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POR EHILÍA PARDO BAZAN (CONTINUACIÓN) plazca á los grandes y. a los poderosos. ¡Pobre chiquilla ilusionada! ¿A que. ni te has enterado de la situación del país donde reina el padre dé tu futuro? Yo, sí... yo tengo los ojos abiertos, y miro hacia donde tú no miras. Dacia es un país muy viejo y muy nuevo: viejo. en tradiciones y leyendas, pero nuevo como nación. En otro tiempo no tenía Reyes, sino príncipes soberanos, una cosa semejante a los margraves. Siempre andaba a la greña con los turcos y con los rusos; pero las altas montañas. y el valor heroico de los montañeses preservaron su independencia Hará poco más de: un siglo, aliándose con Rusia, derrotó a los turcos, y se constituyó en nación europea. El abuelo del; Rey. actual, era todo un hombre; hizo progresar a su patria. Hoy son los dados un país casi civilizado, hija mía. Si antes sostenían su libertad como bandidos, ahora la sostienen como diplomáticos. No pierden de vista a Rusia, que no les quita ojo a. ellos. Rusia se ha gastado bastantes rublos en creaV allí un partido, ruso, anexionista, y. lo capitanea nada menos que el hermano menor del. Rey, el presunto, heredero, de la corona. Porque el Rey de Dada, el padre de tu elegido, no tiene hijos de su esposa. legítima... ¿Vas entev rándote? tando en su espíritu, embriagado de ventura, la lozanía de las flores, el gozoso gorjeo de los pájaros, la misteriosa, paz del agua y el amante e íntimo calor del fuego... Ahora, le parecía, por. el contrario, que. las plantas languidecían, que las aves sufrían de verse cautivas, que las ondas del acuario eran amargo llanto, donde se morían los peces desterrados del Océano, y que la liama de la chimenea gótica, al iluminar las figuras grotescas y los místicos personajes de los tapices, descubría siniestras cataduras y ángeles doloridos, consumidos de melancolía eterna e. incurable... La creación, simbolizada por los cuatro lados del taller, se. le figuró a Rosario algo fúnebre y espantoso: si le faltaba la luz del amor. Encaróse con Viodal, y exclamó impetuosamente: -Tío Jorge, estimo tus advertencias... pero, ¡qué quieres! no es fácil precaverlo todo... jAlgo ha de quedar de cuenta del destino! Si Felipe. me escoge, es que tal vez me prefiere a la ambición. Yo le prefiero a cuanto hay en el mundo. -Ya sabes que me paso de franca... Y recogiendo su bordada. sotana oriental escapóse del taller por la secreta puertécilla de una escalera de caracol, que bajaba a la c a del pintor, y que sólo usaban éste y Rosario... No vio que Viodal acababa de romper entre, los dedos el mango de uri Rosario, inmóvil, aterrada, hizo seña de que sí. -Entonces, ya adivinas lo qué se prepara. Al morir el pa- pincel fino... ni pudo, verle descubrir el cuadro de la Samaritaná y, asiendo la espátula, raspar con furor la cabeza... dre de Felipe, le sucederá el príncipe Aurelio. Rusia le exigirá Media hora después subió la caja forrada de raso, y soltó en el cumplimiento de s sus compromisos, y la impopularidad de la el hall a Dauff y al guapo conde de Nordis, que traía al artista anexión y del protectorado ruso hará que la mitad del país se levante contra el Rey. ¿Qué bandera han de oponerle? La. del un magnífico bronce griego, encontrado en ciertas excavaciones príncipe Felipe María. Ahí tienes a tu esposo pretendiente. a la de Dacia. Al ¡qué hay de nuevo? del cronista, siempre a corona. ¿Y; qué alegarán contra él sus adversarios, los amigoS caza de noticias, Viodal, impulsado por extraña necesidad de de su tío? Siento decírtelo... Primero recordarán a su madre... proclamar el motivo de su callada desesperación, dijo en voz. a la Flaviani... pero ésa, desde el otro mundo, poco estorba... que trataba de emitir serena y clara. Entones saldrá su mujer... Se ha casado con la sobrina de. un- ¿De nuevo? -Mucho. En primer lugar; que he borrado la, pintor... Una modelo... añadirán los malos. La amiga de Vio- Samaritaná... No quiero tratar ese asunto; es muy conocido. dal dirán los peores, los infames. Y publicarán, grabados del Otra novedad: mi sobrina va a casarse con Felipe María Flacuadro de la Samaritaná, con este letrero: Retrato de la futura viani... Acaba de participármelo. Reina de Dacia, hecho por su tío... Dauff lanzó una exclamación de sorpresa; por el rostro de Rosario, pálida y yerta, abría desmesuradamente los ojos, como Nordis se extendió una satisfacción, que apenas acertó a reprimir. ¡Qué galán tan singular este Nordis! -pensó para sus adenel que ve un fantasma... Cada argumento se hincaba, a guisa de clavo agudo, en su cabeza. No podía desconocer la verdad de tros Viodal- No quería a Rosario, no... ¡Cómo le brillan los ojos las observaciones de Viodal, aunque su engreimiento amoroso no. de contento! las hubiese previsto, ni quisiese aceptarlas, aún tocándolas con las manos. En vez de revolverse ella contra los hechos, los hechos, sordos y fatales, se volvían- -cosa: bien natural, aunque ilógica- INMOLACIÓN contra el que se los denunciaba implacablemente. Se sublevaba, maldecía; deseaba lastimar a su yez. Es inicuo Al llegar R. os. ario a su gabinetito, amueblado con virginal sen -pensaba- -que me diga estas cosas para desahogar el berrinche cillez, la esperaba una visita; repantigado cómodamente en el sofá, de que yo no le haya querido... como él me quiére ¿Inicuo... Se leía un periódico Gregorio Yalomitsa en persona. empeña en matarme... Muerte por muerte, que me la dé Felipe... -No me darás hoy el r chasco como ayer, paloma querida- -exAsí los dos actores de esta triste escena se engañaban: Viodal, clamó el bohemio al ver a Rosario- Pero, ¿qué es eso? Vienes desgarrando el corazón de- su sobrina, pensaba cúedeper al deseo muy desemblantada... ¿Estas enferma? de salvarla de un desastroso porvenir- Rosario, al recibir sanas -No- -respondió ella con forzada sonrisa- Un poco de jaadvertencias, fundadas, en lá realidad, creía que la destrozaban el queca... Ya se pasará. alma por envidia y por celos... ¡Jaqueca! ¡Pch! Las mujeres dan una. cada mañana e in. ¡Cuánto me pesa afligirte, Rosario... -murmuró el pintor ventan otra cada noche... Y las. jaquecas de las muchachas ya con súbita y tierna explosión de pena- -i Preferiría sufrir yo... sabemos cómo se curan... Sarito, perla oriental, ¡me parece que te traigo yo el remedio de la jaqueca! que, al fin, tengo costumbre... Diciendo así, Yalomitsa reía de buena fe, con risa inocente y- -No me aflijo- -exclamó Rosario con esfuerzo heroico- -Me semisalvaje. Si el bohemio pudiese sospechar que, en efecto, sobra valor. Sólo que necesito reflexionar, echar, mis cuentas... tenía en sus manos en aquel instante el destino de tan noble y Pensaré, tío, pensaré. Pasóse la mano por la frente. Sus ojos, como dos negros, pá- linda criatura, en vez de. hablar, capaz sería, de arrancarse la pecadora lengua. Nadie que registre su propia historia dejará de jaros, vagaron por el hall. Acordóse de que hacía una hora, al en. trar allí, la idea de abandonar aquél caprichoso retiro, donde Vio- encontrar en- ella alguna página irónica, parecida a l a que Ya ¿lomitsa; estaba viviendo; un día en que: Con intención cariñosa, Kbl había reunido- lo más. que puede agradar y entretener rr una hirió en el 1 corazón a la pérsdna que más amaba; ótró, eri que, pén muj- er joven, la mayor poesía de que se. rodea la poesía viviente Be ¡a hermosura- y ÍO 3 pocos íañós, había sentido corno nunca la. gracia, la. originalidad y el- encanto délos cuatro ejgtitent s- no v n 15 iamnn ir i