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Figuras olvidadas. Enriqueta Lozano, la Safo granadina la Santa Teresa de Jesús de la familia granadina, como, sin irreverencia ni desdoro, a su concepto, para la mística reformadora del Carmelo, llegó a titularla el reverendo padre Esteban Azcona, ilustre agustino recoleto. Es una sugestiva figura de la España literaria del siglo xix y, desde luego, uno de los casos más portentosos que ofrecen las letras patrias: sesenta y cuatro años de vida, y durante ellos, 66 novelas, algunas de tres tomos de 300 a 400 páginas; seis tomos de novelas cortas, tres de cuentos, dos de estudios morales, 11 de poesías, 11 obras escénicas, todas en verso, y siete de ellas de tres actos; cuatro libros de devoción, uno, extensísimo, con la vida de los principales Santos. Los comienzos de otras ocho novelas, una colección de biografías de mujeres célebres y cuatro dramas, que dejó sin terminar. La fundación y sostenimiento de dos populares revistas semanales, cuya colección constituye 13 tomos en folio. Colaboración asidua en cuatro periódicos regionales y en El Correo, de Manila. Concurrencia a la mayor parte de los certámenes literarios y juegos florales, de los innumerables que en aouella época se celebraban en España, desde el año 1859 al 1894, consiguiendo nada menos que 23 primeros premios. Y, además de todo esto, ¡12 hijos! estampa del romanticismo- en la cercana alcoba, cuyas puertas siempre aparecen abiertas en un descuido que tiene mucho de ingenua coquetería doméstica, la rica cama de doña Enriqueta, la joya de la casa, con sus taraceados mará villosos en nácar, que hacen del ostentoso mueble una magnífica pieza de museo. Doña María de los Reyes Vilchez Lozano habla de su madre con amor de hija y con fervores de discípu 3 a. Al conjuro de su voz, la procer silueta de la fértil escritora y mujer prolífica, que desdibujó el transcurso dé los años, vase marcando con trazos firmes, y a su lado toman nueva vida aquellos personajes de la literatura granadina del sig lo pasado que constituían el parnasillo presidido por doña Enriqueta, algunos de los cuales- -Pedro Antonio de Alarcón, Fernández y González, José María Salvador Becerra, Fernández Guerra, Manuel del Palacio, Salvador y Salvador. Enrique Zumel- -tantas glorias habían de dar más tarde a la literatura española. Anécdotas interesantes, en las que aparecen más de una testa coronada y suenan los nombres ilustres de prelados, príncipes y aristócratas. Detalles íntimos de la eximia poetisa. Rasgos notables de su carácter abierto, entero, atrayente y andalucísimo. Y noticias abDOÑA ENRIQUETA LOZANO, INSIGNE ESCRITORA, QUE EL SIGLO XIX CONOCÍA POR solutamente inéditas, EL- SOBRENOMBRE DE LA SAFO GRANADINA conservadas hasta ahora en el silencio cauto Solamente vive, en el recato de su soltería rarios del último tercio del pasado siglo e y digno que imponía el recuerdo, demasiado sexagenaria, una hija de esta mujer ex- hija predilecta del episcopado español de la cercano, de la gran publicista: como los secepcional. Fue, entre todos los hermanos, época por su cristianísima labor: estrado cretos amores, antes de aparecer en su vida ya fallecidos, la más apegada a lá madre isabeliao, con rancias calvas en su tapi- el hombre que debía ser su esposo, con el bondadosa y a la escritora insigne, sirvién- cería, deslustrada por el uso de varias ge- glorioso autor de El sombrero de tres picos, dola de secretaria en los últimos años de neraciones de poetas y periodistas, y mue- que terminó Enriqueta Lozano por un im- su vida, cuando los ojos quemados por la bles rebeldes y quejumbrosos; amplias me- pulso incontenible de su profundo cristianisruda labor del estudio profundo e infati- sas de brillante superficie encerada, y so- mo, herido ante un alarde irreverente, de gable se negaban a leer los libros que nu- bre ellas alguna piadosa hornacina, tarje- ateísmo desenfadado, del que algún tiempo trían la potente inteligencia y las mismas teros con postales religiosas y fotografías después había de escribir El escándalo. líneas que trazaba la mano, ya temblorosa. de personajes inexistentes, que se esfuman Era la insigne autora de La lira cristiana Ella fue su más íntima confidente, y vege- lentamente al beso de la luz de tantos días. de un patriotismo tan exaltado, que cuando tando con la modesta pensión que recibe y diminutas terracotas de graciosas esce- su bella paisanita la condesa de Teba subió del presupuesto municipal de Granada, como nas y tipos populares de la Granada de pan- al Trono de San Luis por su enlace con cronista de la ciudad, vive rodeada toda- dereta. En las paredes, algún recuerdo glo- Napoleón III, aprovechando la ocasión que vía de los mismos muebles, del hogar des- rioso de la escritora, encerrado en marco le brindaba la remisión a la nueva Empehecho que ennobleció la eximia figura de dorado, cuadros al óleo de autores desco- ratriz de un ramillete poético confeccionaEnriqueta Lozano, gran amiga de Reyes, nocidos y platos antiguos. Y viéndose desde do por un selecto grupo de poetas granacorresponsal de los más altos genios lite- todos los puntos del gabinete- -bella y vieja dinos, tuvo la valentía de reprocharle que O