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A íí C. SÁBADO 4 DE MARZO DE 1933. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 35. EN EL MINISTERIO DE MARINA COMENZÓ AYER EL CONSEJO DE GUERRA POR EL HUNDIMIENTO DEL BLAS DE LEZO Ei Tribunal. Lectura del apuntamiento. Informes del juez instructor y del Ministerio fiscal. En Ja sesión de la tarde informaron los señores Ristori y Castro, defensores del jefe de Ja escuadrilla y del comandante del buque siniestrado, señores Cervera y Guitián (D. Antonio) Hoy continuará la vista de la causa. Se constituye el Tribunal Bajo la presidencia del almirante, en situación de reserva, D. Emiliano Enríquez, se celebró ayer el Consejo de guerra de oficiales generales, para ver y fallar la causa instruida contra el comandante general de la escuadrilla que constituía el bando rojo, capitán de navio D. Joaquín Cervera; y el comandante del Blas de Leso, capitán de navio D. Antonio Guitián, hermano del primero, por el hundimiento del citado buque de guerra, ocurirdo a mediados de julio del la Escuadra, D. Alvaro Guitián; el jefe de pasdo año. Componían el Consejo, como vocales, los vicealmirantes D. Rafael Morales, D. Joaquín Montagut, D. Manuel Fernández Almeida, D. Francisco Javier Enrile; contraalmirantes D. Andrés Elvira, D. Manuel Fernández Pina, éste como suplente, y el general auditor D. Fernando Berenguiy, como vocal ponente. Desempeñaba las funciones de juez instructor el vicealmirante Sr. Calvar, y como secretario el capitán auditor D. César Moya. Actuaban como defensores el contraalmirante D. Luis de Castro, que lo era del capitán de navio D. Joaquín Cervera; el capitán de corbeta Sr. Ristori, de D. Antonio Guitián, y el diputado radical D. Justo Villanueva, de D. Alyaro Guitián. Y como representante del Ministerio fiscal, el teniente coronel auditor D. Juan Conejos. A las diez treinta de la mañana y en el salón biblioteca del ministerio de Marina, dio comienzo el Consejo de guerra, asistiendo numeroso público, que llenaba totalmente el loca) entre el que se veían numerosos marinos mercantes y de guerra. El juez instructor, contraalmirante señor Calvar, inició la lectura de la causa, que consta de tres voluminosos rollos, alternando en la lectura con el secretario, Sr. Moya. La sesión de la mañana se consumió en parte de la relación del citado apuntamiento, suspendiéndose el Consejo a la una y media, para ser íeanudado a las tres y media de la tarde. Hasta esta hora se habían leído los testimonios de la oficialidad, clases, maquinistas y algunos soldados de Ja marinería del Blas de Leso, así como otras declaraciones de la tripulación del crucero Méndez Núñez, que seguía en su ruta al primero y que fue tocado levemente. 1 r salvamento, y reconoce que tal vez hubiera podido intentar con más fortuna su liberación de haber dispuesto de un remolcador con la debida potencia, como así lo pidió al ministro de Marina cuando hubo de enviarle el plan de maniobras navales en 15 ce marzo. 1 A continuación se da lectura de las declaraciones del comandante general de la Escuadra, D. Alvaro Guitián, en las que dice que dio por concluso el supuesto táctico entre ¡os bandos rojo y azul, en cuanto recibió un radiograma del jefe de la escuadrilla, compuesta por los cruceros Méndez Núñez, Le panto, Sánchez Barcáizfegui y Blas de Lezo, de que había tocado éste en un bajo ordenando a todos los buques de ambos bandos para que se acercaran al lugar del siniestro con el fin de cooperar al salvamento del Blas de Lezo, no sin antes pedir la situación de este buque, porque las primeras noticias no ofrecían gravedad n ¡daban importancia al hecho. Se hace detallada relación en este testimonio de las disposiciones que el almirante Guitián hubo de tomar para favorecer el Seguidamente lee el juez, Sr. Calvar, el informe resumen de los autos, glosando las más importantes declaraciones para deducir el desarrollo del siniestro. Después recoge las declaraciones de algunos oficiales, que hablan de leves descuidos y algunos omisiones y retrasos en la adopción de medidas de salvamento, y expone la labor realizada en primer término por el Sánchez Barcáiztegui, a quien se le hubo de romper el cable después de haber logrado un breve remolque, y la del Méndez Núñez, que le substituye en la tarea, sin conseguirlo por no disponer uno y otro de estachas y éste de un cable de acero, que se le pidió y que no pudo ser puesto en servicio, y más adelante, la intervención del Lepanto, que se ve interrumpido en su obra por el Alca lá Galiana, los cuales, jlevados del buen deseo de contribuir al salvamento, se estorbaron mutuamente, fracasando en la maniobra de remolcar al Blas de Lezo. Se da cuenta de la declarción del jefe del submarino B- ¿y la de otros jefes de los barcos que colaboraron, así como da los distintos radiogramas que se cruzaron entre los distintos Mandos. El informe del juez instructor El escrito del Ministerio fiscal Terminada la prueba testifical, habla el fiscal, que hace un relato minucioso del hundimiento y de las operaciones realizadas por el bando rojo, y dice que, una vez que se ha probado que el canal fue perfectamente mediado y que el bajo no figura en las cartas marítimas oficiales ni en los estudios que posteriormente ha hecho la Comisión Hidrográfica, había que salvar de toda responsabilidad a los procesados hasta el momento en que el Blas de Lezo choca con ese obstáculo. Pero que, analizando los testimonios de algunos oficiales, y derivado del estudio detenido de la causa, tenía el deber penoso de reconocer que se señalaban ciertas negligencias que no suponían impericias, porque los procesados habían hecho todo lo posible por ayudar al salvamento, pero con torpeza, y acentuado descuido, sin sujeción a un plan meditado y sereno. Acusa al comandante del Blas de Lezo de no haber fondeado desde el primer momento, o sea echado el ancla, ni ordenado el encendido de otra 1; calderas del barco, con lo cual, a juicio del riscal, Sr. Conejos, hubiera sido más fácil amadrear la unidad siniestrada, sirviéndose de dos destructores, una vez que habían fracasado los cruceros Barcáiztegui y Méndez Núñez, más pesados para la maniobra. Acusa al jefe del bando rojo, Sr. Cervera, de 110 haber ido a visitar por sí mismo al buque en peligro, para tomar las resoluciones con mayores garantías de acierto, censurando a este jefe que no contara con un plan de conjunto, pues, a juzgar por la espontánea intervención del AU cala Galiano, cada buque respondía a su propia iniciativa. Y acusa al comandante general de la Escuadra, D. Alvaro Guitián, da que deja pasar mucho tiempo mientras espera la llegada del remolcador Argos, desaprovechando, con los medios que tiene inmediatos, la oportunidad de salvar el buque. Califica de negligencia los hechos consumados, cuyo, delito hace comprender a los tres procesados, aunque se inclina por su grado inferior, y por todo ello, y en atención a la alarma social producida por el suceso, termina pidiendo para los acusados, con arreglo al artículo 184 y al 452 del Código de la Marina de Guerra, la pena de un año de suspensión de empleo y sueldo y al pago de la cantidad que se fije por la valoración Empieza la vista Es aterrador el aumento de las enfermedades reumáticas, cuyas derivaciones son infinitas. En el último Congreso de Medicina tenido en París, tratando este tema, el doctor Fierro Well, secretario general en dicho Congreso, declaró ¿ue los efectos perniciosos de este mal son tan de temer como los de la tuberculosis o la, sífilis. Las lesiones cardíacas de origen reumático seguidas de casos de muerte son incontables. Asimismo se evidencia por los continuados experimentos que el germen de este mal radica, en la mayoría de los casos, en la intoxicación del organismo por acumulación del ácido úrico que va. formándose a trav. -s de los años, como resultado de una nutrición viciada. En tal caso es bien patente la necesidad de depurar el organismo de este tóxico úrico, que engendra maíes sin cuento. Para conseguirlo se proclama que el medicamento ideal apropiado es el Uromil. Por virtud de sus componentes, las concreciones úricas se disuelven fácilmente, arrastrándolas hacia la orina, ahuyentando de este modo el peligro de tan grave dolencia. Se aconseja, depurar el organismo con el Uromil a cada cambio de estación. Con esta sencilla e inocua providencia, quien la emplee se verá libre de los ataques reumáticos y artríticos, de la apoplejía, mal de piedra, etc. La sesión de Ja tarde A las tres y media de la tarde se reanudó la vista. Después de ampliar sus declaraciones varios testigos a ruegos de la autoridad jurisdiccional, el secretario, Sr. Moya, da lectura del informe de la Comisión encargada de reconocer los bajo en que el crucero Blas de Lezo hubo de tocar, en el cual se reconoce que el paso del Centollo ofrece bajos peligrosos en la medianía del canal, cuyo calado era de más de ocho metros, y, por tanto, inofensivos para el paso de estas tini ades. bloqueo i extranjeras Véase este interesante estudio, de J. A. de Oropesa, en el próximo námero de Blanco y Negro