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Desde un principio se planeó la publicación de diversas series, atendiendo ya a la Literatura, ya a la Historia, ya al Arte. IV El propio Mr. Huntington se encargó de la edición de varios libros: Crónica rimada, Spanish docu ni. ents in the British Museum, Catalogue of Ferdinand Columbas Library, luiríais and Miniatures of fhe IXth, Xth and Xfth cent uñes, etc. pues nunca anduvo remiso en contribuir a las series de la Hispanic con trabajos personales. El impulso fue tan intenso y sostenido sin desmayos, que en 1926 un catálogo muy incompleto de las publicaciones enu miera 228 títulos, de los cuales una mitad, por lo menos, son reimpresiones de textos rarísimos. No consiente la índole de esta reseña detenerse a especificar siquiera las más notables publicaciones de la Hispanic Society, tanto en el campo literario como en el histórico, el geográfico, el arqueológico y el artístico. Apenas hay capítulo de la historia de nuestra cultura sin aportación útil de aquél centro de estudios; lugar de comprensivas tareas para el Viejo y para el Nuevo Mundo. Tampoco cabe detallar la organización de la biblioteca ni su instalación, que nada deja que desear al más exigente. Del mismo modo callaré- -para evitar el enojo de Mr. Huntington- -la ayuda que la Hispanic Society dispensó y dispensa a otras Empresas: Revue Hispanique, Biblioteca Hispánica, publicaciones del Instituto de Valencia de Don Juan, Casa de Cervantes y Museo del Greco. Cartas geográficas de América de los siglos xvi y xvn, etcétera, etc. En todo cuanto juegue el nombre cultural de España, su auxilio generoso no se hace esperar. V SALA DE DIBUJOS Y GRABADOS El amor a España reviste en la fundación carácter comparable a un culto religioso. Un aspecto de la personalidad del gran hispanófilo lo revelan sus libros de versos. Las composiciones casi siempre están inspiradas por motivos españoles. Así, entre los 46 poemas que componen el volumen The lace maker of Segovia, publicado en 1928, no se encuentran temas extraños a la Península: Jaime I, Irache, Sorolla, Toro, la Coruña, las murallas de Lugo, Almanzor, Pedro de Luna, la muerte de Campoa- mor, la jembra fermosa paisajes, historia y leyenda se entremezclan a lo largo de este libro. Otro publicó, To my mother (1925) que por la unidad del tema carece de sugestiones españolas; pero, en su grave tono, impregnado de serena conformidad ante el dolor, parece que resuenan los ecos de nuestro senequismo tradicional. Sería hacer inacabables estas cuartillas anotar todos los motivos de gratitud que España tiene hacia la Hispanic Society y hacia su fundador; y no es el más pequeño su resistencia a comprar obras de arte en nuestra Patria. Salvo la biblioteca del niarqués de Jerez, las colecciones de la Hispa nic Society se han adquirido en el extran- jero, rescatando lo que no supimos o no pudimos guardar; feliz rescate, ya que dentro de sus muros nuestras cosas no están en casa ajena. Impresión bien distinta causan los cuadros y alhajas de la Hispanic, de la que producen los terciopelos de cierta Catedral castellana cubriendo las paredes de! palacio de un banquero judío; o la alfombra de las Claras de Patencia, en el Museo de Filadelfia; o el Petras Cristus de DosAguas, en poder de un millonario de la Quinta Avenida; o las pinturas de San Baudelio, tristemente vendidas, exportadas y descabaladas, o las innumerables casullas y dalmáticas con blasones españoles convertidas en cojines... pregonando nuestra incuria más que nuestra pobreza. La gratitud de España a Mr. Huntington no es una deuda que hayan cancelado con decoraciones, diplomas o medallas académicas, muestras todas de reconocimiento, pero insuficientes. Sólo divulgando su obra y aprovechándola en servicio de la gloria del pasado español sabremos interpretar la voluntad del generoso amigo de nuestra Patria, que expresó sus más íntimos anhelos al colocar en medio de sus fundaciones la gallarda estatua del Cid Campeador- -modelada por su esposa, Anna Hyatt Huntington- como si se aprestase a ganar su mejor batalla, conquistando para eV espíritu a Nueva York, a América y al mundo. F. J. SÁNCHEZ CANTÓN