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MADRID DI A 20 DE M A Y O DE 1932 NUMERO SUELTO 10 CENTS. $0 g m W o DIARIO 1 LUSTRADO A Ñ O VI G ÉS 1 M OC T A V O N. 9 149 SUSCRIPCIÓN: UN MES, 3 PTAS. PROVINCIAS: TRES MESES, 9. AMÉRICA Y PORTUGAL: TRES MESES, 10 PTAS. EXTRANJERO: TRES MESES, 25 PESETAS. REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: SERRANO, 55. MADRID. APARTADO N. 43. EL PROBLEMA NACIONAL PLANTEADO POR EL PROYECTO DE ESTATUTO CATALÁN Comentarios, rumores y cabalas en la Cámara al margen del debate. Hoy hablará el Sr. Lerroux. Protestas y apelaciones patrióticas de Corporaciones y entidades de diversas regiones de España. Actitudes y juicios de la Prensa. Otras informaciones. Toda España rechaza en bloque el Esta íuto catalán. El volumen de la protesta es La situación política y parindiscutible, es un hecho sobradamente dolamentaria cumentado. Toda España, por todos sus árpanos, Ayuntamientos, Diputaciones, entidades económicas y políticas, asociaciones de Comentarios, rumores y supositodo género, en actos públicos, en comuniciones caciones al Gobierno, a los diputados, a los periódicos, en todas las formas de manifesLa tarde de ayer fue copiosa en murmutación, ha expresado su voluntad: nada del raciones de pasillos. Puede decirse que el Estatuto, nada que exceda a una, descentra- debate en el salón de sesiones era lo de lización puramente administrativa, la que menos. Lo de más estaba en los corros de pueda solicitar y obtener de igual modo diputados, convencidos de que la fórmula cualquiera otra región. Hay que tener pre- de solución en el pleito del. Estatuto habría sente que, aunque. terminantes y vigorosas, de encontrarse en los conciliábulos de los las manifestaciones del plebiscito nacional, políticos representativos y no en la discupor ser colectivas y asi obligadas a una ex- sión en el hemiciclo. Se dijo con mucha insistencia que la presión serena, no dan el tono de indignación y de arrebato que vibra en las protes- fórmula existía, y que el presidente del Conhecho tas individuales, en lo que se oye por todas sejo había catalana conocer a la minoría de el juicio del Gobierno partes a cada español de cualquier categoría. izquierda al problema regional, -y se añadía en Pero este voto del país, rara ves pronun- queorden catalanes pensaban indicarle, en los ciado con tanta- claridad y firmeza, no cuen- contestación a su propuesta, cuál sería el ta para nada; ya está resueltamente desahu- límite mínimo de sus aspiraciones para conciado. Lo que no se disente del Estatuto, formarse. lo que el nacionalismo catalán tiene aseguTal vez sobre estos rumores se fundó el rado por la actitud y las declaraciones del diálogo que sostuvieron en uno de los pasiParlamento, es el Estatuto, lo fundamental llos D. Miguel Maura y el Sr. Companys. y lo virtual del Estatuto. Es Cataluña seEl Sr. Maura le dijo: parada, con su Gobierno propio y su Par- -Conozco la conversación de usted con lamento soberano, sin más vínculos que los el jefe del Gobierno, y, desde luego, me indispensables para sostener la separación a parece bien, menos en dos puntos. Creo que expensas de la nación mutilada. Las preocu- en ellos el Sr. Azaña y usted se encuentran paciones de los partidos que por su cuenta en los antípodas. No hay que olvidar que y, su solo criterio, por cálculos de su inte- lo que pasa en esta casa se conoce exactarés político, van a decir en esta cuestión mente en la calle. El Congreso es una urna trascendentalisima, giran exclusivamente al- de cristal, y es preciso tener mucho cuidado rededor de lo adjetivo, del regateo en las con el pasteleo, porque no es aceptable eso cesiones que han de acompañar la esencia de cfxler en una cosa a cambio de conseguir España hay un enorme núcleo de del Estatuto, robustecer o moderar la hege- otra. Enque está pendiente de lo que haceopinión monía catalana y, en suma, acelerar o retar- mos nosotros aquí. dar la ejecución completa del programa naCompanys, cionalista. Dirán los unos que con tal o el El Sr. y se refirió sonriente, quiso eludir tema, al discurso cual recorte del Estatuto han salvado la uni- pronunciado en Port- Bou, en el que había que hizo dad española; dirán los otros que sacrifi- un cumplido elogio, de la persona del señor can ahora sus reivindicaciones en aras del Maura y se mostró propicio a recoger alpatriotismo. ibérico y en acción de méritos guno de los puntos expuestos por aquél en para un trato más generoso. Pero la com- su intervención dentro del debate de totaponenda se hace contra el voto explícito de lidad. España y no logrará su convencimiento ni- -Eso es lo de menos- -le interrumpió el modificará su actitud. El Gobierno y los Sr. Maura- porque yo no hablé con propartidos de la República darán y sostendrán pósito de hacer opinión y. sí con el de resel Estatuto; pero el Estatuto, con toda la ponder a mis convicciones. Yo soy de opilealtad que le guarde y toda la protección nión de que antes de que termine la discuque le dispense el Estado o lo que vaya a sión de totalidad se plantee el debate poquedar del Estado, producirá inevitablemen- lítico, y en él se examinen dos aspectos te la asfixia económica de Cataluña, por- importantísimos: quien da el Estatuto y que el pueblo español, herido en su amor quien lo recibe. -Lo recibe Cataluña- -respondió con via la unidad que repudian y rompen los nacionalistas, desviado de su historia, dismi- veza el Sr. Companys. ¿Y quién lo da? nuido en su rango, obstruido en su porve- -La Cámara. nir, no puede avenirse a una convivencia- ¿Está usted seguro? Porque si lo dan humillada y gravosa. las fuerzas parlamentarias representadas en el Gobierno y necesitan de los votos catalanes, eso no es darlo la Cámara, sino el Gobierno, coaccionado. El interesante diálogo terminó aquí, despidiéndose afectuosamente ambos políticos. Hicieron notar parlamentarios muy expertos la gran corriente de cordialidad que se pudo notar ayer entre los grupos republicanos. Sin que se pudiera saber su origen, es lo cierto que se habló mucho- de la posibilidad de una unión entre todos los partidos netamente republicanos para una acción de gobierno conjunta. Un jefe político, de inquietud bien conocida, decía que el día de hoy en la Cámara puede ser decisivo con el discurso de don Alejandro Lerroux, aunque éste pretenda no rozar la cuestión política. -Hemos llegado a un momento- -añadía- -en que se impone una rectificación de métodos y de directrices. Quiere decir esto que es necesario que se gobierne en republicano, porque no se ha ensayado el sistema. Si el Sr. Lerroux abandonara su actitud abstencionista, y el Sr. Azaña recogiera sus insinuaciones, es seguro que entraríamos en un período de grandes posibilidades para el afianzamiento del régimen. Si el Sr. Lerroux- -agregaba- -soslaya la cuestión política, no faltará quien la plantee, y tendrán que intervenir en ese debate, para fijar sus actitudes, cuantos tienen algo que decir y están en el deber de decirlo. La sesión de hoy Tampoco asistió ayer a la Cámara don Alejandro Lerroux. Sus amigos aseguraban que hoy pronunciará su anunciado discurso, y decían que había enviado una carta al presidente de las Cortes, notificándoselo. Este último extremo no fue confirmado por el presidente- accidental, Sr. Barnés, aunque éste tenía la impresión de que, en efecto, el Sr. Lerroux intervendría esta tarde en la discusión de totalidad. ¿Qué dirá en su discurso e Sr. Lerroux? Hay que convenir én que sus propios amigos están desorientados. El Sr. Lerroux ha guardado una reserva absoluta, y no la ha quebrantado ni aun con las personalidades parlamentarias de su partido. Fácil es colegir, sin embargo, por las declaraciones que en distintos momentos hizo, que el Sr. Lerroux se situará ante el pleito de Cataluña como el espectador de un hecho vivo y real, que necesita ser tratado, y rer suelto. Fácil es también deducir que no prestará su asentimiento a la cesión de ninguno de los atributos de la soberanía del Estado, y entre ellos, y como principalísimo, el de la imposición y recaudación de los tributos, que jamás puede enajenar ni traspasar un Estado soberano.