Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID; DÍA. 3 DE E NERO DE 1932. N. EXTRAORDI NARiO 20 CENTS. ü: DESPUÉS DEL ASES NATO DE LOS CUATRO GUARDIAS CIVILES EN CAST 1 LBLANCO DIARIO AIS VI G E J OCTAVO! N. 9.032 que hasta hace siete meses prestó servicios en Galicia, acostumbrado a la comprensión y al trato cordial y humano de los gallegos, se mezcló con los campesinos y les exhortó con palabras de buen sentido para que depusieran su actitud. Una piedra chocó con su cabeza. Volvióse, rápido, hacia el lugar de donde partiera la agresión, y entonces un asesino le hundió una navaja cabritera en la ceryiz, con tal furia que la punta del acero salió por debajo de la barba. Tuvo fuerzas para abrir el círculo que a su alrededor formaban aquellas furias, y, agonizante ya, subió a un montón de piedras, se apoyó en la pared y disparó su fusil sobre la horda. Fue el único disparo de la üeneméri. ta. Los otros tres guardias, como si la artera puñalada que segó la vida deí jefe fuera la señal convenida, desaparecieron entre la muchedumbre. Murieron a tiros, a puñaladas y a pedradas. Los mismos machetes de los guardias sirvieron a los grupos para machacar las cabezas de los cadáveres. Los ojos no. existen- -dice un comunicado oficial- Los dientes han desaparecido también casi por completo como consecuencia le los inhumanos golpes recibidos. Los cráneos, destrozados, dejan salir la masa encefálica, y son, en fin, los cuerpos despojos acribillados y, finalmente, machacados con piedras. El crimen perpetrado, los manifestantes huyeron al campo. Poco después regresaron algunos, envolvieron en un lienzo el cuerpo del paisano muerto y lo escondieron. Los otros cuernos quedaron en el sitio donde fueron inmolados, horas y horas, sin que una mano piadosa Jos cubriera. Sobre 1 la pared, en el lugar que sirvió de apoyo al cabo, una gran mancha. Las piedras sobre las cuales se desplomó, rojas también de sangre. Un rasgo sólo de humanidad. El maestro lleva a su casa a la mujer ele un guardia asesinado y le prodiga sus consuelos. La infeliz está encinta, de ocho meses. El dolor inmenso de la desgraciada no encuentra lenitivos; y las autoridades no se atreven a interrogar al humilde maestro, entregado por entero a su labor piadosa. FEDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: CALLE DE SERRANO, NÜM. 55, MADRID EL. ORDEN PUBLICO- Los acólitos incensadores del nuevo régimen habían decretado que la República fuese un edén. Aquí ya no podía ocurrir nada calamitoso ni lamentable, y lo que ocurría era un truco de manos ocultas o una exageración del derrotismo. ¿Ardían las iglesias y los conventos? Vimos quienes los Un rebato del trágico suincendiaban; pero quizá Jos frailes... ¿Se derrumbaba. la Bolsa y huía él dinero de los ceso Bancos... Derrotismo también. Eran los rentistas que tiraban rumbosamente sus valores Ei escenario al suelo o retiraban su capital de las coloPoseemos detalles de los trágicos sucesos caciones provechosas por el gusto de sabotear la República. Se recurrió- despuís al es- de Castiiblanco. Respondemos de su veracitribillo de la crisis mundial, que eu un pro- dad. Los escuchamos de labios de- personas ceso creciente de más de dos años 3: 0 había que, en cumplimiento de sus. deberes, llegarepercutido sobre la economía española, y ron al pueblo poco después del drama, y sobrecogidas cuyo único efecto en la súbita crisis de nues- aún estaban las horas quepor el tremendo ambiente de vivieron allí. tra nación ha sido el de contener el alza. de Castiiblanco se encuentra perdido en un los precios que tantas ocasiones y concaude de Badajoz, muy sas internas hacían temer. Al fin se avinie- rincón de laladeprovincia a medio kilómetro cerca Toledo, ron los panglosianos. a explicarla situación del- Guadiana, en tierra feraz, plantada de del país por las dificultades inherentes a divos. Desde Talavera de la Reina, la catodo cambio de régimen Esto se ha repe- rretera, larga de- unos cien kilómetros, atratido y sigue repitiéndose mucho, y nos per- viesa una llanura casi esteparia. Aldeas alemite, con texto prestado y autorizado, hablar jadísimas y caseríos muy escasos. El camide la República triste y agria Lo inheren- no muere en el río, y éste hay que cruzarte a todo cambio de régimen debería ser la lo en un lanchón para ganar la villa a camfelicidad paradisíaca que prometen sus ins- po traviesa. Del otro lado, es decir, de aquel tauradores y que induce al pueblo a la mu- que mira a Badajoz, los caminos son indanza, porque para caer a. sabiendas en la transitables y también solitarios. El pueblo es grande. Las casas, misérriadversidad no hay quien cambie; pero es una verdad inconcusa que toda revolución mas, de a. dobet en su mayoría, se extienden trae daños y trastornos, y ésta es la princi- eu un perímetro desorbitado. Una sola tiene dos pisos: la Consistorial. Una calle. únipal razón para temerlas y evitarlas. ca permite el tránsito de vehículos: aquella Entre las dificultades inherentes al cam- que fue testigo de la tragedia. Las demás bio deí régimen de España, una de mayor que a ella convergen, estrechísimas y descuantía es la carencia de los partidos repu- cuidadas, se pierde? a en el campo. El pueblicanos en muchos lugares donde, la Re- blo, no obstante, es rico, porque la tierra pública ha tenido que sucumbir a las alian- ubérrima da para todos. Sólo que, alejado zas peligrosas y entregar todos los instru- de los centros de civilización, se consume mentos del poder local a las confusas orga- en las luchas internas, de ferocidad afrinizaciones sindicales que, con una u otra cana, y los instintos primarios, libres de etiqueta, cobijan a los peores elementos di- freno; sirven de escuela de costumbres. Por solventes. Más de una vez los informes de lo demás, una iglesia pobre, una estación origen oficial nos han hablado de alcaldes telegráfica y un cuartelillo de la Guardia y Ayuntamientos que dirigían los motines y civil. (Hay también una Casa del Pueblo. los asaltos a la propiedad, y sabernos también de autoridades destituidas y encarcela- El suceso. Asesinatos y ensañadas por. su participación en los delitos de mientos este género. Lo que ha ocurrido en algunos i Por pueblos de Cuenca yVcurre ahora, con ma- sinos enqué se reunieron doscientos campela Casa del Pueblo y acordaron yor gravedad, en Extremadura, tiene su ex- I dirigirse en manifestación a la Casa Conplicación en el antecedente que apuntamos. sistorial? ¿Qué pretendían? ¿Contra qué Y es lamentable que en la información y. protestaban? ¿Qué significado tenía la banen el comentario de estos disturbios vergonroja que enarbolaron, a guisa de guión? zosos reaparezca la obsesión encubridora y dera se sabe. Los dos Juzgados instructores No el afán de explicarlos tendenciosamente, sin que ayer actuaban, el civil y el militar, no reparo de favorecer la. impunidad de los au- lograron poner en claro la génesis del sutores materiales y de los propagandistas in- ceso. Pero ocurrió y. con caracteres espeluzductores. Tendremos que ser nosot os más nantes. papistas tjtie el Papa y advertir que la ReAvisada el cabo, comanpública no va ganando nada con que la cbs- dante del la Guardia civil, tres guardias a puesto, con los truyan en la defensa del orden y en el man- sus órdenes, salió del cuartelillo y fue al tenimiento de su autoridad campañas anar- encuentro de los manifestantes. Nada de vioquizantes y demoledoras. lencias. Altas autoridades lo dicen. El cabo, El país está obligado, no a conformarse pasivamente, pero a llevar con serenidad y. SILUETAS SEMANALES. -Véase, paciencia las desgracias propias. de un cambio de régimen que nadie. le ha impuesto- desde hoy, domingo 3 de enero, esta No hay por qué ocultarle ni desfigurarle la sección de dibujos humorísticos de realidad, sino corregirla severamente. BLANCO Y NEGRO Los detalles. Tres acusados Hay una figura central. En Badajoz se sabe que el pueblo está en poder de los revolucionarios y es peligroso acercarse. No es exacto. El juez municipal, que figuró en la manifestación, lo comunica para ganar tiempo e instruir las primeras diligencias. El ardid no engaña a las autoridades de la provincia. Llegan el gobernador, el teniente coronel de la Guardia civil, el fiscal de la Audiencia, Empiezan los interrogatorios. Se hacen en la galería del Ayuntamiento, qoie da sobre la calle principal, a la vista del público. El juez municipal es. acusado de asesinato; y lo mismo el carpintero que construye los ataúdes para las víctimas y el sepulturero, que cava las fosas. Para que todo sea lúgubre en este suceso de pesadilla. El ambier- te El pueblo, en su mayoría, permanece sumido en la indiferencia. Los que figuraban, en la turba asesina creen natural lo ocurrí- do. En sus casas estaban los machetes, llenos de sangre, sin limpiar. En sus ropas, las manchas rojizas de las salpicaduras, que no cuidaron de borrar siquiera. Intentan diluir