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VALENCIA. EN LA SOCIEDAD LO RAT PENAT f X X C t l EX TTOJCOR DEL ESCRITOR GARCÍA HAX CÍÍJZ (x) QUE, HA SIDO ELEGTDO MANTENEDOR DE LOS JUEGOS FLORALES QUE HAX DE CELEBRARSE DURANTE LAS FIESTAS DE MAYO. (FOTO BARRERA MASIP) eso es nuestro tiempo. Por lo mismo resulta con sus grandes mantillas, que nada mejor tan emocionante, pongamos por ejemplo, la encontraríamos en todo lo ancho de la Tieactitud parapetada de ios hombres de L Ac- rra. Pero ¿es entonces, puesta de esa matión trancaise tremolando el último jirón nera jactanciosa la mantilla, una prenda, de la monarquía tradicional que queda en realmente nacional? A mí me parece más Erancia y esgrimiendo contra una montaña bíen un atavío de teatro. Y, sin poderlo re- Con motivo de las Exposiciones de hechos consumados la espada de made- mediar, al ir por Ja calle en la mañana de Por mucho que se obstinen en el empeño ra de una irreprochable literatura. Otros Jueves Santo ¡se me figura que todas las contrario los que, so cplor de combatir a un muchos ejemplos de resistencia heroica pq- cupleteras, bailarinas, tiples ligeras y coris- régimen político que tiene en su haber mudr. amos mencionar, lo mismo en el terreno tas de España y Ultramar se han reunido chos, más éxitos dé carácter nacional que pol. tico como en el filosófico, el literario y en Madrid para ir juntas a misa siquiera los partidos qué. nos han gobernado de treinei costumbrista. A todos ellos les alcanza una vez aí a ñ o ta, años: a. esta parte, presentan a España mi adhesión, propenso como soy a emo- Algo parecido sucede con el mantón de éoma. un país de seguridad personal precacionarme por las causas perdidas. Aunque, Manila. Antiguamente lo llevaban las- se- ria; por mucho que nos rebajen. y denigren después me plazca incorporarme a la co- ñoras y las chicas con naturalidad y sin los ignorantes de nuestras cosas y los ofusmente, de los fenómenos de la hora que está figurarse, por el hecho de envolverse en un cados por sus ambiciones, todo permite espasando. mantón chinesco, que Ja multitud tenía que perar que el año actual, reciba nuestro país Sobre la actitud heroica que asume la quedar pasmada de admiración en la calle. un formidable contingente de turistas. Sin mantilla no es preciso insistir mucho; cual- De esa manera natural llevan ahora, mismo contar con el atractivo de las Exposiciones quiera puede observarla, principalmente en las señoras inglesas y norteamericanas los de Barcelona y de Sevilla, que bastarían la capital de la nación. Todavía en algu- mantones chinescos dé tonos suaves, usán- por sí solas a justificar aquella invasión nas ciudades de! Sur y de Levante se con- dolos como chales. Pero- el mantón de Ma- pacífica, forzoso es reconocer, que España serva el uso de la mantilla para ciertas nila, como decíamos, ha entrado en el pe- está de actualidad, y no. precisamente, como horas y menesteres cotidianos; allí la man- ríodo heroico y se considera que las mu- supone Ja malevolencia de algunos publicistilla rodea el rostro de las mujeres con sen- jeres no pueden ponérselo sin adoptar ac- tas extranjeros, por su desequilibrio polífic Ha naturalidad. Pero en Madrid y otras titudes de desafío 1 y provocación. Actitudes co, sino por motivos mucho más nobles e incapitales, donde- la mantilla apenas se em- chulescas. ¿Por qué? ¿Por qué ha de. darse teresantes. Hay, sobre todo, una razón para plea, en la Semana Santa sale a relucir en por irremisible que una mujer, por distin- que la curiosidad internacional se fije en forma verdaderamente combatiente. Sale guida y discreta que fuere, tan pronto como nosotros: el renacimiento cultural y. material como provocando y ofendiendo. En grupos se envuelva en un mantón de Manila ha de que, pese a las campañas tendenciosas, se cerrados, en masas apretadas. Y cada año poner ios- brazos en jarras como las chulas? ha hecho ostensible de fronteras allá. La parece más grande, más ampulosa, derra- Siempre la misma propensión a rebajarse, España de leyenda y de pandereta se borra mándose por el cuerpo y empinándose sobre a emplebeyecerse, -a achularse... en la mentalidad del mundo, eclipsada por una peina elevádísimá a modo de bastidor o Pero ahora sólo se trataba de. pronun- una España que. piensa y que trabaja de cara de tinglado. al porvenir. Aquí tenemos la costumbre de ciar Puesta en esta forma, la mantilla deja de lleva un elogio a la graciosa mantilla que recoger y repulsar, casi siempre en términos dentro de ser una prenda sencilla y normal para con- muerte. Heroica ella misma la condena de excesivamente agresivos, lo malo que se dice y al mismo tiempo gentil, vertirse en un avío de combate. Figura e s de nosotros y la negligencia de, pasar en íar diciendo: ¡Vengan a. mí todos los sorii- y que. hace de ciertas mujeres, de las mu- silencio lo que nos enaltece. ¿Qué importa jeres de, fina, raza y nativa distinción, obras breros del mundo! Y es verdad: algunas muel que un Francisc Careo, que es un mejeres resultan en estos días tan ext raord V. de una belleza insuperable. morialista de mancebía, se limite a Jiace. t ea alariamente bellas, tan lujosas y decorativas ¡JOSÉ M. a SALAVERíRIÁ EL BIENESTAR DEL TURISTA