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MADRIDDIA 3 5 DE A B R I L D E 1931 NUMERO SUELTO 10 CENTS. Stit. DIARIO ILUSTRADO. AÑO VI GÉSIMOSEPTIMO N. 8.831: S FUNDADO EL! I. DE JUNIO DE 1905 POR D. TORCUATO LUCA DE TENA ANTES QUE LA PROCLAMADA EN CATALANA PRESI ESPAÑOLA FUE. AYER LA REPÚBLICA DA POR EL. SR. -MAC 1 Á El último Consejo de ministros con Su Majestad el Rey. La proclamación de la República en el Ayuntamiento de Madrid. El Gobierno provisional déla República se posesiona del Poder en el ministerio de la Gobernación. El Rey salió anoche de Madrid para Cartagena, en donde ha embarcado en el crucero Príncipe Alfonso La proclamación en toda España se ha hecho sin el menor incidente. El nuevo Estatuto jurídico de Ja República. El ministro de la Gobernación Sr. Maura declara que el orden será mantenido inexorablemente. Desde la mañana del pasado lunes cono- posición espiritual de comprender estas cosas. cía, el Gobierno, y no era un. secreto para El. Rey salió de Madrid anoche. Desde nadie, la decisión adoptada por el Rey de resignar el Poder y alejarse del territorio ayer, España no tiene al Soberano inteligenespañol. Ño ha detenido la ejecución del te, culto, activo, cordial y animoso que. ha propósito más horas que las indispensables sabido regirla con ardiente patriotismo eyi para intentar el modo de hacer la entrega treinta años de reinado, a través de crisis en condiciones regulares, en las que pare- difíciles y en. un ambiente de simpatía pociesen más favorables a la sucesión y a la pular, que sólo en. estos últimos tiempos, muy últimos, han logrado eclipsarle las violentas paz pública. Cuando empezó a debatirse el tema cons- pasiones de la política, y no precisamente tituyente, cómo habían de ser y llamarse las de sus naturales enemigos, sino- la dobles, las. Cortes, hicimos y reiteramos esta afir- la deslealtad, la ingratitud, y la ambición de mación: que si el sufragio, en cualquier los que bullían y medraban en torno a la convocatoria, se manifestase contra el ré- Corona. Los partidos gubernamentales, envueltos gimen monárquico, el Rey le allanaría el camino inmediatamente. No es que lo supo- en el desdén y en el odio popular, incorreginíamos: nos constaba, y por eso lo afirmá- bles o impotentes para rehacer su fuerza, bamos. No ha sido necesario que se pro- vivían de ficciones, a expensas de la Coroduzca aquel hecho para que el Rey ceda el na. Los demás partidos, alcanzados también Poder, para que se niegue a retenerlo sin por la displicencia pública, se mezclaban a toda la suma de autoridad y de confianza las mismas ficciones, buscando en ellas pronacional que requieren el celo generoso y vechos de su política. No son Monarquías la dignidad augusta con- que siempre lo ha como las de Inglaterra y Bélgica las que desempeñado. El voto del país en las últi- ponen a prueba la capacidad y- el celo de un mas elecciones no estaba convocado para Monarca. Sin instrumentos útiles y sanos, revisar la forma de gobierno; sabíamos y con la única disponibilidad de las- ficciones decíamos todos que significaba una prime- substitutivas y en vana espera de mejores ra exploración, un antejuicio, que podía mo- concursos, D. Alfonso XIII ha tenido que dificar, acentuar o retirar las posiciones de actuar largo tiempo para escoger el mal piela contienda; pero ni monárquicos ni repu- ñor de soluciones forzadas, discutidas siemblicanos se hubiesen avenido a liquidar en pre con malevolencia por los despechados una elección de Ayuntamientos, el problema de cada crisis. La difamación del Rey, de su constituyente. Ni los antimonárquicos acep- constitucionalismo, se ha hecho así; obra de personajes y grupos que, sin contacto con taban como decisivo el triunfo descontado la opinión, sólo podían subir o caer por el de una mayoría monárqiiica ni ha fallado esta mayoría en su totalidad de los escru- penoso arbitraje de la Corona en las crisis tinios. Pero el volumen y el carácter de la turbias que urdían, y sobre la Corona echaopinión manifestada en los comicios, las crí- ban alternativamente; según les iba, el elogio o la reticencia. ticas rencorosas que han preparado esta El Rey ha dejado a España, por dignidad opinión, el convencimiento de que la ofusy patriotismo, para evitarle algunos duelos, cación revolucionaria contra la Monarquía va. principalmente contra la persona del Mo- ya que no pueda evitárselos todos, y para substraerse a la discordia que no ha logrado narca, han determinado a D. Alfonso XIII a retirarse de España con la dinastía. Ha conjurar. El tiempo serenará los espíritus y podido esperar la decisión legítima del su- sacará del engaño a las gentes alucinadas fragio, la convocatoria franca y leal, sin por una campaña sañuda y tenaz de odio y sectarismo. emboscadas ni sorpresas, apoyándose en el derecho, acogiéndose a la reacción segura del monarquismo y a la devoción que le guarda el Ejército, Y no ha querido sostener la Monarquía bajo una sombra de recusación, frente a tina disidencia agria y de En Pa acio. Llega el presidente cuantía, ni consentir las luchas, acaso san- del Consejo. Los ministros de grientas, que originase con ello, lisie rasturno go de noble altivez y de pura conciencia A las nueve de la mañana se encontrallegará al corazón de los españoles, de casi iodos; que sólo dejarán de sentirlo los que ba ya ayer a la puerta de Palacio vahoy no estén y los que nunca están en dis- rios informadores en espera de que el presidente del Consejo acudiese al Alcázar, como se había anunciado, para enterar al Rey de la deliberación del Consejo de ministros celebrado anteayer. Fue grande la expectación desde primera hora, pero el general Aznar no acudió al Alcázar hasta la hora de costumbre, quizá, unos minutos más tarde. A las diez y media, al bajar del automóvil y ver el numeroso grupo de periodistas que inmediatamente le rodearon, dijo: ¿Pero que es esto, señores, amigos y compañeros? Digo compañeros, porque estamos siempre juntos. ¿No engo todos los días a esta hora? Pues md? señores; despacho ordinario. Los fotógrafos imp- resianaron varias placas; y el presidente parsssiá extrañarse del interés gráfico. Un periodista le dijo si, en efecíto, se trataba de un despacho ordinario con el Rey, pues se esperaba otra cosa. El jefe del Gobierno contestó: -Rumores. ¿No se dijo anoche que el Rey se había marchado? Pues ahí arriba le tienen ustedes. En fin, yo les ruego que a la salida no me atraquen. Pocos minutos después fueron llevadas a Palacio las carteras de los ministerios de Gobernación y Hacienda, ayer de turno para el despacho como martes. El marqués de Hoyos llegó a las once menos cuarto. -Jí- s un día corriente- -dijo- de despacho como de costumbre. ¿Trae usted datos electorales para comunicárselos al Rey? -No; traigo decretos, como les digo, co- rrientes. El Sr. Ventosa llegó a continuación. -Vengo al despacho- -dijo- -porque me advirtieron que a las once acudiera a hacerlo con Su Majestad. Como martes viene también a despachar el ministro ele la Gobernación. La jornada política de ayer Salida de! presidente del Consejo. Niega que haya crisis. Anuncio de entrevistas con Su Majestad El presidente del Consejo salió de Palacio a las once y diez minutos. -Son cuatro cosas sencillas- -manifestó- -las que tengo que decir- a ustedes; mejor dicho, una sola. El Gobierno ha aconsejado a Su Majestad que, puesto que en él faltan algunos sectores monárquicos que no forman parte del mismo (me refiero a los constitucionalistas) los representantes de esos sectores expongan ante el Soberano su parecer I