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ABC EN LONDRES UNA ORGANIZACIÓN ASOMBROSA El abastecimiento de leche en la ciudad de Londres Ya es de admirar la cultura de una población donde la leche se reparte a domicilio por el sencillo procedimiento de dejar en plena calle, a la puerta de cada casa, las botellas de leche que los inquilinos requieren para el diario consumo. Botellas higiénicas, herméticamente cerradas por un sencillísimo precinto de papel, y protegidas con igual eficacia por la civilización que distingue a los habitantes, contra la posibilidad de que desaparezcan antes de ser recogidas por aquellos a quienes corresponden de derecho. Pero no hace falta tener mucha imaginación para comprender todo lo que supone el suministro y distribución de la leche que necesita una ciudad de más de ocho millones de habitantes, sobre todo si ha de realizarse en las condiciones cíe pureza e integridad que exige la salud pública de una capital como Londres. Hace cosa de quince años había en ella centenares de Empresas dedicadas a este negocio; pero la escasez de personal durante los años de la guerra fue causa de que se gestionara la íusión de la mayoría, a fin de economizar mano de obra. Perfeccionada la nueva organización en el tiempo transcurrido desde entonces, las United Dairies, o Lecherías Unidas, son hoy modelo de su clase en el mundo. Pocos datos bastarán para demostrarlo. Las United Dairies, que dan trabajo a 12.000 hombres y mujeres en distintas partes de Inglaterra, distribuyen diariamente más de mil toneladas de leche. Sus laboratorios examinan anualmente unas 600.000 muestras, sometiéndolas a diversos análisis reacciones. Solamente en Londres posee a Empresa más de 700 tiendas para la venta del producto, número que puede comprobarse fácilmente, ya que todas figuran en la lista del teléfono. En ellas se venden todos los años, a más de 400.000 toneladas de leche, cien millones de nuevos y cuarenta millones de libras de mantequilla. Los carritos que reparten esta inmensa cantidad de provisiones recorren dos veces al día cada una de las treinta y tantas mil calles que en Londres existen, y a fin de recibir los pedidos, los encargados llaman diariamente a las puertas de más de un millón de casas y pisos. Para efectuar todo esto con eficacia, se requiere, no sólo una organización forzosamente perfecta en todas sus ramificaciones, sino las garantías científicas y morales para que el producto se distribuya al consumidor en toda su pureza. Las United Dairies lo consiguen del modo siguiente, y cualquier habitante de Londres puede dar fe de la absoluta confianza que años de experiencia le permiten tener en la calidad de la leche que íecibe diaiiamcnte. La Empresa compra el producto en las vaquerías raíales situadas en distintos puntos de Inglaterra, después de cerciorarse, tanto antes de firmar el contiato como durante todo el tiempo que está en vigencia, de que se origina en las debidas condiciones. A este fin actúa en los d stntos campestres un Cuerpo de inspectores, tan íntegros y concienzudos como todos los que en Inglaterra ejercen cargos parecidos, encargados de vigilar a las vacas, las vaquerías, los utensilios, el alcantarillado y abastecimiento de agua de los edificios, la rápida evacuación del estiércol y las condiciones generales de cada establecimiento. Analizan con frecuencia muestras de la leche de cada vaca, y viajan con un estuche bacteiiológico, para sorprender en cualquier momento, y sobre todo durante el transporte, la existencia de cualquier anormahdad sospechosa en el producto. Desde las vaquerías se traslada la leche a los depósitos rurales de recepción, donde otros inspectores reali m constantes experimentos para comprobar el estado de los recipientes glandes y pequeños y deniá enseres de la instalación. En los depósitos ruiales es sometida la leche a diversos análisis paia averiguar la presencia y cantidad de materias acidas, grasas, sólidos y sedimentos: y simultáneamente se efectúa un análisis bacteriológico, v otro mediante el azul de metileno, muy ráp; do en acusar sus reacciones. Todos estos ensayos se repiten innumerables veces en los depósitos urbanos, donde también se realizan análisis físicos, químicos y bacterio- I Anhquatnente llegaba la leche a Londres en las vasijas que aparecen en primer téruu amo. Hoy se transporta el producto en recipientes cilindricos forrados de cristal y aislan, por una capa intermedia de corcho, cuyo contenido, de 15.000 litros aproximadamente. es igual al de 300 vasijas de tipo antiguo. El laboratorio de Willesden trabaja sin cesar durante veinte horas cada día, analizando seiscientas mufstras de leche en el citado espacio de tiempo. lógicos de distinta índole, repitiéndose las operaciones durante la descarga y embotellamiento del producto. Pero para que llegue al consumidor con las máximas garantías, los depósitos centrales, establecidos en Londres, poseen las instalaciones necesarias- -y, por cierto, magnificas- -para pasteurizar toda la leche que se recibe. Son verdaderos laboratorios científicos, fábricas de inmunidad ciudadana, donde la leche, alimento básico de millones de criaturas, se purifica por el procedimiento más eficaz que conoce la ciencia, y que consiste en someter el producto durante un periodo de treinta minutos a una temperatura constante de 145 grados Fahrenheit, o 62 grados centígrados, temperatura que destruye los fermentos anormales y elimina c los organismos perjudiciales para la salud, in alterar las propiedades naturales de la leche. T ü r i r r n E l l a i l r irm- r i r i T I IFH nn n i