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MADRID DI A j DE OCTUBRE DE 1930 NUMERO SUELTO 10 CENTS. J B g DIARIO ILUSTRAD. O. A Ñ O VI GES I M O S E X TO N. 8.663 REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN CALLE DE SERRANO, NUM. 55, MADRID es 1 a que deben y pueden realizar ios inte- remos lo que dice usted. No haré yo la lectuales, la! labor fecunda y positiva que decrítica ms contestó. Muy bien, ya es un ellos debe y puede esperarse. modo de no decir la verdad. Y justamente Ante todo, al decir intelectuales, descarto lo que más vale, lo que más debiera estia los seudóinteíectuales, los pretensos inte- marse en el intelectual, hombre de ciencia, 11 Y hablemos ahora, sin, sobresaltos, de una ligentes de grupito, de camarilla, los irre- literato o artista, que es su independencia, probable revolución. ¿Es tan necesaria? Yo ducibles fracasados, que casi todos, con más la lealtad de sus juicios, es lo primero que no creo en la eficacia de las revoluciones ma- de cincuenta años, siguen llamándose los los políticos y cada grupo social por su teriales cuando no van precedidas de una re- jóvenes, confundiendo To huevo con lo inédi- parte quisieran comprar al intelectual, a volución espiritual, y no creo que sea el caso to. Solteronas de la intelectualidad, odian cambio de halagos o de ganancia. No se actual de España, en donde, por. desgracia, todo lo establecido, porque, a pesar de las paga ni se obsequia al escritor por su tatodo muestra que nada se ha revolucionado camarillas de bombos recíprocos y de su lento, sino por los servicios que de su taen los espíritus. Ahora, si por revolución en- afectado desprecio por el vulgar aplauso, lento se solicitan. Por esta. razón, ningún tienden algunos profesionales de la bullanga no están muy seguros de su valer, porque hombre de verdadero talento puede estar una serie de tumultos, motines y huelgas, en la mollera, más cerrada h ay siempre un nunca al lado de ningún político. Al pósin otro fin que el de revolver y enturbiar resquicio por donde se. entra un rayito de iít ico, naturalmente, le molesta el escritor las aguas del río, para ganancia de tinos luz de la verdad. Girasoles siempre en posque no está a su lado, incondicionalmente, cuantos pescadores en todas las aguas tur- de los que, ellos se figuran soles nacientes para celebrarle los aciertos lo mismo que bias, allá ellos, y allá los que lo consientan en la política, aunque no pasen de seriaron los desatinos, y, naturalmente, también el y les ayuden, con complicidad activa o pa- Hilos de poco más, o mebos, en ellos encuen- hombre de talento que puede estar al lado siva, que de las dos es la más culpable. La tran lo mejor de su clientela esos políticos de un político tan incondicionalmente es única eficacia de las revoluciones, lo único de segunda fila, que, como los malos cómi- porque ha dejado de tener talento. Del espor lo que alguna vez pudieran desearse, cos que no consiguen contratarse de segun- critor debe aceptarse la verdad, nunca exif. s como castigo a- las clases elevadas y con- das figuras, deciden hacerse primeros acto- girse la sumisión. Por, no someterse, los inservadoras, que bien merecido lo. tienen- casi res, formando compañía por su cuenta, muy telectuales verdaderos se desentienden de ia siempre por su culpable pasividad comodo- ufanos al verse proclamados por jefes dé política en acción, y hasta de la política en na, de la que 110 saben salir más que para partido, aunque tales son los partidarios- que abstracto, con grave daño para todos, pordesacreditarse y tirarse al degüello unos a por ellos pudiera, decir el jefe, a imitación que su; aparente indiferencia puede parecer egoísmo y ser de pernicioso ejemplo, más otros. Pero como, según la. famosa frase de de don Luis Mejía: pernicioso cuanto mayor sea el prestigio del Goethe, es preferible una injusticia a un. intelectual. De cualquier modo, siempre será desorden, mucho más cuando del desorden De mí todo el mundo huía; preferible este apartamiento de la actuación proceden siempre mayores injusticias, que mas yo busqué compañía, política y social que una intervención inte y me uní a estos majaderos nunca puede pedirse muy claro discernimienresada con ofuscación de su inteligencia. to entre inocentes y culpables a una revolución desbordada, ni como castigo de cul- Muchos de éstos también SOH a los que, La trahisonde Clers, deque nos habla Benda pables sería muy eficaz, porque es casi se- en los primeros días- de la Dictadura, les en su libro, de cuya diatriba no se salva ninguro que los más culpables serían los me- hemos oído hablar de ella favorablemente o gún escritor francés. Traición a la inteligenjor librados en vidas y haciendas, porque abstenerse de ¡opinar, a cla expectativa de cia, en la que, durante la gran guerra, cayeía vida no- es difícil salvarla, y la- hacienda algún provecho, y a estos mismos los he- ron los más eminentes escritores del munno es difícil tampoco asegurarla, adquirien- mos oído luego despotricar iracundos por do, perdida toda ecuanimidad de juicio y, de do a tiempo libras esterlinas para ponerías tertulias cafeteras cuando, habían perdido criterio. a buen seguro, aunque el crédito nacional toda esperanza de conseguir algo. De ellos padezca con. la emigración previa de capita- salían los necios acrósticos, los, epigramas No obstante, debe negarse al intelectual, les tan malos patriotas como sus dueños. de dudoso gusto, los pasquines y folletitos en nombre de la claridad de su entendi, i Quiere esto decir que no haya que cam- sin- pizca de gracia. Y qué diremos de los miento, un desinterés tan absoluto por cuanbiar nada? Dice Paúl Valery que hay siem- que despotricaban en el extranjero, muy. to; a ¡su; alrededor suceda, una deshumanizapre; dos- grandes peligros elordeny y. el des- convencidos de que en el extranjero les im- ción tan efectiva que nada haya capaz de orden. Él desorden, por lo que tiene de per- portaba de nuestra política interior o; que apasionarle ni de conmoverle en lo. humano? turbador y de ineficaz siempre. El orden, del. extranjero nos iba a venir el remedio á i Cómo puede compararse a un Goethe con. por lo que tiene de marasmo, de conformi- nuestros males. Del extranjero lo que suele I én Schiller? Apenas puede hoy creerse que dad, de aceptación de males inveterados. Sí, venir con todo esto es la baja de la peseta sus contemporáneos los hubieran unido en. hay que cambiar y aun trastornar mucho. y el descrédito de nuestros valores. la misma veneración; pero hoy mismo, aquiY para ello es más que nunca necesaria la Y, de paso, ya que al paso nos sale, ha- latados los respectivos valores, ¿podemos revolución desde arriba, la que el inolvida- blemos de la Censura. La Censura! Otra impedir que si toda nuestra admiración se ble don, Antonio Maura preconizaba, y que palabra que pone espanto en oídos libera- inclina ante la serenidad del Júpiter de él la hubiera realizado si las insidias y las les: ¡la Censura! ¿Y cuándo no hay Cen- Weimar, toda nuestra simpatía y nuestra traiciones- -digámoslo con claridad- más sura y en dónde no existe? Yo me atrevería cordialidad no se vayan con el apasionado, de los amigos que de los contrarios, no lo a hacer una lista de tono lo que no ha po- con el vehemente Schiler y no nos parezhubieran estorbado siempre hasta desalen- dido decirse en los periódicos por la Cen- ca más cerca de nuestro corazón aunque tarle. Y es que don Antonio Maura tuvo la sura gubernamental y otra lista de lo que sus obras no digan tanto a nuestro entendesgracia de tener muy cariñosos enemigos, no puede decirse nunca en los periódicos dimiento? Cuando nadie, se acuerde siquiede esos que saben aparentar que son muy que más presuman de liberales, por razo- ra del nombre de un Paul Valery, tan peramigos nuestros, con los cuales, aunque los nes de Empresa o de Dirección. De seguro fecto, todavía. será leído. y admirado un A l conozcamos bien, no hay modo de reñir rii que es mucho más 1 Q que no puede 1 decirse fredo de Músset, con todas sus imperfecde- enfadarse, porque, como en, apariencia, por esta particular censura de cada perió- ciones. Lamentable fue la intervención en, para todo el mundo se muestran como ami- dico que lo que ha de callarse por la cen- política de Chateaubriand, de Lamartine, de gos, a veces hasta con exageración, si nos sura general del Gobierno, que a todos Víctor Hugo, de Barres y de Anatole enfadáramos con ellos y los apartáramos de alcanza. France. Nada ganó con ella su prestigio li nuestro lado, todo el mundo diría: ¿Qué terario pero, sin ella- nos- parecería que algo ¿Quién puede blasonar de independiente había faltado en su vida. No queremos tan hombre será éste que se pelea con tan buey qué escritor puede asegurar que ha dicho perfectos a los grandes hombres. Queremos nos amigos? siempre lo que sentía y pensaba? Me decía tener qué perdonarles y de qué disculparljs. Esta revolución desde arriba, sin desor- una vez un crítico de los más severos: Yo. Nuestra admiración sería menos meritoria den, sin precipitaciones, con gran sentido de no sé decir más que la verdad en mis crí- si todo fuera admirable en ellos. La perla realidad, que no significa nunca falta de ticas Bueno- -le repliqué- pues que ma- fección tiene mucho de incomprensible y idealismo, porque no hay realidad más se- ñana estrene una comedia el novio de unanunca éo. n los mejores los más amados. Hasgura que la; fundamentada en un- gran ideal, sobrina, del director de su. periódico y Y- e- LA EOLÍTICA Y LOS INTELECTUALES