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MADRID DÍA 4 DE OCTUBRE DE 1933 NUMERO SUELTO 10 CENTS. Xg jg jg W s 85 DIARIO ILUSTRA- D O. AÑ 0 VIGES 1 M ON enÍEHO N 0 c 4 S 4 SUSCRIPCIÓN: UN MES, 3 PTAS, PROVINCIAS: TRES MESES, 9. AMÉRICA Y PORTUGAL: TRES MESES, 10 PESETAS EXTRANJERO: TRES MESES, 25 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61, MADRID. APARTADO N. 43. DESPUÉS DE, UNA GRAVE Y TEMPESTUOSA SESIÓN PARLAMENTARIA. EL SR, LERROUX PLANTEO LA CRISIS TOTAL Y EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA ACEPTO LA D 1 M 1 SION- DEL GOBIERNO su Los ministros ratifican su confianza al Sr. Lerroux, mientras que los partidos retiran la colaboración. La ática. Se plantea la crisis total en el mismo banco azuL Después de retirarse el maniobra. Sesión dramática. Se pl p l Gobierno de la Cámara continuó la sesión. El presidente de la República recibe a! Sr. Lerroux y le anuncia que hoy consultará con el Sr. Besteiro. Reunión del Gobierno dimisionario. Dos sesiones han bastado para realizar y colmar la prueba parlamentaría a que se preste el Gobierno constituido el 12 de septiembre, sin que él ni. nadie pudiera dudar I del resultado perfectamente previsto. Se ha querido apurar la demostración de que estas Cortes no tienen ya nada que hacer. Que las Cortes mismas nieguen la liquidación que se les pedía para que no se pueda decir que se ha omitido el intento. Los grupos de la mayoría lo han rechazado airadamente, con asombro de que les pida concurso para lo que fuere un Gobierno que representa y declara otra política. En este régimen podrá esto ser asombroso; pero en todas partes lo han concedido muchas veces las Cámaras, aun en cambios radicales de política y a Gobiernos que venían a disolverlas. Ayer quedó planteada oficialmente la crisis total, que anteayer se hizo inevitable y notoria. No ha sobrado la sesión de ayer, porgue el discurso del Sr. Lerroux, la semblanza justa, severa, implacable, que trazó del Sr. Azaña, vale la pena. Ni sobra tampoco, para evidenciar la consunción de la- s Cortes, el ejemplo de violencia que se dio ayer. La mayoría se empeñó en llegar a una votación de desconfianza contra un Gobierno que, dándose por notificado de la repulsa, había dimitido ya. Parece que los votantes atribuyen importancia enorme al trámite, por el cual resulta, en efecto, que el presidente de la República, si han de vivir todavía las Cortes, no podrá enviarles revalidado un Gobierno que se va resueltamente de ellas para no volver. Y no da más de sí el famoso artículo 75, en cuya exégesis desquiciada entretienen y alimentan su despecho los autores de la maniobra. La crisis vuelve al punto de partida: está como el II de septiembre. El Gobierno Asa- ña había llevado ante el- presidente de la República tina votación de confianza del Parlamento para pedir la reiteración de la confianza presidencial, y no la obtuvo. Esta denegación, explícitamente fundada en las manifestaciones electorales y en el quebranto confesado del Gobierno, significaba un cambio de política; se prescindía de tina política í ue tuvo en todo momento la aprobación y el entusiasmo de. las Cortes. Había que hacer otra política; con otra política fue el Gobierno a las Cortes, y las Cortes no consienten el cambio. Qué procede ahora? La cuestión es clarísima. Las causas de aquella crisis están en pie. Si las Cortes subsisten es que el cambio de política estuvo mal hecho... Las graves e ineludibles consecuencias de la retractación cierran el paso a la hipótesis. Antes de la sesión de j Cortes Durante la mañana de ayer Desde las once de la mañana hubo en el Congreso inusitada animación. Acudieron muchos diputados y periodistas, que siguieron en sus Comentarios alrededor del debate de anteayer e hicieron cabalas acerca de lo que pudiera ocurrir en la sesión de la tarde. La O. R. G. A. y la esquerra frente al Gobierno Se supo que la esquerra catalana había recibido instrucciones de Barcelona para votar en favor de la proposición presentada por los socialistas de desconfianza al Gobierno, y que la Orga había acordado, asimismo, pronunciarse en análogo sentido. Como es natural, se consideró esta actitud de verdadera incongruencia, teniendo en cuenta que ambos partidos estaban representados en el Gobierno. El Sr. Sbert, secretario de la minoría de esquerra, interrogado por los periodistas acerca de la veracidad del rumor, dijo que su posición le impedía contestar categóricamente. Sin embargo, anunciaba que intervendría en la sesión de la tarde para definir la actitud del partido ante la declaración ministerial del Gobierno Lerroux. Respecto a la actitud adoptada por la Orga después del debate de anteayer, un diputado de aquella agrupación manifestó que el señor Gómez Paratcha había querido abandonar el banco azul después de la declaración ministerial, pero que no lo hizo en espera del discurso de rectificación del jefe del Gobierno y por si acaso suavizaba alguna de las afirmaciones que hizo. Ese diputado razonaba el acuerdo de la Orga de votar la desconfianza al Gobierno diciendo que el partido fue requerido para una colaboración con estas Cortes y no para un Gobierno puente o de tránsito; si las condiciones del Gobierno variaban, era natural que el partido no se considerara representado en el Ministerio. tuación política creada por el debate de ayer, y entendiendo que el Gobierno está en crisis, aunque se aplace unas horas su planteamiento, acordó por unanimidad abstenerse de intervenir en la discusión y limitarse a reiterar su petición vehemente de que se disuelvan las Cortes, que cada día se revelan más impotentes para dar a España un Gobierno medianamente estable y que se vaya a unas elecciones con las posibles garantías de imparcialidad y respeto a todos los ciudadanos. El Sr. Martínez de Velasco. agregó que, aun acordada la no intervención de la minoría en el debate político, ello no sería obstáculo para que, si las circunstancias lo exigiesen, en cualquier momento pudiera él, como jefe de la minoría, definir su actitud. El Gobierno se reúne en una comida íntima y ratifica su confianza en el Sr. Lerroux A la una y media de la tarde se reunió el Gobierno en un restaurante céntrico, sin que faltara ningún ministro. Antes de que comenzara la comida hablamos unos momentos con el Sr. Lerroux y le preguntamos si a última hora de la tarde, como creía todo el mundo, quedaría planteada la crisis total. Nos contestó que él no era dueño de los acontecimiento, y que todo dependería del giro que tomara el debate político. Creía que era necesario oír a todos los jefes de minoría o a aquellos diputados que poseen una propia y personal representación. Como le preguntáramos si tenía una impresión personal respecto a las posibilidades de solución de la crisis, nos dijo que todo dependía de lo que estimase más conveniente para los intereses de la Patria el presidente de la República. Minutos antes de las cuatro de la tarde terminó la comida, de modo que la sobremesa debió de ser bastante larga. Los periodistas insistieron mucho cerca de los ministros para obtener una referencia de lo convenido y tratado en la reunión ministerial, pero todos los miembros del Gobierno se encerraron en una gran reserva. Sólo el Sr. Guerra del Río dijo que la nota saliente estuvo en la pregunta que formuló el señor Lerroux a todos sus compañeros. La pregunta fue: -En el combate que tengo entablado, ¿cuento con la ayuda incondicional de todos ustedes? La respuesta fue afirmativa y expresada por todos con gran efusión. La minoría agraria ratifica su acuerdo de abstención JLa minoría agraria deliberó largo tiempo, y su jefe, Sr. Martínez de Vélasco, facilitó la referencia siguiente: La minoría agraria ha examinado: la. si-