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A B C. DOMINGO 20 DE DICIEMBRE DE 1931, EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 35, no dudar en el impulso hacer EL SR. ALCALÁ ZAMO- I ra visita que anunciara aynuestro la prirnesimpático y querido alcalde, había la circunstancia, que RA SE DESPIDE DEL ¡no sé cuándo volverá a repetirse, y que deseo que jefe AYUNTAMIENTO DE del Estado no sea insólita, de que eldigniespañol pasaba a esta dad ostentando inmediatamente antes la de MADRID concejal del Ayuntamiento de Madrid, la nombre de la nación, el presidente de todos, era, en el Ayuntamiento, de Madrid, el concejal de todos y el compañero de todos. Los que luchasteis a mi lado y los- que luchaisteis enfrente, -sabed que desde que tomé posesión en esos escaños era el compañero afectuoso, y eso sigo siendo: un hombre que lleva un recuerdo gratísimo de esta representación, de este pueblo y de este Ayuntamiento, al cual saludo con toda la efusión de mi alma. (Muchos aplausos. Vuelve a hablar el Sr. RÍCG Al terminar su discurso el Sr. Alcalá Zamora vuelve el Sr Rico a hacer uso de la palabra, para proponer al Concejo que, en prueba de gratitud y respeto, se le entregaran al jefe del Estado las insignias de concejal que se devuelven al Ayuntamiento al. terminar el mandato. De este modo- -dijo el alcalde- queda proclamado el Sr. Alcalá Zamora concejal vitalicio. Sesión solemne y banquete en honor del presidente de Ja República La sesión Ayer, a mediodía, se celebró con gran solemnidad el homenaje que el Ayuntamiento madrileño había organizado al presidente de la República con motivo de su despedida del Concejo. Al pie de la escalera- -adornada con tapices y plantas- -esperaba al jefe del Estado una comisión de concejales, presidida por el alcalde, y a la que se unió minutos antes de la llegada del presidente el ministro de Trabajo, Sr. Largo Caballero. A las doce y media en punto, y acompañado del general Queipo de Llano, del secretario de la Presidencia, Sr. Sánchez- Guerra, y de un ayudante, llegó el Sr. Alcalá Zamora a la Casa de la Villa. Saludó al Sr. Rico y a los demás miembros de la Comisión receptora y, precedido de ios maceros, en traje de gala, llegó al salón de sesiones, donde le espejaban los concejales, los altos funcionarios de la Casa y los representantes de la Prensa. El Sr. Alcalá Zamora ocupó la presidencia, teniendo a su derecha al alcí. de y a su izquierda al Sr. Largo Caballero. El público que había logrado ¡legar. hasíta la: tnbuna invadió ésta en pocos instantes, y comenzó la sesión de despedida. Habla el alcalde Un poco emocionado por la solemnidad Üel momento, habló el Sr. Rico para manifestar que, ni. el más viejo ni el más joven de los republicanos, cabíale la honra de presidir, un -Concejo, del que había salido, para ocupar la. más alta magistratura del país, el Sr. Alcalá Zamora, su amigo personal, su compañero de profesión y de luchas políticas. Recordó los días en que, trabajando por el triunfo electoral, tomaron parte en muchos y diversos actos de propaganda, sin que entonces pudiera sospechar que. Ce aquella candidatura, en la que su modes: o nombre figuraba, hubiera, de arrancarse un día lo más destacado, lo que más valía y más significaba para ¡el futuro del Ayuntamiento de Madrid. Evoca los sucesos que se desarrollaron en el campo de la política hasta llegar a l a elección de presidente de la República, y dice que, siendo tal elección acertadísima, quiere el Concejo, sin distinción de matices, rendir un homenaje al que hasta ahora fue uno de sus más valiosos miembros. r Termina congratulándose de la elevación á la jefatura del Estado del Sr. Alcalá Zamora; y; felicitándole en nombre del Ayuntamiento, y del pueblo de Madrid. Discurso del presidente de la República Eí- Sr, Alcalá Zamora, quien al levantarse a hablar es aplaudido por los. concejales -y el público, -comienza; diciendo que en ¡todo, caso, siguiendo una tradiciótv que es ya rasgo. característico de todas las demo- cracias- republicanas, -el presidente- de la Re- pública, el jefe- del Es iádó español, fuesen cuales fuesen sus circunstancias, habría- te- nido- un rincón: dé su aliña y una ¡tención. de cortesía inicial para la representación de la ¡capital de España; pero en este caso, para de representante de este pueblo tan. excelso, tan noble, tan democrático y a la vez tan señor; porque la característica del pueblo de Madrid es haber heredado en lo que tiene de educativo, de ejemplar, de distinción natural, todos los refinamientos de su historia, y haber abierto su alma en lo que tiene de expansión comprensiva a todos los horizontes de la justicia social y a todos los más amplios e ilimitados de la libertad política. El significado de mi visita puede traducirse en un acto simbólico que lo expresa todo. Yo voy a entregar en las manos del alcalde de Madrid la medalla que fue el símbolo de mi representación concejil; pero quedan ciñendo mi cuerpo y abrigando mi alma emblemas- que son como una reminiscencia de una representación que imprimió carácter en mi vida y que yo no podré olvidar nunca, y ése es el símbolo de la significación política. Por la bondad de mis conciudadanos, por la confianza que a todos los partidos inspirara la lealtad de mi conducta a de mi carácter, llegué adonde no pude soñar jamás que llegara. Y ceso en la. representación del Ayuntamiento de Madrid; pero queda grabado para siempre en mi historia, en mi gratitud, en mi biografía y en mi sentimiento que fui representante de este pueblo, representante dé este pueblo en lo más castizo, en. lo más típico, en la Casa de la Villa, en lo más excelso, pareciendo lo más modesto mi jerarquía en el cargo de concejal, mi gestión de sus intereses. Madrid, como capital de: Estado, tiene una fisonomía singular. En otros países de centralización gloriosa, pero aplastante; de federalismo externo, pero de apoplejía dominadora de la capital, el curso de la Historia suele decidirse por movimientos populares de las capitales. Madrid, este país en. el cual desde la orografía a la historia tra- zan un tejido de autonomías naturales, sabe; con. una delicadeza intuitiva admirable, el papel que le corresponde. No es d señor; que impone su voluntad a los ctros pueblos; es el 1- intérprete feliz que recoge y sim- bpliza, en cada hora crítica de la Histo- ria, el sentir del país, y pone en él la nota, el sello típico de la capitalidad. Lo fue siempre; lo ha sido ahora. El 12 de abril España proclamaba la República; Madrid elegía el. Gobierno. Conocedor de los hombres que habían representado la lucha, que eran la; dirección del movimiento, Madrid nos proclamaba a los que habíamos s. idó sus luchadores. Añade que riene que restituir al distrito que lo eligió concejal los aplausos más emocionantes que. cn EU vida parlamentaria recibiera. Porque en aquella sesión del 20 de noviembre, precursora de mi elección rjara la presidencia, la Cámara no me aplaudía a mí; aplaudía al pueblo de Madrid. Como todas las alegrías- -dice después- -tienen un matiz de emoción, ésta es una de las que vienen trayendo ternuras de tristeza a las satisfacciones de mi vida, como el 9 de octubre, cuando arrancara del escario del Congreso la tarjeta que señalaba mi puesto de diputado; como el 11, cuandü abandonara el, Congreso, cuando, pasara por éí -Consejo- de. Estado, testigo de. rlos c mienzcis cíe ríii carrera, y al entregar; la med aÜ. á dév- Gorícejál- y. al- ¿despedirme ffe- todos- vósoírosY De todos vosotros con 5i t- -tirria y heindá efusión; con agradecimiento para los- que. fuisteis mis, compañeros de lucha; con efusión, -con. -afectó, para- quienes fuisteis mis adversarios en. ella- Antes de llegar a. la Presidencia, y ser, en El banquete A continuación se sirvió un banquete, en e! salón de recepciones de la Casa de la Villa. r Asistieron, además del presidente de lai República, el de la Cámara Constituyente, Sr. Besteiro, y el del Ayuntamiento, señor Rico; los ministros de Hacienda, Gobernación, Estado, Instrucción pública, Trabajo, Justicia, Obras públicas, Agricultura y Marina; el presidente del Tribunal Supremo, Sr. Medina; el de la Audiencia territorial, Sr. Alvares Santullano; el presidente de la Diputación, Sr. Salazar Alonso; el subsecretario de Comunicaciones, Sr. Galar; a; el gobernador civil, el rector de la Univer- sidad, Sr. Cardenal; el general Queipo de Llano, el secretario de Ja Presidencia de la República, y los señores. Noguera, Cámara Redondo, Fernández Quer, García Mofo, Mouriz, Marcos (D. Jenaro) Saborit, Lucio Martínez, W. Carrillo, Muiño, Riestra, el ex fiscal de la República Sr. Franchy; los Sres. Sacristán, Coca, García Santos, Enche, Talanquer, Ortega Gasset (D. Eduardo) Alvarez; Herrero, el secretario del, Ayuntamiento, Sr. Berdejo, y el jefe de! personal, señor Puga. La. fiesta terminó a las cinco de la tarde. Una nota de Jas minorías Jiberal y conservadora Al retirarse del salón, terminada la solemne sesión en que fue despedido él señor Alcalá Zamora, los concejales de las minorías liberal y conservadora entregad- ron á los periodistas la. siguiente nota: Las. minorías liberal y conservadora concurren á la sesión solemne en que se despide del Ayuntamiento el Excmo. Sr. D. Niceto Alcalá Zamora, obedientes a imperativos de cortesía para quien fue compañero de Concejo y en prueba de liberal respeto al jefe del Estado. Los mauristas y D, Miguel Maura no asisten Los señores conde de Vallellano, Regúlez y- los que con este último forman la minoría maurista no asistieron a la sesión. Tampoco asistió D. Miguel Maura. Concierto por Ja Banda El concierto que dio durante el banquete la Banda Municipal se- ajustó al siguiente programa: Makcha solemne, Villa; obertura de la ópetá L os esclavos felices, Arriága; La vida breve (fragmentos) 1. Allegro rítmico y con brío- (danza segunda) 2. Intermedio y finál -priniero. 3. Alegremente vivo (danza primera) Falla; En el Pirineo (escena al- manecer) Larregla; La venta de Don Quijote (introducción y número 1) Chapí;