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A B C. VIERNES 29 DE ABRIL DE 1932. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 27. DE SOCIEDAD E G O S DI VER S OS Lo aburrido del deporte La otra- tarde, en el Club de Campo, me entregaron un palo de golf, me colocaron- -bien encaramada en su alza- tierra de goma- -una de esas pelotitas que parecen estar picadas por la viruela, y me dijeron: -Anda, ¡pégala. Estábamos en ese campo que pudiera llamarse de experimentación: el- campo para neófitos, donde el profesor enseña a los nuevos, reclutas del golf los primeros movimientos de la instrucción correspondiente. TJn campo llano, en cuyo horizonte el perito agrimensor del Club fia plantado ciertas estacas con carteles que anuncian los ciento, los ciento cincuenta, los doscientos ¡metros. Yo me afiancé fuerte sobre las plantas de los nies, apunte con la maza a la pelota, llevé el palo hasta mi espalda, a la altura de la cabeza, y... descargué el- golpe. La. pelota fue a parar adonde buenamente quiso. -Para un primer golpe, no está mal -me dijeron- Algo agarrotado el movimiento, sin. embargo. En lo sucesivo debes valerte de un profesor que, con sus lecciones, te ayudará a soltarte. Desde- que- me dijeron tal, yo sé que nunca jugaré al golf; como nunca lie tirado a las armas ni he pasado, en cuestiones de baile, de ser un modestísimo aficionado. Es que yo pienso en el deporte que sea, igual que pienso en una diversión; y en cuanto para llegar hasta él necesito pasar antes por todo un curso de lecciones, el mal estudiante que siempre ha vivido en mí aparece para decirme que aquéllo que yo- consideraba como una di- Versión ha dejado de serlo. Cuando yo (ingresé en el periodismo se vivía aún la época de los llamados lances de honor Para figurar entonces cano redactor de un periódico no le preguntaban á uno si sabía gramática; pero sí si conocía las. reglas de la esgrima. A mi primera Redacción, cada tarde, llegaba el célebre maestro Afrodisio, hombre simpático Si los hay. Allí tenían unas caretas, unos Sables, unos petos, y los redactores pasaban por la consiguiente lección. -En guardia... A fondo... Romper... De cuando en cuando, como el alumno enseñara más de lo debido el brazo que llevaba el arma, Afrodisio, con su sable, daba al alumno en el codo para qiie se acostumbrara a mantenerlo en línea. En cuanto me dieron dos palos en el. codo y me hicieron volver cuatro veces a la guardia, después 1 de haberme forzado a estirarme en unos fondos inverosímiles, yo renuncié a las lecciones de esgrima. Aquello, desde luego, no resultaba divertido. -Pero ¿no comprende usted que le pincharán en la primera ocasión de un duelo? -me decían. -Muy bien- -contestaba yo- Prefiero un pinchazo problemático a la realidad de toda una serie de golpes auténticos. En cambio, cuando el maestro Afrodisio marchaba era cuando los redactores encontrábamos, la diversión. Nos poníamos las caretas y empuñábamos los sables. Para este buen momento no- regían- las leyes de antes y podíamos enseñar el codo o lo que nos diera la gana. Nos vapuleábamos sin arte de ningún género. Uno. -recibía. algún, que otro porrazo. doloroso. Pero como se devolvía, o procuraba devolverlo, con esta pequeña satisfacción íntima el dolor dejaba de ser dolor para convertirse en placer. En otra ocasión de mi vida yo quise aprender a bailar el tango y tomé un profesor. Aquel maestro de pasos trenzados se ponía unos guantes bancos para dar. su cíase; pero no podía, naturalmente, transfor- Publica Blanco y Negro en su próximo número, entre otros notables originales; Pl LA MANSEDUMBRE Y LA ESTUPIDEZ, por W. Fernández Flórez. EL DÍA DE UNA MUCHACHA ELEGANTE, por Mascarilla ENSUEÑOS Y DESENCANTOS, por Antonio Zozaya. T E L TIQ P E P E cuento, por Manuel Bueno. GREGUERÍAS, por Ramón Gómez de la Serna. RAMÓN Y CAJAL CUMPLE OCHENTA AÑOS, por César- Cpnzá Iez Ruano. MUJERES DE ARTISTAS, por José Alsina. LUCRECIA BORI, EN LA INTIMIDAD, por Adelardo Fernández Arias. POR ENCIMA DEL ARTE SOBRE TODOS LOS SÍMBOLOS, poesía, por M. R. Blanco- Belmonte. Véase- el próximo número de Blanco y Negro SE PONDRÁ A LA VENTA EL SÁBADO marse en una mujer. Yo le prendí tímidamente por la cintura. -Póngase usted más de frente, más próximo a mí- -me ordenaba. Me era imposible satisfacer sus órdenes, y a la primera lección renuncié a bailar el tango metaíísico, aunque no por ello dejo, si la ocasión se presenta, de salir a bailar cuando funcionan las orquestas argentinas. Seguramente mi tango será un tango que iio se parezca en nada a la realidad del tango; pero para llegar a él no he tenido, al menos, que violentarme. No. -Yo ya sé que no jugaré al golf. Y si juego jugaré a la buena de Dios, con mis defectos de origen y mis vicios capitales. Al fin y al cabo, ¡qué más da. Yo no aspiro, a mis aíjos, a ser campeón de nada. El deporte, por el deporte y hasta como ejercicio, bueno. Pero ¿el. deporte con advertencias dé suba usted más ese brazo o doble usted mejor esa muñeca... ¡Que no, hombre; que no... -Gil de, EsUniversidad de Madrid; Tavares cía Silva y señora, vizconde de Riba- Tamega, primer secretario de Portugal, 1 segundo se cretario y señora de Nunesda Silva, vizconde de Borges da Silva, agregado: coronel Pereira Lourenco. agregado militar, y doctor Félix de Carvalho, cónsul general. El consejero de la JEmbajada de Francia y la señora de Bjjíois obsequiaron ayer con una muy simpática reunión a un grupo de sus amistades. -Asistían: la embajadora de Francia, señora de Herbette; el embajador de Cuba y su hija Margarita García Kohly; el ministro de Suiza y la señora de Stputz, el de Checoslovaquia, y i a señora de Kybal, él encargado de Negocios de Egipto, señor El- Kadry- Bey; el de Turquía y la señora de Said, el consejero de Alemania y la señora de Mackensen, el consejero comercial de Francia y la señora de Juge, el secretario de Italia, marqués de Malaspina. el agregado naval de Francia y la condesa de calante. Tours, el secretario de Alemania, Sr. May; el cónsul general de Francia y- la, señora Noticias de Roux; el agregado de Francia, señor F. n la Embajada de Portugal, el emba- Arnould; el decano del Cuerpo consular jador, Sr. Mello Barretp, y su distinguida y la señora de Traumaim, la señora de esposa, han ofrecido una comida en honor, de los profesores de la Universidad de Muñoz (Labórele) y las señoras y señores Comibra, doctores Paulo Meiez y Cábral de Rivera (D. Juan) y Benito, Sr. López Moneada, vicerrector, delegados en l con- Lago (hijo) a Los señores, ele- Uarois obsequiaron a ferencia de La semana de la Historia del J sus amigos con una bien servida merienda. Derecho A la comida asistieron las personalidaHa llegado ya a Madrid, hospedándose en des siguientes: Ministro de Justicia y se- el hotel Ritz, el nuevo ministro del Perú, ñora de Albornoz; conde Durini di Mon- Sr. D. Juan de Qsma y Pardo. El señor za, embajador de Italia; embajador de Osma es hermano de D. Felipe de Osma M- éjicS y señora de- Estrada, ministro del ex ministro del Perú, que tan gratos reBrasil y señora de Guimaráes, encargado cuerdos dejara en Madrid, y él mismo desde Negocios de Alemania y señora de Mac- empeñó ya en España el cargo de secrekensen, subsecretario de Estado y señora tario. de Gómez Ocerín, secretario general de la Deseamos al ilustre diplomático, que en: Presidencia de la República y señora de breve presentará sus cartas credenciales, Sánchez- Guerra, diputado a Cortes don todo género de éxitos en su nueva misióti. José Puig de Asprer, rector de la Universidad y señora de Sánchez Albornoz, don En la residencia de los señores de FulgenAdolfo González Posada, decano de la Fa- zi, distinguido matrimonio norteamericano, cultad de Deredio; doctor Fernández de se celebró ayer una muy simpática y animaAlcalde, doctor D. Adolfo Reyes, D. Ra- da fiesta con motivo de celebrar sus días ia món Prieto, secretario general de la Con- bella dueña de la casa. ferencia; catedráticos D. Ramón Garande, La señora de obsequió a sus D; Ramón Riaza, D. José Antonio Rubio, amigos con todaFulgenzi, querecibió muchas esplendidez, D. Manuel Torres. D. José Manuel Segu- felicitaciones y regalos. ra, D. José Ramos, D. José Ots y D. José Serrano; señorita de Mereá, señorita Co: Los señores de Alvarez (D. Gabino) han cepción Muedra, profesora auxiliar de la obséemiado en su casa C H un cock- kdl a un