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A B C JUEVES ü? DE SEETIEMB E) 1I31. LITERATURA Y ARTE. PAC LA SOCIALIZACIÓN O ABOLICIÓN DE LA PROPIEDAD PRIVADA La socializacióa. de la propiedad privada! tiene, en el proyecto dé Constitución aprptiado por la Comisión parlamentaria, el alcance de un principio constitucional. Es preceptiva, aunque deberá realizarse gradualmente. La propiedad privada. se reconoce con carácter provisional, en razón directa de la. función- útil que en ella, desempeña el propietario; pero el Poder público habrá de discernir en cada momento si la función está cumplida o incumplida ¡Qué formidable, qué onerosísima organización burocrática sería necesaria para graduar y calificar esta función útil en la infinita variedad de situaciones del propietario en toda la nación! Virtualmente, el proyecto parlamentario de Constitución suprime la propiedad privada, que con razón lia sido siempre considerada como uno de los derechos individuales inalienables y como uno de los más ¡firmes cimientos de la civilización y de la libertad. Lo limitado, lo provisional, lo precario de Su reconocimiento salta a la vista. La socialización es. el Estado suplantando en el orden económico las iniciativas y los intereses privados, como solución y remedio de las deficiencias y de los abusos del régimen d. e libertad y de. propiedad, individual. Conduce y equivale en realidad al colectivismo, cuya ineficacia y cuya inadaptación a. una vida noble, vigorosa y fecunda se ha demostrado tantas veces y. se- está demostrando en la actualidad con- el ejemplo de Rusia, donde. se Ha. suprimido toda libertad j seidomína ipor el terror a un pueblo esclavizado, y que, aun así, se ve ahora obligado a suspender y. según toda- probabilidad, a renunciar definitivamente a la colectivización forzosa de la propiedad agraria establecida en el Programa del Quinquenio. He ahí el ideal a que responde el proyecto ie Constitución en el orden económico. La socialización o nacionalización de los ser- vicios y. empresas económicas, con la excepción de algunos servicios de orden municipal en situaciones favorables, ha fracasado en cuantos países ha querido imponerse. En Alemania, el socialismo llegó al Poder en 1918, y aquel Gobierno, compuesto exclusivamente de socialistas, no socializó nada, a pesar de que el sentimiento popular y los mismos gobernantes anhelaban esta- medida, de cuya bondad no había dudas. ¿Por qué entonces nada se hizo? Es que, con prudencia digna de encomio, y a diferencia de lo hecho por Leiiín, se sometió el asunta a una Comisión de expertos y de prestigiosos socialistas, presidida por Kautsky, la cual, en su informe, declaró que no era posible adoptar una resolución inmediata y que el sistema de- economía existente debía mantenerse por ahora Dos meses después la Comisión emitía un dictamen sobre la industria carbonífera, que se creía madura para la socialización, ya que en Alemania el Estado, desde principios, del pasado- -siglo; -es dueño de un número considerable de minas de carbón, y se contaba, por tanto, con una valiosa experiencia. Pero ésta, no favorecía a la reforma proyectada, y la Comisión, por unanimidad, condenó en términos enérgicos la administración de las minas del Estado. En Inglaterra, el Gobierno laborista de MacDonald no ha nacionalizado absolutate nada. Por el contrario, hoy se propone allí la comercialización del servicio de Correos a causa- de su sopor burocrático Conocido es e l resultado adverso de los ensa yos de socialización én Suiza, así como lo Ineficiente de la administración por el Estado de Vos rhonopoKos en Francia. Bi socialismo ha sido lanzado del Poder en Quéens- landy el año pasado, -después de un largo tiempo de p 8 s; ésión, Siendo inmediatamente derogadas las; leyes y medidas dé infervención- del Estado establecidas por el Gobierno socialista. Pudieran multiplicarse los ejemplos, pero es. innecesario. JLa- idea del Estado colecti- vista o séü del Estado que posee y rige todosTd sr! TéttíSsII íe pfódu cción económica f e un país, está hoy abandonada por las más altas iríteMgénciaS del socialismo. Kautsky, uno. tfe stó más? éminentes publicistas, declára ¡fl üe ya n 6 vpuede tomarse en consideráei n s ílía ido abandonada- -dice el doctofc hatt S eH. conio resultado de la experiencia, porque el sistema burocrático, que es inseparable de la intervención del Estado, es siempre, en último término, antieconómico. Una economía sojuzgada es, y. será siempre- -los hechos lo demuestran- mientras lio varíe la naturaleza- humana, -incompatible con la prosperidad económica y con la libertad política. El más seguro medio de impedir él restablecimiento de la normalidad económica en España y de acentuar hasta el colapso la intensa depresión que sufre la riqueza pública, sería el planteamiento de medidas de. socialización y colectivismo, El deber de no- empobrecer más al país; de no disminuir los recursos de las clases que, con sus iniciativas y sus ahorros, fomentan el trabajo y mantienen o aumentan, los recursos para ello indispensables, -de no llevar al hambre y a la desesperación a las clases menesterosas, es algo: que todo hombre honrado debiera sentir. No es que haya de prescindiese de la noble aspiración- a mejorar cnanto sea posible la condición moral y material de los obreros, ni de adoptar aquellas medidas que reclama con urgencia la economía agraria, a la que- tanto perjudicaron las leyes desamortizadoras. Pero es que la realidad impone sus límites, y. a veces lo que se. juzga un beneficio es en la práctica un daño. Toda medida prematura o excesiva, en vez de favorecer, perjudica; verdad que aparece evidente cuando sé trata de aumento de salarios o de reducción de la jornada de trabajo; pero que. tiene num -erosas aplicaciones. El socialismo está llamado a resolverse, como lo ha hecho ya en Alemania, en esa corriente legítima y digna de apoyo de las reformas sociales justas y convenientes en que han entrado todos jos pueblos cultos; pero sin sacrificar los principios de libertad, familia y propiedad, -fundamento, de todo verdadero orden social. Él partido socialista español tiene a su frente hombres de no vulgar inteligencia, que se hacen cargo de la. realidad y han reconocido lealniente que su organización no se halla en condiciones de hacer posible el desarrollo de la economía y la riqueza española No sería justo desconocer lo que han contribuido a la depresión económica que España sufre, la intensa crisis económica internacional, de. una parte, y de otra lo deficiente de. nuestra última cosecha de cereales. Pero lo que en la actualidad con mayor fuerza mantiene la paralización, de las. iniciativas y empresas de trabajo en Espapa, lo que determina la enorme des valoración que en estos meses viene sufriendo toda lá riqueza española, mueble e inmueble, y el quebranto grave del crédito en todas sus formas es, aparte de lo que se refiere al orden, público, que no es leve ciertamente, la amenaza que se cierne sobre todos los intereses por virtud de los propósitos de socialización ya indicados y otros de intervención en el régimen de la industria, de posible defensa teórica, pero de seguro daño en la práctica, contenidos en los programas de los partidos políticos hoy en. el Poder y en el proyecto párl ameutari de Constitución. Mientras la realidad polaca, en cuanto se refiere al orden económico, no ofrezca. serias garantías de que rio van á; ser vulnerados los derechos de la propiedad y de libertad en el orden económico, umversalmente establecidos y respetados, el mal irá agravándose. Ya nadie se aventura en obras, empresas o adquisición de fincas, ante la perspectiva de medidas coactivas que modifiquen las relaciones entre patronos y obreros, o de alteraciones del derecho de propiedad vigente. Las mejores voluntades, los mejores deseos se ven paralizados. El temor a. las continuas huelgas que promueven las organizaciones ultrarrevolucionarias produce los mismos funestos efectos. Las fábricas ven disminuir rápidamente sus pedidos y, en gran número, se verán pronto en la necesidad de cerrar. Por otra parte, la restricción del crédito, consecuencia natural de la falta d- e confianza y de la. depreciación de los bienes que pudieran servirle de garantía, agudiza todas las dificultades. Si a los rniles de millones a que asciende la disminución sufrida ya, en breve tiempo, del valor en venta de los títulos o- acciones industriales y del Estado sumamos la desvaloración de la propiedad inmueble, rural- y urbana, la cifra resulta aterradora. De continuar, lo que esperamos no suceda, esta aminoración del capital nacional, se producirá fatalmente una completa falta de disponibilidades, no ya para toda mejora o- nuev- a empresa, sino también para el mantenimiento de los actuales medios de producción y de trabajo, y, como consecuencia inevitable; el aumento del- paro forzoso en toda ¿Espa ña, en proporciones tales que desafían a toda previsión. Llegado este caso, ¿hay alguien que pueda creer que aumentando los impuestos- o creando otros nuevos, o con levas sobre el capital, se hallará el remedio? ¿Cómo se harían efectivas, en el empobrecimiento general, las cuotas de contribución? ¿Adipitiría el Fisco, en pagoy los títulos depreciados? ¿Embargaría los muebles de los contribuyentes... Ya el ministro radical- sOcialistá Caüláux demostró lo ilusorio e inconveniente dpi gravamen sobre el capital, qué er Francia se quiso establecer bajo el Gobierno Herriot ¡El capital se desvanece en la medida del daño con que se le amenaza; sus signos representativos se desvalorizan- fatalmente, disminuyendo la materia imponible. Todo impuesto excesivo es un daño para la riqueza pública y perjudica, en último término, a todas las clases sociales. No hace mucho se ha publicado en Inglaterra un informe de la Federación de Sociedades Obreras, en él que se dice lo siguiente: Por deseable que sea asegurar una distribución más equitativa dé la riqueza, es funesto para la prosperidad nátipnal devorar (toeai up) el capital necesario para costear la producción presente y futura Y es que, sin la constante renovación dé los capitales privados, a impulso del interés, personal, la vida económica de un. país se, atrofia y desaparece. Ante el temor de que no se aprecie debidamente la gravedad de la situación por que España atraviesa, hemos querido dar tina voz de alarma. No podemos menqs de espej a r que. será oída por cuantos hoy influyen. en los asuntos públicos, y que un movimiento de patriotismo y. un destello, de previsión evitarán el desastre. No es hora ésta de actividades secunda rías más o ícenos justas, de, abstracciones o de sutilezas ie concepto o de- palabraj de éxitos de tribuna o de academia. Es la. realidad palpitante, que no da espera y se inipone; es la vida misma de España- lo que está en juego, a. SANZ Y ESCARTM- Conde de Mzarraga. -rarnrarr r IT r