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EL ESTRENO DE EL T R O V A D O R fl DE MARZO DE 1836) La escuela romántica, que en Francia, bajo el profesorado de Víctor Hugo, Lamartin, Dumas y I vigny, se abría camino en el teatro y en la novela, lachando contra el clasicismo, repercutió poderosamente en el Parnaso español por obra y gracia de tan buenos adalides como Espronceda, el duque de Rivas, Zorrilla, García Gutiérrez y Hartzenbusch. Inició la marcha el atildado y académico D. Francisco Martínez de la Rosa con su drama La conjuración de Venecia, estrenado en el teatro del Príncipe la noche del 22 de abril de 1 S 34; prosiguió D. Ángel Saavedra con Don Alvaro, o la fuerza del sino; un año después y al siguiente, en la noche ae ¡i. de marzo, nació para gloria de la escena española El trovador, obra de un recluta de andaluz llamado Antonio García Gutiérrez, que había venido a la corte desde s tierra de Chiclana trayendo por todo caudal un hatillo con muy poca ropa y muchos dramas, con los cuales pensaba, si Apolo fuese servido, escalar las empinadas cumbres de la inmortalidad. Harto sabido es, pues tantas veces se refirió el caso, cómo se dio a conocer el neófito poeta en El Parnasiüo, donde filé presentado por el insigne autor de El diablo mundo; cómo aquella ilustre cofradía literaria N comprometió a D. Juan de Grimaldi, empresario del teatro del Príncipe, para que estrenara la obra, y cómo, después de dar muy buenas palabras dicho señor, dejó la obra en la contaduría del viejo coliseo para que le fuera devuelta a su autor, quien, viéndose en el mayor desamparo, aprovechando la organización de una quinta extraordinaria decretada por Mendizábal, sentó plaza de soldado en el Ejército. Cierta tarde Antonio de Guzmán, célebre gracioso de la compañía del Príncipe, entró én la contaduría Con intención de pasar an rato al calor del brasero mientras le llegaba la hora del ensayo, y por entretenerse en algo comenzó a hojear unas comedias que el contador tenía sobre la mesa para devolver a los espontáneos autores que las habían remitido a la Empresa. Dio con El trovador y pronto dejó de pasar hojas para enfrascarse en s lectura. -De quién es esto? -preguntó ai empleado viendo que en la cubierta no constaba el nombre del autor. Carlos Latorre, que el 28 de marzo de 1 S 44 estrenaba en 2 uadrid el Tenorio, de Zorrillar fue el 1 de marzo de 1836 el primer creador del drama de García Gutiérrez El trovador. con el cual se inicia en el teatro la influencia del romanticismo. Mariano José de Larra, que era, en opinión de algunos de sus contemporáneos, un crítico bastante agrio, saludó, en una critica inolvidable, a El trovador contó a una obra gloriosa y extraordinaria en el teatro de entonces. (Fotos V. Muro. Y como aquél respondiera que de un soldado a quien habría de devolvérsela, replicó Gtizmán: -Pues no la devuelva usted hasta que yo hable con el señor Grimaldi, porque esta, obra se estrenará en mi beneficio. Y he aquí cómo por la buena voluntad de un actor cómico, que no habría de tomar parte en la representación, fue estrenado El trovador el i. -de marzo de 1836. El drama interesó a los actores desde el momento de su lectura; un año antes los del teatro de la Cruz ni siquiera habían tenido la cortesía de escucharla mal leída por el apuntador de aquel coliseo. El único que permanecía indiferente fue el empresario, que se avino a estrenarla por puro compromiso. con Guzmán. Y llega la noche solemne del estreno. Veamos cómo la describe Mesonero Romanos: Alzóse el telón y empezaron a escucharse con agrado las primeas escenas y a medida que el drama avanzaba crecía en interés; reforzábase también el del público viendo desplegarse ante sus ojos un cuadro lleno de originalidad y lozanía, en términos tales, que, fascinado el auditorio ante aquél mundo de bellezas y agijoneado además por el deseo de conocer ai ingenio que así acertaba a coantoftrie- -y que, según corrían las voces, estaba entre bastidores eon. stt guerrera amarilla y su gorro de cuartel- empezó a pedir, en medio de atronadores aplausos, no solamente el nombre del autor, sino también que se presentase- en las tablas a recibir la vació -testiiBomo- de entusiasmo que por primera vez se dio en nuestra escena y (fae después, ha venido prodigándose para quedar completamente desprestigiado. Verificóse dicha presentación y apareció, tímtd y Hiducido por CoBcepetóm RodríAntonia García Gutiérrez, el saldado de Ckiclama, autor de guez y Carlos Latorre. vestido con eí uniíorme de milieiañí que 1 trovador, drama que descubrió stt talento- dramático al al efecto íe j Festó Ventora de la Vega, el novel y ya emásetite público y a los poetas del vieja y amable Madrid de media- autor Antonio- García Getiérrez. DIEGO- SAN ¡OSE dos del siffl último. íTTírn ü M íinT: i! 7 rr 7 rr H n n