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todos los adelaníqs modernos en la ¿ornea del escenario. Después del de la Opera será, probablemente, el mejor dotado y más científico de cuantos haya en Madrid, respecto a utilización escénica. Aparte ello- -i rite r esantísimo- el Coliseum está preparado para una serie inacabable de diversiones, no sólo la teatral, de modo que una persona que entre allí por la mañana pueda, sin salir del edificio, emplear el tiempo hasta la madrugada de modo agradable. El Coliseum está enclavado al final de la Gran Vía (Avenida de Dato) sitio también inmcjoiablc. Se Sección longitudinal del teatro de la plaza del Progreso, e s q u i n a a L a v a p i é s ción menores de cuarenta años. Como MaUn precioso y drid sólo ha tenido una arquitectura de es- amplio teatro es el tilo propio en el siglo XVIII y no se puede que levanta en la utilizar en los modos de vida contemporá- plaza del Progreso, nea, y como los jóvenes sienten ese estilo, esquina a Layapiés, saltamos de la pastiche y el plagio de las el empresario don viejas maneras a la más fragante y recien- Vicente Patuel, que te, a la más valerosa y revolucionaria de aspira a sostener las escuelas. Dentro de poco todos nuestros el título de prilocales públicos y bastantes casas particula- mer aficionado de res evocarán el barrio del cemento de Madrid que le han Hamburgo, pongo por masa de edificios ra- concedido por unadicalmente opuestos a los cánones viejos. nimidad áuto res, Fígaro es una obra de arte, un espécimen, actores y público. un alarde de selección, de cálculo, de esti- El Sr. Patuel, como lización, de nueva estética. 121 único y gra- hombre expertísive defecto que tiene es la. carencia de es- mo y como verdacenario, remediable, pues puede ser amplia- dero amante del ardo por la chácena. No sabemos en qué con- te dramático, se ha sistirá la resistencia de los arquitectos de preocupado del esMadrid a dar. amplitud a la escena, que es cenario, y el Progrela t, ue justifica la existencia de la sala. so contará con uno Podría hacerse un relato trágico- ridículo de capaz de albergar las condiciones de los últimos escenarios de hasta un regimienla capital. Con la excepción del Alkázar y to en maniobras. el Lope de Vega, todos los demás (Calderón, Los arquitectos, seMuñoz Seca, Eslava, Victoria, etc. son ra- ñores Urosa y Saaquíticos, angostos hasta la asfixia. Buena parte en la decadencia teatral la tienen esos vedrá, han delineado los planos. En pasillos pomposamente denominados esce- comodidad, circulanas pues por la ley de la impenetrabilidad ción, adelantos, El teatro de de los cuerpos no se- pueden representar allí gusto; servicios- y más que comedias, a base de tres o cuatro buena disposición escénica, este teatro estará actores (cinco no caben) sin mutaciones rápidas y sin que el lugar de acción pueda ser a la altura de los mejores de nuestra época. otro que la consabida sala de la clase me- El Sr. Patuel ha conseguido que las comedia. Por qué un arquitecto que se muestra dias (la materia prima) puedan exhibirse en tan enterado como el Sr. López Delgado las mejores condiciones, y se vean y oigan ha caído en la misma aberración que sus por completo desde cualquier punto. A eso compañeros, no lo comprendemos. Quizá ni obedece que un teatro de tan extenso solar la Escuela de Arquitectura en pleno po- sólo tenga mil localidades. En cambio, la disdría explicar la causa de esa misteriosa hos- tribución de vestíbulos y la planta de trabatilidad que los constructores de teatros tie- jo artístico es desahogada y por sus detalles nen. al escenario. Resignémonos a no sa- un verdadero modelo. berlo nunca y a padecerlo. Tanta importancia como éste, ya que mayor es imposible, la tiene el teatro que Los teatros en que se trabaja a toda pri- arquitectos Feduchi y Eced levantan en los el sa son cinco: Opera (antes Real) Progreso, Coliseum, Proyecciones y el innomina- eje de la Gran Vía, a la entrada del tercer trozo. El sitio es magnífico y el edificio será do del edificio Carrión. Don Antonio Flórez y D. Pedro Mugu- espléndido. También el teatro promete ser digno ruza dirigen las obras del antiguo Real, que los ya de una gran capital y competidor de existentes. de los cimientos al tejado ha sido removido. Se prepara en estos días el escenario; El cuarto teatro es él de Jacinto Guerreparece que funcionará a principios de di- ro, bajo la dirección de Pedro Muguruza y ciembre. Será, desde luego, uno de los me- Casto Fernández Shaw. Los nombres de Mujores teatros del mundo, y él sólo merecerá guruza y Shaw son garantía de que el Colicapítulo aparte, por la importancia de su seum, que así lo rotulan, será un teatro de transformación, cuando sea oportuno, primerísimq rango, al que se han aplicado Jacinto Guerrero. (Fotos Duque. inaugurará para mayo, y en él Guerrero desarrollará sus vastos planes artísticos a base de obras líricas en tres actos, así como el Sr. Patuel, en el Progreso, dedicará su escena a la obra en un acto. Madrid vuelve por sus fueros; resucitan la zarzuela grande y el género chico. Por último, está a punto de inaugurarse el teatro que los arquitectos D. Antonio Sala Bazán y D. Manuel López Mora levantaron en la calle de Fuencarral, en el solar que ocupó una barraca que se denominaba Proyecciones. No sabemos cómo bautizarán al neófito local, que es del estilo curvosicrano a que antes aludimos, sobrio y elegante de aspecto, también de buen aire, capacidad y excelente distribución. Con él se cierra la serie de nuevos teatros y cines incorporados a la vida teatral, al gusto popular, al ornato urbano y a ia continuación de nuestra dramática, orgullo ésta y ejemplo inmarcesible de la elevadísima espiritualidad española. TOMAS BORRAS