaza con una posición, social se. apresura a d e s- María Santísima. Aquel hombre, llamado línea de agudas crestas, que sirven de fronprenderse, de doscientos francos por cin- Simón, encontrándose una noche consagra- tera entre el solar español y el lusitano... cuenta gramos de una mixtura olorosa que. do al rezo, oyó una voz que le decía: SiY sobrepujando a todo, en hermosura la autoriza a rivalizar de un modo efímero món, vete a la Peña de Francia, a las par- agreste, en magnificencia salvaje, despliácon las flores. ¿Absurdo, verdad? La indusr de Poniente, y allí la imagen ganse al Sur los gruesos macizos dé las tria de perfumería española, que fabrica unos tes la Virgen María Y hallarás la siguien- ¡sierras jurdanas... Tras el primero se rede como, a jabones. que pueden, competir con los mejo- te noche, -la misma voz le repitiera el man- fugia el Convento de las Batuecas; tras res del mundo, no ha dado todavía con la obedecer. Cinco años los siguientes, que aparecen más obscuros fórmula de concentrar esencias en un líquido dato, Simón resolvió investigaciones infruc- cuanto más distantes, sé esconden los poempleó en practicar que asegure su permanencia. ¿Por qué? No por los montes de. la región Occiden- blados, jurdanos, la España negra, la Eslo sé. En Viena. tampoco se ha conseguido tuosas Francia, y. cuando ya se disponía a paña de pesadilla. igualar la Derfumería nacional con la ele- tal de a la empresa, la voz misteriosa le No es oportunidad la presente para regante originalidad de las modas. ¡Las muje- renunciar las refiere el inpalabras alentadoras, res tienen en sus tocadores frascos de esen- dirigió ánimo decaído. Acaso que conforta- cordar poetanegruras a que se sí lo es paral r y novelista, pero ra su alguien le in- signe cias procedentes de París. dicó que en tierra española existía una advertir que la obra de liberación y rescasierra llamada de Francia. Lo- cierto es que. te de. aquella comarca, entre castellana y MANUEL BUENO. Simón atravesó los Pirineos, llegó a la extremeña, durante siglos, oí- vidada cuando yiena. comarca salmantina, subió a la. Peña, y en no escarnecida, debida fue al sacerdocio la alta noche, después de oir una voz que español, representado en el Obispo de Píasencia, de inmortal memoria, D. Francisco le decía: Simón, vela y no duermas tu- Jarrín. Sobre la siembra que en el surcó vo una aparición celestial. La Virgen del bien su ungida, siguieron LÁ. PERÉGRJNAGI 0 N trqsele envuelta en raudales de luzmos- cultivandoechó que mano lado y, muerto él, y le los a su que cavara y quemagna labor que: HISPANO F RAN C ESA encomendó alto del risco allí mismo, cimien- continuaron laeste calificativo, redentora, calleen lo más echara los para merecer tuvo. sü tos de un templol Al día siguiente, 19 de. de amargura y su. calvario. Y hasta el EsA Tj; E. RRAS DE; SALA- mayó dé 1434, Simón Vela- -que con e, ste tado mismo, cuando a raíz dé la egregia vi- apellido ha pasado a la posteridad- -logró sita de D. Alfonso, creyó llegada su indescubrir la oculta imagen de Nuestra Sé- tervención directa, tuvo que pisar en la! Vá para dos áñds, cuando menos, que; ñora... Obra de Simón Vela fue el pri- huella episcopal, si bien, ni entoncejs ni desurna sélecció ti espiritual francesa, volvió a. mer Santuario. Pocos meses antes de fa- pués, se hayan reparado la necedad- y la emprender la marcha por aquel viejo ca- llecer, el fundador confió la imagen, la er- injusticia de prescindir en el Patronato mino estrellado de Santiago Apóstol; sen- mita y el culto a. los religiosos de la Orden de las. Jurdes de aquellas personas que medero místico que: en los des cabos de, su de Predicadores. Los hijos de Santo Do- jor conocían el problema, por haberlo vi- principio y término, Francia y E spaña, en- mingo de Guzmán construyeron en 1437 el vido, dedicando a su estudio y resolución lazaba tierra y almas de los dos países -convento de la Peña, y, con la protección del gran parte- de. la vida, paso abierto a la piedad dejos pueblos, que, Rey D. Juan II y el concurso de la. cariTal ha sido en la historia y e, s actualmenjuntamente con la devoción santiaguista. dad, levantaron el templo actual, abrieron te el, esceríario y la escena que estos días promovía el intercambio de ideas y senti- un camino y edificaron, hospedería para re- visitará una lucida representación de los mientos, arte y altar, política y economía, cibir a los numerosos peregrinos que cons- intelectuales católicos franceses, los cuacon un sentido de cristiana solidaridad que, tantamente acudían desde todos los lugares les tienen a gala considerarse como des sin excluir los más fervorosos amores a la de España y muchos de Francia. La hospeque enpatria nativa, carecía de los riesgos de es- dería y el conventó sufrieron grandes da- cendientes. de aquellos peregrinos. que se su caminaban hacia Compostela y; en tos napionalismo, s. de ahora que ignorantes ños a consecuencia de un incendio en 175- 7, fervor poético de o maliciosos, acaso los dos pecados jun- pero prontamente fueron reconstruidos. El SaintJacquesa. habían dado el nombre ella la vía láctea, porque tos, desfiguran el concepto de catolicidad, templo, gracias al celo desplegado por los parecía guar desde el alto de los cielos la confinándolo en límites geográficos y sociales. dominicos, y a los obsequios y limosnas de marcha cíe su innumerable tropa Se podrá disentir de algunos puntos los fieles, se enriqueció con magníficas joY- no solamente por obligación primaria de vista- de la política expansional france- yas y artísticos ornamentos y tuyo sober- de hospitalidad, sino. por imperativo: de gra. bio trono de plata para María y sillería co- titud; en este caso, en la acogida nuestra sa; habrá qtie echar el consabido velo sobre algunos episodios que sombrearon la apa- ral de primorosa talla. El huracán de la habrán de resaltar la gentileza e hidalguía cible convivencia de vecindad, peto será revolución arrancó al Santuario de manos de los buenos tiempos españoles, corresponmenester subrayar con elogio el intento, dé los religiosos, y acabó con el culto, y diendo al noble gesto de nuestros hermaque ya, es aíortunack realidad, de restaurar con la, s riquezas allí reunidas. A partir de nos de las Galias con el saludo cristiano a las tradiciones religiosas, incluyendo, me- 1871, año en el cual volvió a abrirse el la paz de Dios que si juntos procuramos jor dicho, considerando como propias, las templo, ya restaurado, no han cesado los esta saludable paz, ambos pueblos saldrán que nacidas en suelo español, iluminaron trabajos de reparación, instalando retablo, gananciosos, y no poco, en sus intereses y enriquecieron en otro tiempo, al decir consiguiendo la devolución de algunos ob- morales y materiales, de jÑÍ. Touzot, catedrático de la Univer- jetos que se conservaban en depósito en sidad de Lyon, el acervo espiritual francés. otras iglesia, reconstruyendo la airosa to. J. E OLQ BENITO