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A B C JUEVES 17 DE ENERO DE 1929. PAGINAS TEATRALES. PAG. 14 sías los huecos del patio, creándose así los la Contaduría, en cuya planta baja estu- toda la acción del acto que se tomS nece aposentos predecesores de los palcos ac- vo el famoso café denominado El Parna- sanamente forzada y conveiKcnal. tuales. Dirigió estas obras el maestro mayer sillo, punto de reunión, hacia los años trein- Sin negar que pueda haber otros mae Pedro Martín, actuando de albañil Andrés ta y tantos del pasado siglo, de comediantes tros- ¿y cómo no? -con las tres unidades, Aguado, de carpintero luán Armaraz y de y escritores, ha sido derruida; en su lugar ¿está demás, ahora que empezamos a romempedrador Francisco Ciruela. Más adelan- se instala uno de los bares del teatro, que per de nuevo esa unidad del sitio, mete- -1660- en vista del mal Catado de la llevará los retratos de Espronceda, Hart- ditar un poquito sobre el procedimiento qus r nca, el aparejador Juan Beloro hizo en zembusch, Mesonero Romanos, Martínez de debemos emplear? ella obras de consolidación, pasando el Co- la Rosa y otros artistas de la misma époLa pluralidad de escenarios, constante en rral a ser propiedad de la villa de Madrid, ca. Se ha restaurado el palco de los frai- Shakespeare, y característica étnica, tempeen compensación de las sisas o subsidios les y se conserva, con traza parecida a ramental y hasta geológica y climatológica prestados a las citadas Cofradías. ia que tuvo, el famoso saloncillo. El vestí- de todo nuestro buen teatro clásico y románYa por cuenta de la villa, el arquitecto bulo y los dos salones del piso principal tico, la ha usado, entre los modernos, el maesSaahetti edifica, en 1 45, el que ya puede están ricamente ornamentados- -mármoles, tro de todos, Jacinto Benavente, en La ñocha llamarse teatro del Príncipe, que fue pasto tapicerías de seda, aparatos de bronce para del sábado, en La princesa Bebé, en El drade las llamas en 1802. Encarga entonces el la luz, etc. dando al local un aspecto se- gón de fuego, en La Cenicienta, en Y va de Ayuntamiento a su arquitecto mayor, don veramente suntuoso. cuento y en La noche iluminada; pero Juan de Villanueva, la reconstrucción del En la alegría de la inauguración ha de nunca con tan rotundo y definitivo acierto coliseo, ampliándose el escenario por ha- haber una nota dolorosa. La falta de Ma- como en Para el cielo y los altares, obra berse adquirido la casa número 26 de la ría Guerrero, que siempre puso en el teatro maestra que vientos contrarios se llevaron calle del Lobo- -hoy de Echegaray- y es- Español sus más preciadas ilusiones, y cuyo de mi teatro sin estrenar y que defraudó tableciéndose la servidumbre de paso a la del espíritu presidirá la solemne velada. después a los lectores inexpertos, incapaces Prado, para dar acceso independiente al de imaginar y de ver el teatro leído. MienAUGUSTO MARTÍNEZ OLMEDILLA aposento del Príncipe de la Paz que hoy tras en aquellas obras, al mudar decorado, sirve al palco regio. Costaron estas obras parecía desconectarse Ja acción y era cada millón y medio de reales, y fueron realiza- LA PLURALIDAD DE cuadro, en cierto modo, como un nuevo epidas entre 1806 y 1807. Hiriéronse otras en sodio independiente, en ésta de Para el cieESCENARIOS 1815, para consolidación y ornato de la finlo y los altares seguía íntegro y tenso el ca, y en 1 S 40, el alcaide del teatro, D. José hilo de una acción única, y la unidad de de Agüera, propone algunas más, que fuetiempo- respetada en la mutación- -enlazaUna fórmula escénica ron reducidas a un nuevo telón de boca y vaba admirablemente los cuadros entre sí. Y Tras la lectura de ochenta y siete come- he aquí la enseñanza que importa a nuestros rias menudencias. En 1845, el arquitecto don dias, inéditas y flamantes, que por obliga- dramaturgos noveles y que no supieron enJuan José Sánchez Pescador hace reformas ción de un oficio que quisiera olvidar hube contrar ciertos lectores de la obra de Benade menor cuantía. Siendo ministro el conde de San Luis de echarme pacientemente al coleto, en los vente, que a ella se acercaron con ávida y- -1849- el antiguo Corral del Príncipe últimos cuatro meses del año 1928, inolvi- malsana curiosidad, ajena al puro interés toma el nombre pomposo de teatro Espa- dable en la historia de mis tristezas, deduje artístico. ñol, después de hacer en él innumerables que de cuantas nuevas modalidades- -no to- ¿Cuál es la fórmula? Ante todo, no mulmodificaciones de consideración, entre ellas das enteramente nuevas, en verdad- -nos ha tiplicar los escenarios, no imaginar cuadros la relativa a la fachada, que adquiere la traído el teatro en este primer cuarto de si- inútiles, sólo por el placer de imaginarlos, traza con que la hemos conocido. En 1887, glo, ninguna ha impresionado tanto a los buscando la variedad a tontas y a locas, los arquitectos Colubi y Velasco emiten in- autores noveles como la multiplicidad de sino llevados por las exigencias dinámicas forme, dando tomo ruinoso el coliseo, que cuadros en una sola obra. de los sucesos dramáticos, y luego, desdeYa hacía tiempo que nuestro mago don ñada la unidad de lugar y la de tiempo de íué desalojado cual si ofreciese inminente peligro; suspendiéronse las- representaciones Ramón María del Valle Inclán, peregrino un acto a otro, conservar esta última riguy se acordó elderribo inmediato. Pero no fue y luminoso profesor de estética, venía tri- rosamente d cuadro a cuadro, en un misejecutado el acuerdo, realizándose tan sólo nando y tronando contra los refundidores de mo acto, hasta donde sea posible, como si las oportunas obras de consolidación, dirigi- los clásicos, que suprimían episodios y no todo fuera un acto de drama lírico moderdas por D. José Urioste, en agosto de 188 S. letra, y predicando la necesidad de plurali- no, sin bezsi staccati, sin dúos, ni romanzas, Adjudicado el teatro a D. Ramón Gue- zar los escenarios, como única salvación ni arias independientes del tejido musical, rrero, los arquitectos D. Joaquín de la Con- de un teatro pobre, sin lugares de acción, no cambiando de tono sin modular, sino cha Alcalde y D. Pablo Aranda, empren- para que volviese así por sus fueros imagi- uniendo y emsamblando sin que se advierta den, a expensas del concesionario, grandes nativos y pintorescos; pero ciertos autores la ensambladura. Que la mutación no se obras, que dieron al teatro el aspecto que bisónos no le oyeron, o no supieron enten- lleve a cabo- -y éste es, a ratos, el mal hasta hace poco tuvo. Inauguróse esta eta- derle, por no haber leído a los abuelos del ejemplo de M. Lenormand- porque al aupa, tal vez la más floreciente, el 12 de ene- Siglo de Oro, y sólo cuando M. Lenormand tor le convenga interrumpir la escena en un ro de 1895, por la compañía que dirigió apareció en el Fontalba con Los fracasados momento dado, por buscar un efecto o poíMaría Guerrero, formando el cartel la co- gritaron entusiasmados ante una novedad no atreverse a seguirla; sino que cambie media, de Moreto, El desdén con el desdén. que no lo era, y hasta aseguraron algunos el cuadro porque los personajes tienen que y el entremés, de Cervantes, El retablo de que se trataba de modo teatral cinematográfi- ir a otro lugar, y que la atención del público, que había aprendido en la pantalla a co pueda seguirlos, sin más laguna en su las maravillas. los sitios Finalmente, en 24 de junio de 1924, pre- variar alcanza lo de la acción. A cualquiera interés que el viaje rapidísimo de las perN contrario: esto es, que el sonas dramáticas. Así lo hicieron Ibs maessenta D. Pablo Aranda un proyecto de re- se le cinematógrafo, un poco inconscientemente, forma general del teatro, referente a la sala, guiado por la facilidad de fotografía ins- tros, y allí está el ejemplo de Shakespeare anfiteatros, vestíbulos y escenario, construc- tantánea de su procedimiento, había toma- cuando el príncipe Hamlet, en la explanada, ción de muros cortafuegos, substitución de do del teatro, del buen teatro, lo que no va tras la sombra de su padre de un lugar a los pisos de madera por otros de hierro, podía conseguir ese mal teatro con decora- otro, con unidad de tiempo, y el del duque renovación de la embocadura, proscenios y ciones, realistas, escaleras y columnas cor- de Rivas en el Don Alvaro, cuando D. Alfonso llega en busca del padre Rafael al escaletas; derribo de la llamada Casa de la poreras que imposibilitan toda mutación. convento, y va de la postería a la celda y Contaduría y su reconstrucción consiguiente, e instalación completa de bocas de rie- Ya ha llovido sobre este picaro mundo de la celda a los montes, y el público sigue go, higiene y electricidad. Ya en curso las desde que los autores dramáticos, precisa- en su tiempo la acción sin que el autor desobras, fue acordada la adquisición de las mente al aparecer el libérrimo drama, que deñe otra unidad que la de lugar. casas número 24 de la calle de Echegaray y no se conocía antes del medioevo, hicieron Y nada más. 4 de la de Fernández y González, para am- caso omiso de las famosas tres unidades Esto es cuanto, en pago de no haber pliar las dependencias. Fallecido en 3 de ju- del Estagirita. Salvo la unidad de acción, podido estrenar ninguna de las ochenta y nio de 192 a D. Tablo Aranda, encargóse imprescindible siempre, aunque otro episo- siete comedias que me eché al coleto en los de las obras D. Luis Bellido, auxiliado por dio pequeño acompañe al principal, las tres últimos cuatro meses del año 1928, inolviD. Enrique Colas, que ya colaboró eficaz- unidades juntas no logran volver a ponerse dable en la historia de mis tristezas, se me mente en los trabajos del Sr. Aranda. Pue- en vigor, ni con Boileau, ni mucho más ocurre brindar a los autores noveles, como de afirmarse que la ornamentación de sala tarde con Ibsen, empeñado en componer sus una formulita escénica para esa pluralidad V vestíbulos se debe al Sr. Bellido, que ha obras de acuerdo con el peiratai de los de cuadros, muy en armonía, con la índole demostrado, una cz más, su competencia, griegos; la más desdeñada, y justamente, de nuestro teatro, muy eficaz por la ampliconservando el gusto de comienzos del si- en aras de la amplitud del poema dramá- tud que presta a las posibilidades dramátiglo xix, puesto que subsiste la estructura tico, fue la unidad de tiempo; pero, en cam- cas pero que nunca ha de tomarse como dada por Villanueva al coliseo municipal. bio, desde Alejandro Dumas, hijo, hasta facilidad cómoda para cortar una escena Se respeta el techo de la í ala, pintado por ayer, se conservó la unidad de lugar en cada cuando nos plazca, y soslayar dificultades, Antonio Gomar para ¡a reforma de 1895; acto- -para evitar acaso la demora de ¡as v abandonar, en busca de lo vario y lo pinla fachada es reproducción, con buenos ma- mutaciones- y en un solo sitio, vestíbulo toresco, líi unidad, la cohesión y la clariteriales, de la que hemos conocido, y que de hotel, salón de baile, gabinete elegante dad iáeelcz ca del poema. k del conde de San Luib, Lr. Casa k con puertas al foro y laterales, transcurría FELIPE SASSOITZ: