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Í S B C. VIERNES 2 DE OCTUBRE DÉ 1931. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 23. SE FIJA EN LOS VEINTITRÉS AÑOS LA EDAD PARA EMPEZARA EJERCER EL DERECHO DE SUFRAGIO Y SE CONCEDE EL VOTO A LA MUJER En pro de éste votaron socialistas, progresistas, vasconavarros, agrarios y parte de la minoría cata ana y en contra los radicales y radicalEGciaJistas. Otros artículos aprobados. En la sesión nocturna terminó Ja interpelación sobre Ja huelga en la Telefónica. La sesión de la tarde Se abre la sesión a las cuatro y media, bajo la presidencia del Sr. Bes teiro. En el banco azul toman asiento el presidente del ¡Gobierno y los ministros de Gobernación, Justicia, Trabajo y Comunicaciones. H as tribunas aparecen llenas, y en ellas abundan las señoras. Proyezcto de Constitución, La ¡edad para el voto Continúa la discusión del articulo 36 (antes 34) Los Sres. ARMIÑO- y SANTA CRUZ retiran enmiendas. El Sr. VIDARTE, socialista, consume un turno en contra, para manifestar, de acuerdo con lá actitud ayer mantenida por el partido socialista, que no está conforme con que se ff la edad de los veintitrés años para el voto, pues cree que se deben abrir las urnas a la juventud. Habla de la edad consignada en Constituciones extranjeras, citando las de Alemania, Austria y Estados Unidos. Recuerda palabras del Sr. Ortega Gasset, quien thjc que nuestra época se caracteriza por el predominio de la juventud. Dice que el j oven, por su propia constitución, es espiritual, y debe, y tiene, que actuar en política. tinnende que la nueva Constitución no debe tomar nada de los Códigos arcaicos, eme están llamados a desaparecer. E! Sr. SAMPER, de la Comisión, le conC El Sr. GUERRA DEL RIO desea explicar su voto, y aplaza su intervención a requerimiento del presidente. Vivo debate sobre la concesión del voto a la mujer Doña VICTORIA KENT se levanta para decir que, a su juicio, el voto femenino debe ap azarse. (Aplausos en los radicales. El Sr. GUERRA DEL RIO: Los cavernícolas hablan dé pastel! Doña Victoria KENT: Es necesario que las mujeres que sentirnos el fervor democrático, liberal y republicano pidamos que se aplace el voto de la mujer. Como se ha comprometido a servir a la República durante toda su vida, pide a la Cámara que avive su conciencia liberal, aplazando el derecho pedido, porque entiende que no es cuestión de capacidad, sino de oportunidad. Entiende que para defender un ideal, la mujer necesita la convivencia con ese ideal. La mujer necesita ver que la República ha traído a España lo que no supo traer la Monarquía: escuelas, laboratorios, etc. Cuando dentro de algunos años funcionen esas 20.000 escuelas que han sido anunciadas, la mujer será la más ardiente defensora de la República. Afirma que no se puede medir a las mujeres españolas por el entusiasmo de algunas muchachas universitarias, tan entusiasmas por. Ja República. Si todas fueran asi, yo me levantaría a pedir el, voto femenino. (Aplausos de radicales y radicales- socialistas. Doña Clara CAMPO AMOR (expectación y rumores prolongados) compréndela tortura del espíritu de la señorita Kent al haber negado la capacidad inicial de la mujer. (Rumores. Cree que por su pensamiento ha debido pasar en alguna forma la frase de Anatole France sobre aquellos socialistas que iban a votar por necesidad en contra de los obreros. Afirma que la manifestación pro responsabilidades del año 1921 fue nutrida por las mujeres. Alhablar con elogio- -dice- -de. las mujeres obreras y universitarias, ¿no se les está concediendo la capacidad? ¿No pagan las mujeres los impuestos? ¿No sufren los rigores de la ley y todas las sanciones? ¿Por qué el hombre ha de gozar al advenimiento de la República de todos los derechos y se ha de colocar en lazareto a la mujer? Afirma que los votos no fueron sólo de los hombres: ¿T e n é i s derecho, hombres- -pregunta- a cerrar las puertas a. la mujer? No. No existe ese derecho natural, sino la violencia de la ley. Dejad que la mujer se manifieste. Una VOZ: En las procesiones. Doña CLARA CAMPO AMOR: También van los hombres. Muchos han pasado a la historia en fotografía llevando el palio. El Sr. PÉREZ MADRIGAL interrumpe y la oradora se encara con él y le dice: No tiene S. S. derecho a oponer una hipótesis frente a lo que argumento. No es procedimiento el empleo de las ironías con- tra; mí, porque yo estoy aquí, defiendo con fe, en aras de mi naturaleza, y mis condiciones y pensamiento, con pasión y con firmeza. Asegura que le sobran argumentos para contrarrestar el ambiente contrario; pero acostumbrada al foro, comprende que el acusado merece, a veces, también el silencio. Recuerda que en Francia, en 1848, se dijo que una Constitución que concede el voto al analfabeto y al domestico, no se le puede negar a la mujer. ¿De qué se acusa a la mujer? ¿De ignorancia? Si se trata del analfabetismo, las estadísticas afirman que desde 18 S 0 a IGIO, el número de. analfabetos ha disminuido en 48.000 en las mujeres, y en menor proporción en los hombres. La curva ha seguido hasta hoy, y la mujer española es menos analfabeta que el hombre. No olvidéis- -añade- -que no sois hijos de varón tan sólo. (Rumores. Termina diciendo que la mujer ha sicio eliminada de los derechos políticos por haber sido detentadas las leyes por los hombres. No se debe convencer a la mujer, si es reaccionaria, en que su redención estaba etí la Dictadura; si es avanzada, en el comunismo. En sus propagandas por las provincias de Madrid, ha comprobado que siempre el público femenino era más numeroso que el masculino. Termina diciendo- que nadie como ella siente más entusiasmo por la República. (Aplausos en los socialistas y otros diputados. El Sr. GUERRA DEL RIO explica su voto y dice que los ideales defendidos con tanto entusiasmo y elocuencia por doña Ciara Campoamor, son los rnismos de la minoría radical. Observa que la derecha republicana, con su salto de trampolín, se ha colocado, a su izquierda en esta cuestión. (Protestas de los progresistas. Afirma que como ya no queda otra cosa que hacer más que votar el artículo, y se oponen a él ¡os radicales por el voto a la mujer y los socialistas por ia edad propuesta, pregunta qué va a pasar, puesto que el artículo va a ser rechazado. Cree que si se admite el voto de la mujer, el jefe de la mayoría de la próxima Cámara será el Sr. Estébanez, integrista. Propone que se retire el artículo y se redacte de nuevo. El Sr. JIMÉNEZ ASUA, presidente ds la Comisión, afirma que ésta mantiene el texto del artículo, esto es, veintitrés años y voto femenino. El Sr. GUERRA DEL RIO: Pues entonces los radicales votaremos en contra de la totalidad. Y si hay conciencia republicana en la Cámara reconociendo que los socialistas hicieron bien en defender la edad juvenil, comprenderán que nosotros, los radicales, que representamos a la clase media, estamos convencidos de que, por desfracia, las mujeres de esta clase aún no an sabido redimirse de las sugestiones del cura v su confesonario. El Sr. OVEJERO (socialista) se muestra partidario de conceder el voto consciente a la mujer, que es el de la mujer, trabajadora. La representación de Clara Campoamor y Victoria Kent demuestra- -dice- -que lamujer está aquí por derecho propio y no por una concesión como la que hizo la Dictadura. Estima que debe concederse el voto a la mujer que haya emancipado su conciencia. El partido socialista pide el libre acceso de 3 a mujer española a la política, porque emplea métodos distintos de otros grupos políticos. Está acostumbrado a esperar su hora, y no le importan las derrotas de hoy, confiado en el éxito de mañana. (Grandes rumores acompañan el discurso del orador. Sostiene que hay que decir la verdad, porque la galantería pertenece a la época pasada de la caballerosidad. Termina diciendo que la minoría socialista es de cemento, por su carácter homogéneo. El Sr. CASTROVIDO manifiesta que es contrario a la minoría a que pertenece en tres cuestiones: en que la República sea federal, el voto a la mujer y en la extinción de las Ordenes religiosas y nacionalización de sus bienes. Cree que hay que conceder a la mujer el voto desde ahora mismo. Tiene admiración por la señorita Kent, y reconoce que le han hecho mella sus argumentos y los del señor Guerra del Río; p e r o se equivocan, porque para que la mujer se vea compenetrada con la República, es preciso concederle el voto. Se dice que no se podrá contar con la mujer mientras tenga como director espiritual a un cura o a un fraile; pero si no la arrancamos de la iglesia, no podemos atraerla a la República, pues allí tiene libertad y derechos para su propaganda, sus escritos y acción. Un diputado interrumpe, y el Sr. Castrovid añade: Sí; y, además, toma chocolate. Anuncia que votará; la aprobación del dictamen. El Sr. COMPANYS declara que los catalanes no hacen de esto cuestión de i