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MADRID DIA 10 DE ENERO DE 1933. NUMERO SUELTO 10 CENTS. tf ÍS DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V G ÉSIMO N O V E N O N. 9. Í 15: 0 tiBr 5 SUSCRIPCIÓN! UN MES, 3 PTAS. PROVINCIAS: TRE 3 MESES, 9. AMÉRICA Y PORTUGAL: TRES MESES, 10 PESETAS EXTRANJERO: TSES MESES, 25 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 55, MADRID. APARTADO N. c 43 ESTALLA EN MADRID, CATALUÑA, VALENCIA Y OTRAS PROVINCIAS UN MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO, RÁPIDAMENTE SOFOCADO, OUE PRODUCE MUERTOS Y HERIDOS La rebelión estaba organizada por la Federación Anarquista Internacional. Intento de asalto a varios cuarteles en diversos sitios. Sangrientos choques con la fuerza pública en Barcelona, Lérida y algunos pueblos de Valencia. Huelgas generales. Las últimas noticias oficiales de madrugada acusan tranquilidad. Es completamente necio hacerse de nuevas y meterse en cavilaciones ante las embestidas contra el régimen social, como si se tratara de algo imprevisto, increíble y fnisterioso. La última intentona, cuya pre paración se había descubierto en el hallazgo copioso de armas y explosivos por todas partes, ha sido de elementos perpetuamente dedicados al desorden, y no hay que averiguar por gué conspiran, por qué se sublevan, quién los mueve, a quién sirven. Hacen revolución a todas horas, en los hogares, en los talleres, en las fábricas, en los campos; aprovechan todas las ocasiones y todos los medios, y por lo que se refiere a España, llevan ya mucho tiempo en acción sin que la serie de sws fracasos les agote la tenacidad. Movilizáronse con mayor empuje que punca en diciembre de IQ O para dar a los- partidos revolucionarios el único apoyo civil que tuvieron en las sediciones, y pretenden aprovecha 1 las circunstancias de una situación que por haber alterado radicalúñente la vida nacional suponen propicia a sus fines; explotan sobre todo la profunda y extensa crisis del trabajo, la colaboración del socialismo en el Poder, el desgaste de la Unión General, cuanto pueda ser decepción y descontento de las masas obreras. ¡Ato htty que preguntar a quién aprovecha el desborden, porque a nadie le sirve y nadie se libra del estrago, ni sus ciegos e impenitentes autores. ¿A quién perjudica más? A las gentes que el estúpido recelo de alguna Prensa supone coadyuvantes o Complacidas en la intentona, a las que han sufrido ya muchos quebrantos y amargueas, a las que más necesitan e imploran la defensa del orden, la estabilidad del crédito y de los negocios para salvar lo qu 2 no fian perdido en la crisis económica y social, tlay bastante con ella para iw añadirle discordias y cizañas qve la fomenten, pata no ¡abatir el ánimo harto decaído ya de las clases a quienes más amenaza el peligro, 3 para no desmoralizar o impedir concur sos que no le sobran al Poder público. La intentona sediciosa en Madrid y Carabanchel Los primeros rumores del domingo Mediada la tarde del domingo comenzaron a circular por Madrid rumores referentes al desarrollo de un movimiento de carácter anarcosindicalista, cuya iniciación partía de Cuatro Vientos. Según las primeras noticias, próximamente a las cuatro empezaron a congregaise en aquel punto de Madrid algunos individuos que formaron grupos, los cuales despertaron sospechas a las fuerzas de la Guardia civil que allí tienen su puesto. Los grupos iban engrosando según avanzaba la tarde, y ello dio lugar a que el sargento de la Guardia civil dispusiera un reconocimiento, que llevaron a efecto por aquellos alrededores un cabo y dos guardias. Las sospechas de las autoridades pudieron confirmarse con este reconocimiento, porque a poco de comenzado descubrieron los guardias cerca de la carretera un grupo, que se diseminó rápidamente ante la presencia de la tuerza armada. Acuartelamiento de la Guardia civil Otra de las medidas adoptadas por las autoridades desde los primeros momentos fue el acuartelamiento de la Guardia civil. Para ello se dieron las oportunas órdenes desde el ministerio de la Gobernación. Asimismo se ordenó que se estableciera una vigilancia en los alrededores de los cuarteles y en las calles cercanas a éstos. La vi gilancia se extremó por la carretera de Valencia con motivo de haber emprendido el regreso de Alicante el ministro de Obras públicas, quien se hallaba allí descansando dos días, y tan pronto como tuvo conocimiento de lo que ocurría emprendió la r cha a Madrid. Vigilancia en Jos cuarteles. Ti roteo y detenciones en el de María Cristina El director de Seguridad, con motivo deí los informes recibidos acerca del movimiento terrorista que se preparaba, y cuya parte esencial consistía en el asalto a cuarteles, ordenó un servicio de vigilancia en los alrededores de éstos. En las cercanías del cuartel de María? Cristina se habían empezado a formar desde primera hora de la noche varios grupos, que fueron engrosando según el tiempo avanzaba; pero al llegar los agentes de vigilancia los que formaban los grupos se dispersaron, y durante la huida se oyeron algunos disparos. Fueron detenidos en las proximidades de dicho cuartel Sinforiano Moldes, Arturo Marín de la Torre, Manuel Truchero, Marcos García Callejo, Joaquín Félix Borrallo, José Losada Perula, Antonio Trave Matías, Manuel Sánchez Muñoz y Jesús Blanco Fernández. A los cuatro primeros se les ocuparon tres pistolas y un revólver, y a todos en general piedras que guardaban en los bolsillos. Todos los detenidos son de significación sindicalista y quedaron a disposición de las autoridades militares. Las precauciones adoptadas A todo esto los informadores trataron de obtener noticias en los distintos Centros oficiales. Eran éstas tan sumamente confusas, que sólo lograron la declaración de que algo anos mal se estaba desarrollando, sin que pudiera concretarse. Al propio tiempo se tenía conocimiento de que en Barcelona ocurrían sucesos de bastante gravedad. Aumentaba la impaciencia de los informadores el hecho de haberse tomado numerosas precauciones a la caída de la tarde. Tales eran éstas, que los Centros de importancia, como el Palacio de Comunicaciones, la Telefónica y la Dirección de Seguridad, apaiecían rodeados de fuerzas de Segundad y Asalto, con armamento. Donde más se extremaron las precauciones fue en la Disección de Seguridad. No se permitía el acceso de coches por las calles de Gómez de Baquero, Rosalía de Castro y Víctor Hugo, y cuantas personas intentaban penetrar en la Dirección se les exigía que identificaran su personalidad. Otra escaramuza en el cuartel de la Montaña También se presentaron por los alrededores det cuartel de la Montaña algunos individuos, que inspiraron sospechas a loa