Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID DÍA 6 DE AGOSTO DE 1931 NUMERO SUELTO 10 CENTS. B REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: CALLE DE SERRANO, NUM. 55, MADRID ABC ANTE LA SITUACIÓN POLÍTICA, EL GOBIERNO ACORDÓ PEDIR A LA CÁMARA LA MAYOR C E L E R I D A D EN EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN El Sr. Largo Caballero hace Int e r e s a n t e s manifestaciones. Se trata de un asalto a la República. El movimiento es absolutamente anárquico El presidente del Gobierno circuló ayer citaciones a todos los ministros para que se reunieran en la Cámara, después de la sesión de la tarde, con el fin de sostener un amplío cambio de impresiones. Confirmó el Sr. Largo Caballero esta noticia, y como los periodistas le preguntaran si el Consejo obedecía a algún motivo concreto, contestó que lo ignoraba. Sólo sabía que la reunión tendría el carácter de cambio de impresiones, porque así lo consignaba el B. L. M. de citación. También fue interrogado acerca de la situación en Sevilla y de los rumores que circulaban sobre el posible planteamiento de una huelga general en la capital andaluza. Carecía de informes oficiales. -Yo no sé- -dijo el Sr. Largo Caballero- -si se planteará o no esa huelga; pero, si se reproducen los desórdenes de los pasados días, lo considero una insigne torpeza de los- dirigentes. Yo no quiero creer que el movimiento se plantee por reivindicaciones de índole social. Nada de eso. Hay huelgas planteadas en Sevilla que poco a poco van resolviéndose; pero ese, movimiento de que se habla parece obedecer a otras causas muy distantes de las económicas. Ante estos hechos tan claros y de relieve tan pronunciado, el Gobierno no puede cruzarse de brazos, y faltaría a su deber si así lo hiciera. Es lamentable- -añadió- -que se crea necesaria la abstención del Gobierno; y lo curioso es que la misma gente de Sevilla no quiere la intervención de la fuerza pública. Esto tiene todas las trazas de un asalto a la República, y la disyuntiva es clarísima: o se consiente este asalto, o la República se defiende de sus enemigos por todos los medios posibles. Yo me explico un movimiento todo lo intenso que se quiera para hacer una revolución de tipo constructivo; es decir, con un programa de realidades; pero lo que no tiene explicación de ninguna cíaseles que se, intente una revolución de tipo anárquico, sin. programa, sin ideales, y por el sólo deseo de asustar. Los periodistas hicieron algunas consideraciones respecto a la extensísima creencia JÍS. H 5 complot de, origen t catalán para ha- DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V 1 G É SrMO. SEP. T 1 MO N. 8.906 $0 g EL ESTAMPILLADO El público está prevenido contra la operación del estampillado de billetes. Sabe que para esta frivola finalidad no había que decretar nada, ni molestar a. los tenedores del papel, ni seguir otro procedimiento que el dé costumbre para todas las- recogidas, no ya la de billetes viejos o deteriorados, sino la de emisiones enteras cuando al Banco le conviene substituirlas. Si ahora, porque se trata de todo el billetaje en circulación, se quiere no retardar mucho tiempo el capricho del estampillado con el procedimiento corriente, que consiste en esperar el retorno del billete a las cajas para cambiarlo y no dejarlo salir, hubiera bastado tener dispuesta y estampillada toda la masa de papel que debía substituir a la que circula, abrir un plazo suficiente, establecer taquillas y lloras y llamar al público para cambiarle el papel en el acto, sin trámites. A esta operación hubiera contribuido también la Banca, para acelerar la recogida. De este modo se habría respetado, como se ha hecho siempre, la disponibilidad inmediata del dinero por sus poseedores. Impedir esta disponibilidad inmediata es algo que no han meditado bien los intereses que hayan sugerido al minis ro una iniciativa de la que no va a salir nada útil y que puede, por el contrario, empeorar la situación cuyo remedio se busca indirectamente. con el estampillado. El anuncio para esta operación exime de los trámites y molestias de ella a los que lleven su dinero. a las cuentas corrientes de los Bancos. Él público que no haga esto, es decir, el que quiere guardar sus billetes, -y por sus preocupaciones ciertamente injustificada ha creado una dificultad lamentable, tiene que ir a las taquillas y suscribir una factura con la que presente su dinero, que se le devolverá estampillado en la fecha señalada por el resguardo. Hay aquí una retención sin precedente. que acaso sirva para que algunos opten por la cuenta corriente; pero los demás, aceptarán, la retención y, precisamente, influidos por la inhábil ocurrencia del estampillado, se obstinarán en pi- eocupaciones que al fin se hubieran desvanecido porque están perjudicándolos. Para el dinero expatriado, convertido ya en divisas u otros valores, que por. eso huyó, no surtirá ningún efecto la recogida. Está, casi todo, en poder de Bancos y particulares extranjeros que obtendrán el canje sin dificultad ni dilación. Otro inconveniente del estampillado. En las localidades, muy numerosas, donde no hay servicio- bancario ni tráfico mercantil que asuma el endoso de billetes, ¿qué van a hacer los poseedores de pequeñas cantida des? No yan a viajar, -ni a gastar, ni a molestarse para, que Íes estampillen cincuenta, cien o doscientas pesetas. Desde ahora en ésos lugares circulará el metálico exclusiva (mente, con la natural extorsión de la vida económica. Todavía es tiempo de prevenir los inconvenientes del estampillado, realizándolo sin contrariedad ni perjuicio del público, y sólo para lo que se ha dicho: para estampillar; sin otras pretensiones. cer constante la intranquilidad y el desasosiego en Sevilla. -Parece fuera de duda- -argüyó el niinistro- -que en Barcelona se repartieron muchas armas para defensa de la República, y es posible que ahora se utilicen para todo lo contrario. No es extraño que los profesionales de la revuelta y del motín hayan escogido la ciudad de Sevilla para sus experimentos. El carácter, las condiciones abstencionistas de la ciudad, el mismo temor de que da muestras su vecindario, son factores aprovechables para los dirigentes del movimiento. Debemos recordar que en la República del 73 Sevilla fue un verdadero grano para el Gobierno. Lo indudable es que hay armas y que el dinero lia circulado y circula, con profusión. (Repito que el Gobierno no puede permanecer cruzado de brazos. Su intervención es necesaria. Sevilla, además, está rodeada de pueblos en los que se hizo una propaganda absurda de promesas irrealiza. bles. Una revolución para cortar cabezas y 1 repartir las tierras es algo que sólo puede tener acogida- en cerebros inferiores. Yo quisiera por un momento que ese programa del reparto de tierras se realizara en Andalucía, y tengo la seguridad de que a los diez días las tierras serían abandonadas o devueltas, porque el campesino por sí sold ¿cómo puede ni labrar ni recoger la cosecha con los medios que actualmente hay que emplear para ello? Consejo de ministros en el Congreso Al comenzar el orden del día en la sesión de ayer, los ministros, excepto el de Economía, se trasladaron desde el banco azul al despacho qué tienen reservado en la. Cámara, para celebrar el anunciado Consejo. El Sr. Maura, rodeado por los periodistas, dijo que las noticias que acababa de recibir de Sevilla eran tranquilizadoras. Uno de los informadores le. preguntó la causa de su ausencia de la Junta del Patronato de Las Hurdes, que, por la mañana, se había celebrado en el ministerio de la Gobernación, y contestó que tuvo una larga entrevista con el ex gobernador de Barcelona Sr. Esplá- sobre asuntos de la capitaL catalana, y que esto le impidió asistir a dicha reunión. -Confirmó el Sr. Martínez Barrios la impresión satisfactoria del Sr. Maura en cuanto al orden público en Sevilla. Acababa de conferenciar con las autoridades, y sólo había allí el temor de que en el día de hoy se plantearan algunas huelgas, pero sin que llegaran al paro, total. Lea V. mañana Los ministros dieron una referencia verbal de los asuntos examinados. El Sr. Alcalá Zamora dijo que es necesario que la situación se esclarezca Hora y media duró la deliberación minisjgiriál. JÍQ se facilitó referencia escrita