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D 3 R 3 O ILUSTRADO. A Ñ O TRIGÉSIMO, 10 CENTS. DIARIO ILUSTRA D O A Ñ O TRIGÉSIMO, I O CENTS. NUMERO J f J f REPÚBLICA! OPORTUNISTAS NUMERO) S W f FUNDADO EL i. DE JUNIO DE 1905 POR D. TORCUATO LUCA DE TENA nota su organización? El autor describe el dos! Y se les substituyó por inofensivo ambiente de expectante intensidad con. que ciudadanos dóciles, obedientes, sin. otros méMadrid esperaba el primer acto público; ce- ritos conocidos i que la asiduidad- -a ciertos lebrado en el teatro de la. Comedia. Anali- Círculos religiosos o la, ejemplar asistenHé leído -dé un tirón una República de za el efecto de los discursos, el éxito indis- cia a la Adoración Nocturna. Por último, la parte sátíricadé esta p; bra m v nirquicos, en que; el Caballero Andascutible de; aquella reunión. rMas, luego, se ha prosigue, la interesantísima serie, de. volú- esperado en vano la continuidad de aquella, quizá interese más que ninguna otra- a caupropaganda renovadora. EL órgano del parti- sa de la mordacidad sarcástica de sus comenéSj- 4 jó el democrático epígrafe Al Servjcios lel Pueblo Y rio puedo in, enosí de do, ¿j; ÍJ. se Clejó de publicar después del pri- mentarios. Con una pluma satírica, que rehaceí algunos- comentarios sobre una obra mer, número, y al reanudarse parece una in- cuerda a veces la de un Rochefort o la- de quéi ienjyiciá COIT tanta valentía y sinceri- teresante exposición del ideario fascista y del un León Daudet, el autor fustiga. implaca- dad pa situación actual de España. Desde Estado corporativo, pero en modo alguno un bieménte a los figurones y enchufistas de luegfi, este último tomo es, como España órgano de combate. ¿Puede llegar de ese las memorables Constituyentes. En resumen, hacify el fascismo, uno de los mejores que modo a ser una realidad el fascismo én Es- un libro breve y substancioso, digno de esta debemos al popular novelista, convertida paña? No; observa, con razón, el. Caballero serie de volúmenes Al Servicio del Puepor j; ü ardiente patriotismo y noble impul- Andas, porque sin milicias dispuestas a la blo cuyo mayor mérito es él de preocuso, die ciudadanía en el verdadero fiscal cíe defensiva y sin violencia el fascismo renun- parse sólo en decir la verdad, sin temor a esta; Repúblic a de trabajadores... parados. cia de antemano, a los métodos que en otros las consecuencias. He aqui un. hombre de Sentimientos libe- países le dieron el triunfo. Baste recordar ALVARO ALCADAv G A t l N O rales, de ideología republicana, que no ha la lucha enconada de los fascistas en Italia vacilado en acusar públicamente a los po- contra socialistas y comunistas, lucha que líticos del, nuevo régimen que por vanidad, duró, más de dos años, hasta la victoriosa inepcia sectarismo y violentos métodos dé marcha sobre Roma. Y en Alemania, murepresión, han sido los causantes de nues- cho antes de que- iniciara Hitler el moviti; av angustiosa situación présente. Y esto se miento nacional- socialista, la contrarrevolu- EL HUÉSPED DEL atréyio a hacerlo, el Caballero Andas, du- ción había despejado el camino, eligiendo SEV 1 LLANO rante la despótica dictadura azañosocialis- sus victimas expiatorias entre; figuras tan, ta, 1 cjuando los ciudadanos podían ser dete- destacadas en las izquierdas revolucionarias Dos cosas distintas a una ternidos, multados, encarcelados o desterrados como Rosa Luxemburg, Liebkñecht, Ktirt cera, ¿son iguales entre, sí? (Proposiciñn i n c i d e n t a l en; a capricho del arbitrio ministerial, única Éisner, Erzberger, Walter Rathenaü. Este una tarde de café. ley en que entonces se basaba la Justicia contraste resalta más desfavorablemente resrepublicana Así el hombre, de la calle pecto al. platónico fascismo español cuando Muchas veces, la anécdota. fina é. imprecó al hacerse en voz alta el. campeón de la se recuerdan tantas agresiones y asesinatos verdad perseguida y amordazada por la entre los que simpatizan con sus ideas o mi- sa en sus detalles me ha venido a la memocoalición enchufista llegó a interpretar litan en sus filas. En casos como el del tran- ria con diferentes motivos. Por desidia nuri fielmente el sentimiento de la inmensa ma- viario de Biíbao, el crimen de la calle de ca la he completado con una lectura históyoría ¡de los españoles. Yo opino que el Alcalá, el del estudiante de Zaragoza, la opi- rica, que para. el caso no hace faíta. Es Caballero Audaz ha sido y es el verdadero nión pública esperaba algo más que la enér- aquella anécdota, dé la Francia monárquica cronista de la segunda República. En el gica protesta dé rigor en los periódicos; y sutil en que, como una sombra casi á. tióporvenir los investigadores tendrán que re- tinas represalias inmediatas... Y nada... Por níma, Robespierre se cruza con María, Ancorrer; estos volúmenes, ájenos a todo par- eso. mucha gente empieza ya a considerar tonieta siendo ésta Delfina. ¡pracioso lis tidismo, en los cuales se refleja, como en lo más bien como otra forma de vanguar- borbónida abrumado de cortesías de, salón tm- espejo, la historia del nuevo régimen. dismo literario, sin riesgo alguno para sus y ceremonia de calles en su honor en. fiesta! Creo recordar que fue con motivo de. úno En cambio debo añadir que no me pare- adversarios ni peligro para, las instituciones. Ctra parte del libro de palpitante interés de sus viajes provinciales que pudiei- arnos ce, tan acertado el título de. su última obra es el dedicado a la propaganda electoral y considerar de propaganda real, si np demo- ¿República de monárquicos? No sé hasta qué punto sea esto cierto. Claro es que los a las turbias maniobras a que ciertos sec- crática demof ílica, cuando María Antoñietá liÓinbí- es que hoy figuran en las avanzadas tores derechistas- -que llevan la cruz alzada, se cruza en la vida de Robespierre. J ¿Quién es Maximiliano Robespierre. ende: la República son varios de ellos, según aunque son capaces de pactara con; el diablo- -se, libraron en vísperas de la elección. tonces? Un abogadillo del Colegio de. Arafirma el autor, los, mismos que figuraban en la última Monarquía, y los que proba- Sobre, eso podría yo decir bastantes cosas, tois, un espíritu reconcentrado, católico y inspiradas en mi experiencia electoral. Pero con ciertas veleidades rousso blemente tratarían de volver a figurar en dejando de lado mi caso, tiene razón que le monárquico, concurre a los Juegos Florales nianas, que otra si hubiese una restauración. No es, sobra Él Caballero Audaz cuando se lamen- con unas pues, de sorprender que desconfíen de ellos ta de la desairada situación eií que se dejó que aspiracomposiciones, de línea erudita, y a. la presidencia de la Academia los auténticos republicanos, como descon- al ilustre general Sanjurjo altraer y llevar fiaban los monárquicos, porque en realidad su nombre prestigioso con motivo de diver- de Arras. Un día entre los días Maximiliano Roa estos políticos les tiene sin cuidado la sas candidaturas, exponiéndole al fracaso. cuestión del régimen: son ú n i c a m e n t e Todo el mundo sabe que el autor había- idea- 1 bespierre ha de leer unas poesías de salu oportunistas Ni la corona ni el gorro do una candidatura por Madrid Al Servi- tación al paso de la Delfina de Francia. En frigio pueden ser un estorbo a sus ambi- cio del Pueblo formada por políticos y es- Arras o en Artois, tanto importa, acontece ciones, y como los camaleones, siempre sa- critores de muy; diversas tendencias, en la la historia del bostezo. El joven Maximiliano brán reflejar- cualquier color donde los co- cual tuvo la amabilidad de incluirme, Creía recita unas poesía? en latín, confuso de emoloquen, aunque con más llicimiehto cuando El Caballero. Aícdaz que estos nombres, co- ción monárquica, y la Delfina, que no sabe reprimir un bostezo. En la. los coloquen bien. nocidos por. susícarnpañas patrióticas y; des- latín, no puedeRosafis Sociedad Les ocurrido Aparte de esto, habrá pocas páginas de interesadas, serian los más aptos para, ¡ser- nunca a un poeta una no hubierasemejante. desgracia Una República de monárquicos que no sus- yir. ta España encías actuales Cortes. Sin, emnacer ni citen vivó interés, aun cuándo a veces, po- bargo, en el mdíiriento de la elección fueron ni De aquel bostezo había defrancesa. más menos que la revolución riamos discrepar de ciertos: puntos de vista. la mayor parte de ellos eliminados por: esos Pero en la mayoría de. ellos estoy entera- profesionales deíja política, que 1 todo lo fían Supongamos que en la imprenta de A B C mefite conforme con el autor. Por ejemplo, a la habilidad, e. lí pacto, las dotes organizaen sus acertadísimos comentarios sobre la doras, el Comité ía Junta. Con manifiesta han cogido un paquete de composición de un difusa opinión fascista que se extiende hoy ingratitud olvidaiban que un puñado, de es- articulo y otro de otro. Y entonces unen así: Ocultar u n a estimación, perfectamente por España, como una esperanza frente al critores, arriesg ndo la cárcel y las ¡persecaos actual, y las agresiones del socialismo, cuciones, habían sídúios sembradores. deesta compatible con las. diferencias, por la figura, embravecido por la vergonzosa impunidad salvadora reacción nacional; ¡No no; fuera de Diego Martínez Barrio, sería una precau de que gozan sus jefes. ¿Dónde estáir las literatos, tan- independientes e indisciplina- ción o una reserva, que ño viene a cuento. Me parece el hombre: más serenarnerite disí piisteriosas legiones fascistas? ¿En qué se