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A B C, MARTES, 17. DE FEBRERO DE 1931. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 3? Estamos en momento en que nadie tiene derecho a mirar con indifer ncia suicida cómo puede consumarse la ruina del país. Más que todas las combinaciones y habilidades, lo que hoy puede salvar a España és que todos los que creen que el triunfo de sus ideales no es contrario, antes bien reclama que la vida española se desarrolle dentro de los cauces de la ley, hagan sentir su voz. -Francisco Cambó- no insinuaban la menor duda ni sobre su del periódico, no debía hacerse esperar mi reconocimiento ni sobre la sinceridad de su minuto negativa. Ya comprenderá Vuestra MaCuanto a la jornada del lunes, media hora! jestad cuánto me lisonjea el honor de lle- antes de que por la mañana el Sr. Sángar a Madrid, al cabo de tantos años de chez Guerra franqueara las puertas de Paausencia, expresamente para regir los desti- 1 lacio, el ex ministro Sr. Chapaprieta conos nacionales. Pero aún influye más sobre municaba por teléfono al Sr. Alba una mimí la convicción de que el bien de España sión en nombre de aquél. Satisfecho el seexige la formación- -cuanto antes mejor- -ñor Sánchez Guerra de coincidir con el de un Ministerio Sánchez Guerra- Melquía- ex ministro de Estado en la solución q. ue debiera tener la crisis, consciente del celo des Alvárez. y la que el mismo No ya una postergación de este dictamen, había lealtad con su dictamen en prohombreaquel sino una toma en consideración remisa y tido, yorientado de la utilidad de una senpercatado colaboriosa del mismo, es decir, su aplaza- laboración suya en la empresa gubernamenmiento por mía o dos fechas, las mismas, tal, ofreció al Sr. Alba un ministerio, cual- 1 que hubiera invertido en su viaje a Ma- quiera que fuera, incluso el de respondrid el Sr. Alba, eran consideradas por éste sabilidad, pero, al propio tiempo, más. más inide como un empeoramiento sensible y peligro- ciativa y preponderancia política: el de la so de la situación. Acaso, deferente a la Gobernación. insistencia real, vacilara unos segundos el El Sr. Alba respondió por conducto de su Sr. Alba sobre- la oportunidad o la inoportunidad de permanecer en París, si bien colaborador de siempre que, fiel a la actitud no flaqueó su incondicional consejo de que que había adoptado desde el planteamiento la solución tiene que ser precisamente la de la crisis y conforme había reiterado verbalmente y por escrito a Su Majestad, apoconsignada y no otra. yará un principio la Terminada, la conferencia, se retiró a su nuevaresueltamente y desdeequipo gubernadomicilio del Claridge, y desde allí redac- mental. situación fuera del tó una nota al Monarca, breve, expeditiva, Dos horas más tarde- -después del meaunque en términos claro es, del mayor respeto, en la que insiste, por tercera y última diodía- -el Sr. Chapaprieta se puso de nuevez, en el plazo de veinticuatro horas en la vo al habla con ti Sr. Alba para manifessolución que doce horas después ha consa- tarle que había recibido el ofrecimiento de grado la decisión real en los ámbitos de su una cartera y preguntarle si tenía inconvecámara. Solución eme. según frase de dicho niente en que la aceptara. El consultado se texto, no mayor de un cuarto de columna apresuró a responder que, por su parte, no veía dificultad alguna. Por lo demás, tenemos entendido que el ex ministro de Estado irá en breve a Madrid, donde, después de una breve permanencia, volverá a la capital de Francia a levantar su residencia y liquidar los asuntos profesionales. Instalado definitivamente en MEÍOKAJÍ LOS CATAUROS Madrid, el Sr. Alba intervendrá en la contienda electoral, y cree que su futura actitud corroborará, al propio tiempo que su disposición cerca del naciente Gobierno, los móviles, exentos de. todo egoísmo o de toda indiferencia o pasividad, a que obedece su alejamiento de España. -Daranas. París, observatorio de la lírica -española Las gestiones cerca del Sr. Alba París 17, 2 madrugada. (Crónica telefónica de nuestro redactor. El desarrollo y el desenlace de la presenté crisis habrá de nuevo demostrado, acaso per última vez dentro del ciclo político español abierto en 1923, como, desde un punto de vista físico, material, París ha venido gravitando sobre los destinos nacionales. París fue, hasta el domingo, inclusive, un observatorio español, acaso el más sensiblemente dotado de la política peninsular. No con razones, con hechos, probemos este curioso desplazamiento del eje de nuestra mecánica política, si bien, en la relación que sigue, hay una parte conjetural, una dosis mayor de referencias fidedignas, aunque indirectas y traslaticias, y una tercera porción de informes recibidos, directa, expresa y acaso exclusivamente. Dicho día- -el domingo- el embajador de España y el Sr. Alba, relacionados desde antiguo por una amistad investida con la apelación de mayor confianza que quepa en el trato reciproco, conversaron en el domicilio del segundo, a las nueve de la mañana. Según en nuestra edición del domingo dijimos, S. M. el Rey había estado frecuentemente la noche del sábado al habla, por teléfono, con nuestro representante en París. A las once, antes de retirarse a descansar, había dado a su interlocutor el encargo de invitar al señor Alba a que fuera a Madrid. En la conversación del día siguiente, el ex ministro expresó al Sr. Quiñones de León determinadas reservas a la misión que éste traía. Requerido por el embajador, el Sr. Alba se ofreció, con la mejor voluntad, a trasladarse a la Embajada de España, en términos que, tanto el Soberano como el requerido, pudieran dialogar con todo el desembarazo, tiempo y prolijidad compatibles con la distancia. A las tres de la tarde, y por una media hora, se celebró una comunicación telefónica, que es lástima no. fuera registrada en jiña versión taquigráfica. Medíante un descanso dominical, paradójicamente aprovechado, hemos logrado cohonestar la reserva del Sr. Alba, a propósito del interesante coloquio, recogiendo de otras fuentes matices y conceptos que reproducimos a continuación. Por ejemplo, el optimismo y naturalidad de la augusta persona, reflejada. en el ritmo de su expresión y, acaso, en el propio texto de la misma. Su proverbial claridad de expresión y su dominio de ú proyectaron en sus palabras un vislumbre de los hombres y de las cosas, para lo cual reiteró a su comunicante el deseo de que fuera a la corte y de que se encargara personalmente del Poder, aceptado el programa expuesto por el señor Alba en su conversación de junio en el hotel Meurice, y su adhesión a la iniciativa de convocar Cortes- Constituyentes. No es ya un secreto el ofrecimiento, ni tampoco que el Sr. Alba declinó la oferta, remitiéndose a la solución que preconizó en su nota de! sábado último. No sería aventurado suponer que el Soberano insistió v razonó su propuesta, que, acaso para mejor estrategia, desdobló en las siguientes frases: Que el Sr. Alba fuera a Madrid; que se encargara de formar Gobierno El ex ministro respondió en términos que El Sr. Alba despide a Su Majestad la Reina en París París 17, 2 madrugada. (De nuestro redactor. El Sr. Alba se personó esta noche en la estación D Orsay para despedir: a S. M. la Reina de España. La augusta señora, después de saludar a los presentes, conversó en el andén con el ex ministro de Estado separadamente y, en términos muy afectuosos. Interrogado el Sr. Alba al salir de la es? tación declaró: -La Soberana ha tenido la bondad de recordarme tiempos ya viejos para mí. Yo siempre lá he recordado con respeto y reconocimiento. Es, en efecto, la primera yéz que- -desde la noche del 12 al 13 de septiembre de 1923, en un baile de gala celebrado en el palacio de Miramar- -el Sr. Alba se ha acercado a cumplimentar personalmente a, la Reina. -Daranas. EL DOLOR DE OABÜZA es a menudo consecuencia de una mala digestión. En este caso, use la Magnesia SAN PELLEGRINO (marca Prodel) y su estómago funcionará perfectamente (una cucharada de Magnesia SAN PELLEGRINO todas las mañanas, es la dosis indicada) Exigid siempre la marca del Santo Peregrino cruzada con la firma PRODEL en cada frasco o cajita de una dosis. Repercusión de la crisis en el extraníero Roma 16, 11 mañana. (Crónica telegráfica de nuestro corresponsal. En los Círculos de Roma se siguen con vivísimo interés las noticias sobre la situación española. Los periódicos, absteniéndose. de todo comentario, y ofreciendo así una prueba indudable de absolu T neutralidad frente a la crisis, publican largas correspondencias de Madrid, impregnadas de gran escepticismo, en las que se insinúa la probabilidad de convocación de Cortes Constitu- Expectación en Roma 1