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1 ñola Ortega, Penibético; cuarto, Jacinto j Moreno Gutiérrez, Alpinista; quinto, Luis j Molina Linares, Alpinista; sexto, José lie- I yes Muñoz, Alpinista; séptimo, Gabriel Ca- j llejas, Alpinista. I Además corríase en esta prueba la Social 1931, y para la que esta entidad organizadora adjudicaba una copa. La puntuación correspondió en el orden siguiente: Primero, Moral; segundo, Moreno; tercero, Molina; cuarto, Reyes; quinto, Ca, llejas. Con motivo del mal tiempo no pudo celebrarse la carrera social para neófitos hasta- el pasado domingo, y cuya clasificación es la- siguiente: Primero, Antonio Spínola, 10 m. ló segundos; segundo, Francisco Castillo, 11 minutos, 45; s. tercero, Tose Ruiz- Gutiérrez, 14. n 1, 28 s. cuarto, E. D. Moral, 15 minuíos, 53 s. Para esta última prueba se han concedido tres premios, consistentes en unos esquíes, donados por el campeón granadino, señor Moral, para. el primer clasificado, y unos bastones y una medalla, grabada por la Alpinista Granadina para los clasificados en segundo y tercer lugar, respectivamente. Con motivo de la entrega definitiva de los premios adjudicados se organizará en breve por esta Asociación una velada, que promete ser un verdadero acto de fraternidad deportiva. -Skis. BASKET- BALL El campeonato regional Los últimos resultados Un solo partido de primera categoría y otro de segunda se celebró el domingo, arrojando los siguientes resultados: Primera: Standard Club, 10; ministerio de Marina, 5. Segunda: Rayo Club, 11; F. U. Hispanoamericana, 8. La Standard alineó el siguiente equipo: Costal (2) Navarro, Rodríguez (6) Gutiérrez, Sánchez. El ministerio: Hortaza, Gibert, Molar, Montada (5) Marín. El partido fue regular. Aconsejamos a los marinos practiquen más el tiro a la canasta, pues esto les está haciendo perder todos los partidos. Ahora. una noticia: Ya hay un nuevo terreno de juego. El Madrid F. G, queriendo una vez más demostrar sus deseos de favorecer a sus socios y de practicar el mayor número de deportes, no se ha hecho esperar mucho y ya está terminando la construcción de un terreno, para basket. Por lo que hemos visto, será de primera. Pronto. se inaugurará. Deseamos sinceramente que el Madrid logre en este d ogre deporte tantos laureles compj; en los demás- -demás- M ní Publicaremos en esta sección las cartas notas que se nos remitan con un fin deportivo. Es imprescindible, sin embargo, que sean breves. Que vengan debidamente firmadas (sin seudónimos) Y que estén redactadas dentro de las normas fundamentales de caballerosidad y de ¡respeto mutuo. Deportismo y atletismo. iOh, jóvenes amables e inexpertos, qué admiráis ese atletismo prematuro, formado en el uso de los deportes en boga o en la gimnasia, con la colaboración de una alimentación excesiva, pompa y alegría nacida al albor de la mañana, triste despojo en la noche umbría, como el heno segado, verde; a la mañana, seco a la tarde, o, a lo sumo goza de una breve primavera, 3. ue, edificado 188 RICARDO ZAMORA RECUERDOS DE MI VIDA: tt 8 á esfuerzo para conseguir una vez más triunfar, y aquello nos causó grata impresión, porque a tanta distancia era la prueba de que estaban pendientes de nosotros los aficionados de toda la Península. Teníamos confianza en nosotros mismos. El viaje se había deslizado sin el más mínimo incidente; la. estancia en Viena había sido muy agradable, y todos estábamos entusiasmados con la idea de hacer un buen match de fútbol. Comimos pronto, y una hora antes de la señalada estábamos en el campo de juego, que era enorme, impresionante. Cuando salimos al terreno el espectáculo resultaba magnífico. Había más de setenta mil, espectadores, y esto sólo da idea de la amplitud del hermoso campo. El recibimiento fue entusiasta, los aplausos prolongados. Después, en el transcurso del partido, aquella muchedumbre gritaba con frecuencia de un modo parecido a tra- trastrás- tra que repetían cort unanimidad, que daba al vocerío un tono graciosísimo y muy original para nosotros. Era capitán Carmelo, que se adelantó hacia el capitán austríaco llevando un gran ramo de flores, -entre las aclamaciones de la muchedumbre. Cuándo los aplausos se apagaron un poco, el checoeslovaco Céjnar alineó los equipos. Del suyo renuncio a escribir los nombres. El nuestro fue: yo; Vallana, Pasarín; Samitier, Gamborena, Peña; Piera, Cubells, Errazquin, Carmelo, Chirri. 1 Comenzó el juego muy vivo, muy rápido, muy animado. Ellos y nosotros íbamos rectos al goal, sin perder el tiempo en demasiadas combinaciones, y se empleaban procedimientos correctos siempre. Aquello duró poco, y en seguida fue substituido, por ese juego de encaje de bolillos que los centroeuropeos emplean con tanta predilección. Nos dominaban y estaba el balón rondando la puerta mía, aunque, como tenían que hacer cuarenta combinaciones antes de decidirse, a tirar, sus esfuerzos resultaban infructuosos. Sin embargo, cuando algún shot salía desús pies era duro y colocadísimo; de modo que a mí entonces me tocaba hacer una de esas estiradas en las que no hay pose alguna, sino que todo es riesgo. Un hecho que yo no he presenciado nunca en ningún match internacional es el cambio de jugadores frecuentísimo a que se entregaron los seleccionado- XXVIII -r Ante el partido contra Austria. -Lo que no se come en un restaurante chino. -De París a! Viena. -Llegada y presentación. -Un amigo; banquero. -El automóvil del banquero. -La admiración del banquero. -El partido. -Uri triunfo difícil. -El penalty y las tretas para evitar el goal -Un encuentro con jugadores de recambio. -Banquete oficial. -Té, presentaciones y despedida del banquero. -Reflexiones. Apenas si hubo descanso veraniego. La Federación Nacional concertó el primer partido de la temporada siguiente, 1925- 26, para el 17 de septiembre en Vie- na; y, aprovechando la excursión, se jugó otro partido al otro domingo en Budapest contra los húngaros, previo compromiso de devolución de visita. Así, pues, la selección que había roto sus filas el día 14 de junio se enfrentaba con Austria a mediados de septiembre nuevamente. La verdadera concentración del equipo fue en París, donde pasamos un día. No me acuerdo quién tuvo la ocurrencia de llevarnos a comer al restaurante chino, donde el autor de la idea confeccionó un menú completamente oriental... del que no pudimos probar bocado. A mí me parece que lo que nos sirvieron fueron ratas en una salsa muy espesa y malísima. No hubo manera de que nos hicieran siquiera unos huevos fritos, y yo, como no logré ver la cara a nada de lo que nos sirvieron, me quedé sin probar bocado, como los demás. Asi, por la noche, cuando tomamos el tren, llevábamos un apetito deyorador. Aquel viaje lo organizó la Nacional admirablemente. Fuimos en el Oriente- Exprés en un vagón especial y constantemente atendidos por los empleados de la Compañía, que se encargó de la expedición hasta en los raás nimios detalles.