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MADRID DI A 30 DE SEPTBRE. DE 1933. NUMERÓ SUELTO 1 fí P F N T 9 1 J vL J x J O UP IJP P J r r sr fásr DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉS I M O N O V EN O N. p 9.481 SUSCRIPCIÓN: UN MES, 3 PTAS. PROVINCIAS: TRES MESES, 9. AMÉRICA Y PORTUGAL: TRES MESES, 10 PESETAS EXTRANJERO: TRES MESES, 25 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 61, MADRID. APARTADO N. 43. presentaciones. Eso es legítimo; pero es cuestión numérica, no de fondo. El fondo ha de ser el objetivo único y común, es decir, el frente contra el marxismo y contra Nuestro querido colega El Debate publi- el avance revolucionario, sin distinción de có ayer un interesante editorial, que nos- enemigos, porque lo son todos los que anotros suscribimos casi totalmente. tes y ahora han participado y colaboran en Desde todos los sectores se reconoce que la obra revolucionaria. la clave de las elecciones futuras reside, en No nos parece mal constituir la unión soparte, en esa gran fuerza derechista que se ha manifestado en el país. Anticipemos bre unas bases; aunque, a decir verdad, las nuestra firme confianza en que la unión se consideramos innecesarias a virtud de la misliará. Más aún. Puede decirse que está he- ma razón de aquel objetivo único, que por cha. La quieren los jefes; pero si así no sí mismo da la base más consistente y eficaz de la coincidencia: combatir la revolución, fuera, la impondría la masa. oponer a ella la influencia y la actuación defensiva de todas las fuerzas, sociales que A pesar de todo, no está de más que fije- se sienten heridas o amenazadas. La unanimos nuestra posición y recordemos algunas midad de sentimiento, de convicciones y de normas aplicables al caso. Como periódico, no voluntad sobre ese punto son los mejores lasomos ciertamente los llamados a ejecutar zos de unión. Y por ello, lo que hay que la unión. Cosa es esa que pertenece a los cuidar, en los partidos y en los periódicos, jefes políticos que tienen la responsabili- es impedir todo motivo, aun el más leve, dad de la dirección de las fuerzas, conocen que pueda ocasionar distancias o rozamiena fondo las circunstancias y pueden medir tos. Como hay que procurar también un des 1 ton acierto el, modo y las condiciones. en linde cuidadoso de ocasión entre los prograque la unión deba verificarse en cada caso. mas propios y el bloque circunstancial. Que Porque, claro está, que la fórmula. de unión cada partido propague sus ideales y sus prono ha de ser única para toda España. Y no cedimientos, nos parece indiscutible. Nadie puede negarse que al llegar a concretarla puede pedir renuncia ni silencio de esos nofrente a. unas elecciones será un factor de bles propósitos. Lo que ya nos parece indegran importancia la fuerza efectiva con que bido, irregular y nacía propicio a esta camcuenten los partidos en la provincia o en paña es que se hable en mítines y en la la localidad donde la coalición se haga. Prensa de esos ideales privativos de cada Exacto. Es lo mismo que veníamos di- cual a propósito de la unión, de derechas. ciendo desde hace mucho tiempo. Y define Lo mismo los jefes que los periódicos, deel verdadero concepto de realidad en que ben huir de toda probabilidsrl de herir el debe fundamentarse esta unión. Porque no se trata ahora, en este grave momento de amor propio, de despertar susceptibilidades. Es un consejo, que reiteramos seguros de la vida de España, ni de montar cruzadas que su cumplimiento facilitará el buen éxito. sobre obra futura más extensa referente a la estructuración posible del Estado en lo La unión debe ser una realidad con toda invenidero, ni de simbolizar una lucha en un dependencia de partidismos y de programas, en lo substancial y en lo adjetivo. Porque solo ideal, por elevado que sea y por eleen definitiva de lo que se trata es de aseguvadas que sean también las inspiraciones rar una táctica sin la cual serian estériles con que se pretenda servirle. Como dice muy las posiciones estratégicas que el concurso bien El Debate los llamados a ejecutar la de la opinión ha ido facilitando y que mereunión son los jefes políticos, que- tienen la cen coronarse con un triunfo brillante y roresponsabilidad de dirigir las fuerzas, es decir, los que están más próximos al pro- tundo en la primera contienda electoral que blema fundamental y tienen el deber de se presente. constituir la linea directiva. Estamos seguros de que todos ellos coinciden, por ejemRogamos a cuantas personas y entidaplo, en la necesidad de derogar las leyes des nos remiten notas para su publicade persecución a la Iglesia. ción, en A B C. la máxima concreción A esos jefes les corresponde la obligaV síntesis eñ los términos de las misción de evitar todo motivo de rencilla y mas. Nuestro deseo sería no poner litodo prurito de amor propio. Nadie debe mitaciones a la acogida propicia que pensar en ser ni el- primero ni el mejor; esos escritos nos merecen; pero los mucho menos en la falsa táctica de absorapremios de espacio, motivados por la ción, que seiia fatal para los fines que se notoria congestión de informaciones, persiguen. La línea ha de ser tan compacta y tan sólida que no se resquebraje por mó- nos obligan a una severa selección de viles, que empequeñezcan la consigna, aun- originales. Tendremos, pues, que desque es muy natural que aquellos: núcleos estimar las notas extensas o extractarque poseen mayor volumen y mayor orgalas por nuestra cuenta cuando el asunnización aspiren a mayor número de reto lo merezca. L A U N. -I O N DE LAS DERECHAS EL GOBIERNO DELIBERO SOBRE SU DECLARAC 1O N ANTE LAS CORTES Versiones muy fidedignas del Consejo de ministros despejan los puntos obscuros y dudosos de la situación política y parlamentaria y permiten deducir do que va a pasar en las Cortes. Todo era equívoco en el horizonte de las jornadas próximas. Equívoca la actitud de los grupos republicanos que alternan vituperios y amenazas con la promesa de sostener al Gobierno; de modo que parecían decididos a no lanzarlo de un golpe, por si así se salvaba, pero a entretenerlo para gastarlo a tiro lento en. episodios sucesivos y en ocasiones escogidas. Equívoca también la actitud del Gobierno, que hablaba de rio presentarse altivo ni claudicante y hacía pen- sar en el ten- contén, que hubiera sido precisamente lo más a propósito para la táctica presunta de los grupos expulsados del Poder. Si los acuerdos ministeriales no pierden fuerza en el momento de la ejecución, las cosas van a ocurrir de otra manera tnas útil para el desenvolvimiento de la política y más adecuada al decoro del Gobierno. El Gobierno piensa hacerse votar la confianza con absoluta claridad, sin distingos, reservas ni efugios, para lo cual se propone ser también muy claro en la exposición de su programa. Con esto sólo, con que se imponga la claridad, con que unos y otros no se con- sientan el equívoco, basta para predecir el resultado. N. o puede haber avenencia. Se demostrará que la crisis última no quedó resuelta; que el Gobierno Lerroux no puede estar, en las Cortes, y menos aún otro cualquiera. Deberá decir, y si no se le hará decir, su concepto y su propósito sobre la misión y Ja vida de las Cortes, y, aunque no sea tan claro como lo promete, se le recordará, para que rectifique o ratifique, la opinión de sus principales elementos y de su propio jefe sobre el particular. ¿Cabe avenencia en esto? Afirman las versiones del Consejo que, al referirse a la Reforma agraria y a las leyes laicas, prometerá su estricto cumplimiento. Más allá, mucho más allá de lo estricto, iba el anterior Gobierno, pero siempre alegando que estaba en lo estricto. Lo más claro será, decir si hay o no rectificaciones, si se va a seguir en esto la conducta de los ministros anteriores y se va a hacer lo que se hacía; y, si así sucede, ya no será lo estricto. Pero, además, la Reforma agraria y la persecución de los católicos son las dos grandes heridas del país, los dos escollos que. el sectarismo ha levantado contra el régimen; y. si el Gobierno. renuncia a las mitigaciones que permite la ejecución dilatada y difícil de estas leyes; si, respecto de la Reforma agraria, por ejemplo, se impone timideces y reservas, que no guarda el Sr. Besleirá, perderá su significación v desengañará las esperanzas que ha inspirado. Se creará, por otra parte, dificultades parlamentarias no menores que las que intente apartar con el equívoco.