Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
CRITICA Y NOTICIAS DE LIBROS El momento de España de Enrique Mariné, por F. S. -O. Azorín (ensayo de crítica literaria) de Pedro Romero Mendoza su cuenta impresiones y juicios que a nadie importan; no es aislado el caso en que el periodista, cuando pregunta, acompaña en la interrogación su parecer o acoge el que interesa- -el del interrogado- -con glosas, apostillas y digresiones. Otras veces el periodista se entretiene en recoger y consignar impresiones externas, por lo común superfluas, cuando no enfadosas, y desvía la atención del lector con la trivialidad más superficial e impertinente. Todos esos adornos, que en una pluma ágil y pintoresca pueden constituir un recurso lícito para amenizar la referencia, son disculpables en la oquedad del diálogo con la estrella del escenario o con cualquier personaje de medios parecidos, a quien el triunfo profesional o el ambiente propicio de un acontecimiento del día prestan el relieve fugaz, pero atractivo, de cosa actual. Mas la interviú política tiene mucho de doctrinal, de exposición de ideas, de fondo, y lo que busca y espera el lector es percibir con claridad y exactitud, sin circunloquios ni hojarasca retórica, los pensamientos, las actitudes, las sentencias, los pronósticos, las críticas, las impugnaciones, o bien los argumentos favorables, de un modo rápido y preciso. Son, por consiguiente, la claridad y la propiedad de la expresión las dos cualidades indispensables. El periodista ha de esforzarse en retener y reproducir con fidelidad absoluta los términos de expresión. Omitir un adjetivo, variarlo, o agregar por su cuenta un solo vocablo que pueda acentuar o atenuar la fuerza o la intención, es pecado imperdonable. Y su arte y su acierto, están en el cuestionario previsto y en la presteza y oportunidad con que improvisa otras preguntas al colegir instantáneamente el efecto o el sentido de una respuesta. Mariné, que ha frecuentado, con éxito invariable, el género, y que en algunos periódicos de América ha sido el corresponsal más diligente y más atinado para confesar, como representante en Madrid, a nuestros políticos, artistas y otros hombres de actividades sobresalientes, ofrece en estas páginas todas aquellas garantías de probidad, üe aguda penetración y de exactitud en el lenguaje. El lector que adquiera y lea este libro, editado con su buen gusto habitual por la Casa Manuel Aguilar, tendrá, pues, en su mano la información más completa y más rigurosamente veraz de los criterios y de las actitudes de nuestros políticos de primera fila ante el momento político de España. Mucho y muy interesante hallará de nuevo en esta serie de declaraciones, alguna de las cuales, siendo destinada a libro, y, por tanto, a salvo de las dificultades y a las forzosas prevenciones del periódico, son de cruda y sólida diatriba y se expresan con todo el visor de autenlicidad con que fueron producidas. -F. S. -O. AZORÍN (ensa o de crítica literaria) -Se dedica este volumen a examinar con sentido crítico toda la obra de Azorín en el periódico, en el libro y en el teatro. Su autor, D. Pedro Romero Mendoza, recorre toda esa obra, dividiéndola en los géneros y subdividiendo alguno, como el de la novela, en dos fases. Estudia también a Azorín como critico y en los ensayps sobre política. Un capítulo entero, con diez o doce apartados, se dedica al estilo y a la composición, y se registran defectos que el Sr. Romero ha Pon Enrique Mariné. EL MOMENTO DE ESPAÑA. -La actualidad más rabiosa corno se dice en el argot editorial v periodístico, circunda a este volumen que da a luz nuestro querido compañero Emique Mariné. El rumbo de la política española pasa en estos instantes por una zona de crisis cuya profundidad y trascendencia señalan circunstancias. de todo orden, sin excluir las fundamentales de la economía, menoscabada en la producción y en las exportaciones y bajo el influjo crónico y perturbador de conflictos societarios. I Qué rutas convienen al interés nacional? ¿Cuáles son los mayores desaciertos que urge corregir? ¿Cuáles la orientación y normas de gobierno? Sin contar con el fracaso del régimen y ateniéndonos a la realidad presente, ¿cómo y en qué vías se ha de conducir el Gobierno de la República para que se salven tantos intereses en peligro y pueda restaurarse la paz en la regularidad y constancia del orden y del trabajo? Enrique Mariné nos ofrece, en un haz relacionado por la unidad de temas, el dictamen concreto y especificado de una heterogénea fila de hombres públicos, adictos y opuestos al nuevo régimen, y en la variedad de la consulta el interés culmina sobre los puntos de vista casi siempre dianictralmente opuestos. Desde luego, nos ofrecen estas páginas- -era obligado- -el parecer de los prohombres republicanos y socialistas; pero junto a ellos, o frente a ellos, se pionuncian los que personifican la oposición más activa y arraigada en el país, y también los que, dentro de la República, han impugnado en los bancos del Parlamento v en el mitin la trayectoria y la actuación del Gobierno Azaña. La interviú política es uno de los géneros más difíciles del periodismo si en el trabajo han de resplandecer la propiedad y la precisión y si ha de ofrecerse cor la fibra y la substancia de los conceptos. Fácil y frecuente es degenerar estos trabajos en pretextos de exhibición para el periodista e incluso en trampolín para lanzar por ido recogiendo y enumerando, en los cuales se acusan neologismos y solecismos, extravagancias y rarezas, la afectación, el uso sistemático de diminutivos y otros lunares de forma y de expresión. El juicio del señor Romero es laudatorio en algunas partes y francamente severo en otras. Considera, por ejemplo, que como crítico no tiene Azorín cualidades de suficiencia; estima que no ha sabido colocarse en terreno firme y seguro al juzgar a los demás que es impremeditado e impresionista, que no madura sus juicios y que su hiperestesia de sensibilidad le impide el trabajo paciente y reflexivo. En otro pasaje del libro le acusa de imitador de los clásicos y aun le acota de impropiedades, de dislates y de haber hecho transcripciones casi literales. En cuanto a la política, elogia sus Anales parlamentarios, como creador de esa crónica sui géneris; pero no estima como original su libro El político, sino que ve en él trasunto señaladísimo de famosos y conocidos exemplarios. En el capítulo final se hace un resumen, cuyas principales conclusiones pueden, resumirse así: que la generación del 98- -tan autoelogiada, añadimos nosotros- si no fracasó, a lo ¿menos quedó muy erj zaga de aquel ideal palengcnésico, herderiano, que absorbía la actividad de su espíritu; que Azorín, partícipe de aquel movimiento, traía el alma manchada de pesimismo que sus tentativas en el campo de la novela lucharon con la falta imaginativa y de corazón; que su crítica sólo fue aguda y certera en el resalto de matices, pero descuidada de fondo y conjunto: y que la obra literaria de valor está en Casiilla, Los pueblos, España, El alma castellana... donde son frecuentes las páginas admirables. El Sr. Romero Mendoza ha hecho un estudio muy detenido y minucioso, y casi todo él de índole didáctica, porque, en definitiva, lo que muestra su trabajo es una buena preparación y unas dotes muy propicias para discurrir sobre preceptiva literaria. En esta especialidad- -para la cual no abundan los verdaderos profesores- -el Sr. Romero tiene campo casi infinito con sólo volver la vista a los autores de aquella generación del 98, y no digamos si extiende su atención a otros posteriores, que no por ssr de este siglo se privan de análoga presunción de intérpretes y dirigentes del movimiento intelectual de España. Don Pedro Romero Mendoza.